Concierto en Madrid
Músicas de ayer, hoy y anteayer
(Por Vinteuil)
Coro de la Comunidad de Madrid, Grupo Instrumental de la Comunidad de Madrid, Jordi Casas Bayer (director). Obras de Josquin Desprèz, Johannes Ockeghem, Igor Stravinski y José María Sánchez-Verdú. Ciclos musicales de la Comunidad de Madrid, Auditorio Nacional, Sala Sinfónica, 30 de noviembre de 2005.
Programa coral muy bien planteado a pesar, o precisamente por, los gigantes saltos hacia delante y hacia atrás en el tiempo en que fueron compuestas las obras interpretadas. El Coro de la Comunidad de Madrid interpretó en primer lugar los motetes a cuatro voces "Gaude virgo mater Christi" (dedicado al culto mariano) y "Mille regretz", del compositor de la escuela de polifonía franco-flamenca Josquin Desprez (c. 1450-1521). La siguiente obra daba un salto en el tiempo de más de quinientos años para acercarnos a la música del español José María Sánchez Verdú (1968), quien desde muy temprano mostró interés por los compositores medievales y renacentistas. Su "Déploration sur la mort de Johannes Ockeghem", compuesta sobre un poema en francés de Jean Molinet, respondió a un encargo del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, donde fue estrenada en 2001. La obra consigue momentos de gran impacto emocional utilizando con libertad múltiples recursos expresivos, para lo que combina con acierto las intervenciones de cuarteto solista, coro y tres solistas instrumentales (viola, chelo y trombón), además de esporádicas apariciones de tres flautas dulces tocadas por miembros del coro. Particular homenaje de Sánchez Verdú a los maestros de la antigüedad, la obra resultó en este concierto expresiva y muy efectiva, gracias a una interpretación sincera y muy comunicativa de los solistas vocales e instrumentales y el Coro de la Comunidad de Madrid, dirigidos por Jordi Casas.
Programa coral muy bien planteado a pesar, o precisamente por, los gigantes saltos hacia delante y hacia atrás en el tiempo en que fueron compuestas las obras interpretadas.
En la segunda parte del concierto, el Kyrie de la Misa "L'homme armé" de Johannes Ockeghem (1410-1497) dio paso a una rigurosa interpretación de una de las obras religiosas más bellas del todo el siglo XX: la Misa de Stravinski (1882-1971), para coro y doble quinteto de viento (madera y metal), perteneciente a las últimas etapas creativas del compositor ruso. Finalmente el contraste entre épocas distantes se convirtió en unidad gracias a la raíz polifónica de las obras interpretadas, y el claroscuro vino más de la subjetividad expresiva planteada por la obra de Sánchez Verdú frente a la objetividad antiromántica de la Misa de Stravinski.
Hay que citar las excelentes y sugerentes notas al programa redactadas por Alfonso de Vicente, que se abrían con un párrafo de Milán Kundera certeramente elegido que citamos a continuación: "La historia no es necesariamente un camino ascendente (hacia lo más rico, lo más cultivado), las exigencias del arte pueden estar en contradicción con las exigencias del día (de esta o de aquella modernidad) y lo nuevo (lo único, lo inimitable, lo jamás dicho) puede encontrarse en otra dirección que la trazada por lo que todo el mundo siente como propio del progreso".

