Crítica de libros

Lecciones de vida, el arte como esperanza

(Por Hertha Gallego)

Portada "Lecciones de Vida"
Título: Lecciones de Vida. El arte como esperanza.
Autor: Menuhin, Yehudi
Editorial: Gedisa Editorial, Barcelona 2005
Traductor: María Antonieta Gregor
Páginas: 181 páginas (15,5x22,5 cm.)
ISBN: 84-7432-366-5

Yehudi Menuhin ocupa por derecho propio un lugar en ese olimpo de intérpretes que gracias al disco (y ahora al DVD) podemos disfrutar, una y otra vez, a pesar de su desaparición. Su arte violinístico era prodigioso y en este libro de conferencias, conversaciones y homenajes, él mismo nos acerca a quienes fueron sus maestros: Louis Persinger, con quien entronca con Ysaye, nada menos ( “eran para mí algo así como mi padre y mi abuelo” nos dice), George Enesco , la visceralidad de lo eslavo si bien atemperada por una gran cultura, y Adolf Busch, músico antes que violinista, con quien aprendió la gran tradición alemana.

No sólo recuerda Menuhin violinistas memorables. También son encantadoras sus anécdotas sobre otros músicos, aunque, como él solía decir: “Espero que los compositores no desfallezcan en su intento de escribir algo para mí, porque a menudo sucedió que poco después los sorprendiera la muerte”. Efectivamente, Bartok, Bloch, Kodaly y Frank Martin murieron poco después de dedicarle lo que sería su obra póstuma (Kodály ni alcanzó a concluirla…). Menos mal que hubo otros, como Walton, que sobrevivieron, nos dice con mucho sentido del humor el gran violinista.

Mucho antes de que Baremboin fundase su famosa Orquesta del Diwan y colaborase con el intelectual palestino Edward Said para la concordia en el conflicto de Oriente Medio, ya Menuhin había sentado las bases en el mismo sentido. Nacido en Nueva York, descendiente de una familia de judíos rusos, llevaba la tradición centroeuropea en las venas . En este libro se reproduce su discurso “¿Qué es la paz?" Se trata de un apasionado alegato a favor de la cultura europea y alemana que vivió en su niñez, de sus filósofos y escritores, además, claro está, de sus excelsos compositores. Por eso, Menuhin, que había tocado en los campos de concentración nazis en los días de la liberación, también fue de los primeros en tender una mano a los alemanes e interpretar a Beethoven en Berlín en el año 1946. Y luego, preguntado por el Estado de Israel, tiene unas intervenciones muy hermosas, siempre en la línea de la convivencia con los árabes, de la no violencia, de imponer el judaísmo por la vía del diálogo, etc…

Mucho se puede entresacar de sus reflexiones sobre el sonido y el silencio, sobre la música y la memoria, sobre la búsqueda de la felicidad, sobre los gitanos, su pueblo ideal. Todo ello entreverado por unas grandes dosis de idealismo. No es el libro de un intelectual. Es una colección miscelánea de reflexiones de una persona con un gran instinto para disfrutar de la vida. De un gran humanista. Y nos quedamos con el poema de Hölderlin que abre la obra, y que era uno de los escritores preferidos de este gran intérprete:

“Somos sonidos vivientes, concordamos en tu armonía, Naturaleza!(…)

Las disonancias del mundo son como las querellas de los amantes.

La reconciliación media entre la pelea y todo lo separado vuelve a reunirse.

Las venas parten del corazón y vuelven a él

Y un algo, eterno, ardiente de vida es todo.

Dejad que florezcan las rosas cada año.

Dejad que resucite Orfeo en cada generación.

Dejadnos reconocerle si alguna vez vive y

Actúa entre nosotros”.

