Crítica de libros

La verdadera o falsa vida de Antonio Stradivarius

(Por Hertha Gallego de Torres)

Portada: La verdadera o falsa vida de Antonio Stradivarius
La verdadera o falsa vida de Antonio Stradivarius
Autor: Moisés de las Heras
Editorial: Tabla Rasa Libros y Ediciones S.L.
Fecha de publicación: 03/2004.
Número de páginas: 221.
ISBN: 84-933190-8-2.

En 1999 el Premio de Novela Jaén fue a recaer en “Me manda Stradivarius” una narración de bella factura sobre el mundo de la luthería, tomado como pretexto para una reflexión sobre el genio y la soledad, ambos tamizados por la música. Nos descubrió a un nuevo escritor, Rodrigo Brunori (1962). Ese mismo año, Moisés de las Heras (1965) recibió el Premio Joven de Novela. Su segunda incursión en la narrativa es este libro que reseñamos y que supone otro enfoque, un distinto acercamiento al mismo tema que, por lo visto, atrae mucho a los escritores próximos generacionalmente, pues hay todavía una tercera obra circulando en nuestras librerías, “Stradivarius penitente”, también muy reciente, de Alejandra Rojas (1958) , que tiene que ver.

En la novela de Moisés de las Heras, la narradora es una niña, Elisabetta, que va creciendo a medida que avanzan las páginas hasta convertirse en madre de dos criaturas, aunque nunca pierda su atractiva espontaneidad, la delicadeza ingenua que la caracteriza. Elisabetta es hija de Omobono, nieta por tanto de Antonio Stradivarius, que ha muerto sin transmitir a sus hijos su más preciado secreto: el misterio de la calidad de los violines que le han hecho famoso. Omobono, heredero del taller, no logra las ventas de su padre y decide buscar dicho secreto. Esta es, en síntesis, la trama de la novela, que consta de dos partes y un melancólico epílogo.

El secreto de Stradivarius ¿estará en el barniz? ¿en los arcos? Hace años, el magnífico estudio de los Hill ( Antonio Stradivari, His Life & Work), ya señalaba que el barniz no era ningún secreto en esas épocas, con datos y señas esclarecedores que no han impedido que se sigan sucediendo las especulaciones más o menos novelescas – creo que era en la película “El violín rojo” (ahora cito de memoria) en donde se sugería que en la composición del barniz de cierto violín había sangre humana…-. El estudio de los Hill también deja claro que existen muy pocos datos sobre la vida de Antonio Stradivarius y sobre sus hijos – sobre sus violines es otra historia- lo que deja amplio margen a la fabulación. En todo caso, Moisés de las Heras plantea la obra con ambición, pulso firme y variedad de registros narrativos. Hay que decir que el libro no es de fácil lectura por la multiplicidad de las voces y el barroquismo de las descripciones, que plantean escollos al lector, pero siempre nos queda Elisabetta, la dulce narradora, tendiéndonos una mano acogedora.

Para el aficionado a la artesanía es una auténtica delicia la recreación que se hace del taller del luthier cremonés. El olor a madera, las colas, las pinzas para encolar las barras armónicas, la precisión con la que se nombra hasta la mínima pieza que conforma ese asombroso instrumento , las gubias, los taquillos, nada escapa a la penetrante mirada del escritor; otro punto fuerte lo constituyen las conversaciones y cartas con Telemann, Sanmartini, Gluck, J.S.Bach, Farinelli…¡Si hasta se menciona a José de Nebra y la Real Capilla de Madrid! El libro plantea además los eternos dilemas: la reflexión sobre la fama y su pérdida, los padres y los hijos, qué es el arte, la perduración a través de la obra, etc…

En cuanto a Omobono, el hijo de Antonio Stradivarius, ha sufrido un curioso destino. Eclipsado en vida, al igual que sus hermanos, por su famoso padre, que además vivió largo tiempo, ha llamado la atención de los escritores y estudiosos más que sus hermanos. Así, en la novela de Rodrigo Brunori, “Homobono” era el hijo de Silverius, un luthier obsesionado por el prestigio abrumador del luthier cremonés. En “La verdadera o falsa vida…” se convierte en eje de la novela y nos lleva a meditar sobre el fracaso y la mediocridad, en definitiva, de la inclemencia con ciertos esfuerzos sumidos en el olvido.

El tema de Stradivarius está dando juego literariamente, al menos en el ámbito hispanoamericano, que es el que conocemos mejor. Los que amamos la música, los violines y la luthería estamos de enhorabuena. Desde aquí animamos a otros escritores a que nos den su particular versión de esta historia.