Crítica de discos

Léon Boëllmann

(Por Joaquim Zueras Navarro)

Léon Boëllmann: Orgelwerke (Carátula)

Léon Boëllman (1862-1897) nació en Ensisheim, Alsacia, en donde su padre era el farmacéutico. Sabemos muy poco de sus inicios como estudiante, pero sí que en 1871 era alumno de l´Ecole Niedermeyer en París. Esta institución, fundada en 1853 por Louis Nidermeyer con la ayuda de Napoleón III, tenía como propósito formar futuros organistas y maestros de capilla. Se impartían las asignaturas de solfeo, canto, piano, órgano, armonía, contrapunto, polifonía clásica, acompañamiento del canto llano e instrumentación; además de lengua francesa, historia, geografía, latín y griego. Varios compositores relataron más tarde algunas anécdotas sobre este internado algo peculiar y severo, como por ejemplo la sala de los treinta pianos, en donde todos los alumnos tocaban a la vez sus diferentes ejercicios durante dos horas. Sea como fuere, tanta disciplina e incomodidades servían de acicate y de l´Ecole Niederneyer salieron excelentes músicos, como por ejemplo G. Fauré. En esta escuela Boëllmann estuvo cinco años y de sus primeras composiciones sus profesores destacan un lenguaje personal basado en la calma melódica, la elegancia y la claridad; características que serán una constante en su corta vida. Excelente improvisador e intérprete, en 1981 obtiene la plaza de organista de coro de la Iglesia de san Vicente de Paul y en 1887 el puesto de organista del gran órgano de la misma iglesia. Boëllmann conocía al organista y compositor E. Gigout, admirador y prosélito de Bach y de Mendelssohn, porque éste había sido su profesor de contrapunto y fuga en l´Ecole Niedermeyer. Boëllmann, discípulo favorito del maestro, pasará a ser su sobrino al casarse con Louise Lefevre-Niedermeyer. De carácter cordial, fue siempre amigo de sus colegas músicos y recordado con afecto por sus alumnos de l´Ecole d´orgue, fundada por Gigout. Pero a causa de una enfermedad pulmonar muere a los 35 años, dejando una producción donde las composiciones de órgano se alternan con otras para piano, cuerda u orquesta, de una estética romántica y un lenguaje conservador.

Léon Boëllmann: Cuarteto para piano (Carátula)

Boëllmann compone la Suite Gothique op.25 para la inauguración del órgano de Notre Dame de Dijon, estrenándola el 27 de mayo de 1895. Tras un solemne Coral, sigue un pomposo Menuet Gothique, sin duda un homenaje al edificio gótico bourguignon; a continuación aparece la conocida Prière a Notre Dame como delicada meditación poética con interesantes pasajes modulantes y que consta en el repertorio de muchos organistas, así como la famosa Toccata final, de carácter dramático y con una flamante coda. Los dos Cuadernos de las Heures Mystiques son el resultado de agrupar breves composiciones para la liturgia; un amplio abanico de temas muy contrastado e ingenioso. La Deuxième Suite op.27 está fechada en 1896 y es muy poco conocida, pese a que hay quien sostiene que es más rica musicalmente que la primera. Se inicia con un bucólico Prélude Pastoral en forma de sinuosa cantinela, que contrasta con el algo turbulento Allegretto con moto; el etéreo y ondulante Andantino precede a la brillante Marcha final. Ambas Suites junto con el segundo cuaderno de Heures Mystiques están recogidos en un CD del sello Ursina mottete, en el órgano Cavaillé Coll de Azkoitia, interpretado por Willibald Guggenmos.

El sello Marco Polo nos muestra dos de sus obras de cámara más significativas: El Cuarteto para Piano en Fa Menor, op. 10, obra muy rítmica y de complejo contrapunto, con una escritura para el piano francamente difícil. El Trio para Piano en Si Mayor es más emotivo, amplio y delicado; las frases incisivas se alternan con otras más melancólicas y libres, creando un discurso de acentuados contrastes.

En resumen, dos discos interesantes para rescatar a este compositor de un olvido inmerecido.