Programa MUSE

Al hilo del libro que comentamos este mes, tiene interés resaltar las actividades de la Fundación Yehudi Menuhin España, que inició su actividad en diciembre de 1998, cuando todavía vivía el maestro. En ella, Menuhin quería dejar su legado para que la cultura desempeñase un papel destacado en la sociedad actual, por la tolerancia ante la diversidad y por el papel de las artes en la integración de niños y colectivos desfavorecidos, entre otros objetivos. Muchas son las actividades que la Fundación realiza (nos remitimos a su página WEB) pero este mes queremos hacer hincapié en el programa MUS-E, que empezó a desarrollarse en Suiza en 1994, y que en España está presente en 9 Comunidades Autónomas, más las ciudades de Ceuta y Melilla. Se trata, en sus propias palabras, de “un programa innovador para la integración educativa, social y cultural a través de las Artes” que cuenta con la colaboración de los Ministerios de Educación y Asuntos Sociales y de las respectivas Comunidades Autónomas. Se trata de realizar en horario lectivo, y durante el curso escolar, talleres de teatro, danza, música y artes plásticas, impartidos por artistas en activo de una elevada formación artística y experiencia pedagógica, y que trabajan en equipo con los profesores de cada centro en cuestión, para prevenir problemas de violencia, exclusión social, racismo, etc…"Reconciliar al mundo es demasiado ambicioso, pero al menos se puede formar a las personas para ser respetuosas hacia las diferencias, que son lo único que nos permite aprender: Si todos fuéramos iguales, no podríamos ofrecernos nada unos a otros. Por eso no debemos temernos. Tener miedo nos vuelve enemigos”. Estas palabras de Menuhin resumen la filosofía de su proyecto.


Entrevista

Hablamos del Proyecto Mus-e con uno de los artistas colaboradores, Juan Manuel Branca.

Opus Musica: ¿Cuál es tu perfil profesional? ¿Coincide con el de los educadores del proyecto Mus-e?

Juan Manuel Branca: Yo soy originalmente actor, estudié arte dramático en Argentina, así como danza y dirección de escena. Paralelamente a esto, en mi familia todos son educadores. Además, sentí desde muy joven una inquietud social que me llevó a trabajar con niños de la calle, con ancianos…Después de estar viviendo un tiempo en España, apareció la Fundación Menuhin y confluyeron las tres vertientes en mi vida. Los artistas – que no profesores, aunque sí colaboran con ellos – del proyecto MUSE, lo son en activo, de danza, de teatro, de música, de plástica… y combinan esto con una inquietud hacia lo social.

OM: ¿Cómo funciona el programa MUS-E?

J.M.B. El colegio lo pide a la Fundación. Se trata en principio de escuelas públicas con problemas de violencia, o de inmigración, que quieren solucionarlos por medio del programa. Debe ser aprobado por el claustro y es financiado por las distintas comunidades autónomas. De entre las distintas actividades – teatro, danza, plástica – se eligen dos, dependiendo del perfil del colegio. El programa se va incorporando progresivamente. Primero un ciclo de Primaria, al año siguiente ese ciclo y otro más, y así sucesivamente hasta integrar todo el colegio.

OM: Tú has venido de Argentina ¿ Cuáles son las diferencias que has encontrado al trabajar con jóvenes desfavorecidos en nuestro sistema educativo?

J.M.B: Las diferencias son muchas. Con la inmigración han cambiado mucho las realidades de los colegios. Es un factor que hay que atender y que no se va a resolver bien por sí solo. En este sentido, la práctica MUS-E es muy integradora, el arte es un espacio muy favorecedor, como decía Menuhin, para construir espacios que ayuden a comprender a los otros y a coexistir mientras pintas, cantas, danzas…Una gran diferencia que veo con Argentina es que aquí los profesores de la escuela pública no están tan “quemados”, su nivel de vida es mucho mejor, hay menos violencia. Pero también deben aprender a aceptar la realidad, que ha cambiado.

OM: ¿Cómo reciben los niños estas enseñanzas? ¿Crees que están ayudando a dar un giro a sus vidas?

J.M.B: Estoy convencido de que sí. Empecé a dar clases MUS-E en colegios donde el programa ya estaba asentado y sus hermanos ya habían dado clases de danza. Ningún chico pensaba que era algo afectado o cursi o, si estaban en plástica, que se iban a manchar los dedos. En cambio, cuando iniciaba el MUS-E en sitios por primera vez, los niños estaban mucho más apocados, no habían aprendido a escucharse. Puedo afirmar que el cambio es notorio, que al trabajar con artistas en la escuela aprenden a expresarse mejor, a tener autoconocimiento de su cuerpo. Yo, en mi experiencia, siempre he dejado un espacio para lo lúdico. Siempre he terminado jugando al espejo, donde ellos me imitan y yo les imito, y acabamos riéndonos…

OM: Muchas gracias, Juan

J.M.B. A vosotros.

Más información: http://www.fundacionmenuhin.org
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