Recital en Madrid

El volcán Sokolov

(Por Vinteuil)

Grigori Sokolov
Recital del pianista Grigori Sokolov. Obras de Bach, Beethoven y Schumann. Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo, Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música. Madrid, 13 de febrero de 2006.

El público madrileño no oculta su predilección por Grigori Sokolov (San Petesburgo, 1950) y cada visita a Madrid de este gran pianista ruso se convierte en un acontecimiento. Hablar del apabullante dominio técnico de Sokolov es una simple redundancia, pues este verdadero artista pone siempre su portentosa mecánica al servicio del compositor, aunando milagrosamente la autenticidad expresiva con interpretaciones muy personales en las que la sinceridad, la entrega y la intensidad siempre están presentes.

Robert Schumann compuso su primera sonata para piano en 1835, ocho años después de que la muerte de Beethoven convirtiera el género de la sonata pianística en atolladero y desafío para los nuevos compositores que quisieran enfrentarse a su supremo legado de treinta dos sonatas para este instrumento. Schumann abordó el género en tres sonatas que no cuentan con la solidez formal de las de Beethoven pero que juegan a su favor con la gran inspiración del genio de Zwickau. Y tras la portentosa interpretación que Grigori Sokolov brindó de la Sonata nº 1 en fa sostenido menor, op 11 de Schumann (y no en fa bemol menor, como se podía leer en el programa de mano del concierto) uno se pregunta por qué esta espléndida obra se escucha tan poco a menudo, en favor de su Sonata nº 2. El arranque de la colosal sonata nº 1, un auténtico grito de pasión desgarradora comparable por su intensidad al inicio de la célebre Fantasía op. 17 schumanniana, nos introdujo de golpe en la extrema tensión expresiva del genuino mundo del romanticismo musical, en la entregada interpretación de Sokolov. Fue sin duda la construción de este complejo y desigual edificio sonatístico schumanniano lo mejor del recital del pianista ruso, que en la primera parte había interpretado la Suite francesa nº 3 de Johann Sebastian Bach y la Sonata nº 17 de Beethoven.

Grigori Sokolov al piano

El Bach de Sokolov comenzó con suma delicadeza en la Allemande, para presentar unas Courante y Sarabande a un tempo más lento del que habitualmente se escuchan estos movimientos. Finalizó la Suite francesa con brillantez y ataques muy precisos en la Gigue. Respecto a la sonata beethoveniana, lo mejor de la misma fue la nobleza, lirismo y poesía que Sokolov extrajo del segundo movimiento, Adagio, tocado a un tempo casi imposiblemente lento, algo que sólo un artista de su altura es capaz de sostener.

Tres compositores: Bach, Beethoven y Schumann, tres épocas musicales, y un Sokolov desdoblado en tres pianistas diferentes: un arco expresivo inmenso desde la mano izquierda etérea y volátil del comienzo de la Suite bachiana hasta la pastosa densidad de la misma mano izquierda en el comienzo de la Sonata de Schumann. Sokolov, siempre fascinante, artista de contrastes, obtuvo un ruidoso éxito de público que le obligó a brindar un tercera parte del recital con varios bises chopinianos en los que pareció encontrase especialmente cómodo. Al público de Madrid cada visita de Sokolov parece saberle a poco y tras cada recital se espera impaciente su próxima visita.

Fotografías: Rafa Martín, cortesía de la Fundación Scherzo
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