Crítica de discos

Música española para violín y piano

(Por Joaquim Zueras Navarro)

Portada CD: Falla, Toldrá, Turina
Música española para violín y piano
Obras de Falla, Toldrá y Turina
VERSO - VRS 2018
Jesús Ángel León, violín
Miguel Ángel Muñoz, piano

Les confesaré que me siento atraído por los sellos discográficos pequeños. Estoy en una edad en la que ya no descubriré las grandes obras fundamentales de la Historia de la Música; así que, sin olvidarlas, se ha convertido en un placer para mí dar con otras, tal vez menos relevantes, pero que contienen gratas sorpresas, y que esperan con humildad a que el melómano curioso las conozca, las disfrute y las comparta.

Es pues interesante la propuesta del sello Verso, que incluye a tres compositores nacionalistas: Falla, Toldrá y Turina; nacionalismo que, como bien señala Jesús Ángel León “no es premisa estética, ni mucho menos ideológica, sino más bien perfume, evocación sensual de un origen con la textura de la fabulación o del sueño”.

Manuel de Falla (1876-1946) escribió sus Siete Canciones Populares Españolas durante su estancia en París, todas ellas en un lenguaje claro y conciso, alejado de la complejidad armónica de muchas de sus obras. Cuando pienso en los períodos del compositor gaditano en la capital francesa, recuerdo la singular descripción que de él hizo Joaquín Rodrigo: “Manuel de Falla bajaba todos los días a un pequeño café contiguo a la Ópera Cómica. Se hospedaba en el hotel London Palace, en el número 32 del boulevard Italiano. Se dirigía al ensayo caminando desde la iglesia donde acababa de asistir a misa. Vestía siempre trajes de chaqueta y utilizaba una corbata de pajarita. Tampoco le faltaba el sombrero. Fumaba habitualmente cigarrillos que liaba él mismo a mano. Desayunaba seis granos de uva, ni cinco ni siete, un café con leche y un bollo catalán, y sacaba de sus bolsillos una cantidad de frasquitos llenos de píldoras que tomaba con especial convicción. Hablaba poco, con voz suave, reposada y muy bajito, pero todo lo que decía era interesante y peculiar... Falla era una gran persona, aunque caprichoso y raro. Es difícil trazar la silueta de una personalidad tan compleja y enigmática como la suya. Hombre callado y sobrio, pero al mismo tiempo muy sutil, difícil de coger en un renuncio. Juzgaba a la gente a veces por un detalle nimio y a los compositores por la primera obra que oía... Yo podía contar siempre con su amistad y afecto... La correspondencia que mantuvimos fue de gran trascendencia para mí. La música de Falla me cautivó desde el primer momento en que la escuché”. Paul Kochanski hizo con seis de las Siete Canciones una muy respetuosa adaptación para violín y piano, agrupándolas bajo el título de Suite Popular Española, que es la que se encuentra al inicio del disco.

Eduard Toldrà (1895-1962) nació en Vilanova i la Geltrú, localidad de la provincia de Barcelona. De su padre, un hombre polifacético (escritor, maestro de escuela, empleado municipal, músico, etc.) y algo bohemio, recibió las primeras clases de violín y solfeo a los cuatro años. Cuando Eduard cumplió diez, convencido de que su hijo era un genio, en lugar de enviarle a Barcelona para ampliar sus estudios, decidió trasladarse con toda la familia a la Ciudad Condal, por lo que sufrieron al principio no pocas privaciones. Allí estudió en l´Escola Municipal de Música, obteniendo las máximas calificaciones. En 1912, siempre atraído por la música de cámara, fundó el cuarteto Renaixement. En 1921 fue nombrado profesor de l´Escola Municipal y en 1944 director de l´Orquesta Municipal de Barcelona, cargo que desempeño hasta el fin de su vida. Sus Sonetos para violín y piano de 1922, un año después de su célebre cuarteto "Vistas al mar", están inspirados en diversos poetas catalanes. Toldrà poseía una inmensa cultura autodidáctica, sobre todo literaria; era buen conversador y además tenía un carácter cordial y un temperamento activo, siempre dispuesto a emprender nuevas actividades musicales. Desde un punto de vista romántico, la música de Toldrá, particularmente estos sonetos, es de un lenguaje más amable y concesivo que el de Falla y Turina, más a la búsqueda de la espontaneidad melódica –frases amplias que se extienden emprendiendo un alto vuelo- que del empleo de innovaciones armónicas. Es de agradecer que el sello Verso rescate del olvido los Sonetos.

Finalmente, el disco concluye con la Sonata en Re op. 51 para violín y piano de Joaquín Turina (1882-1949). Fue compuesta en 1929, por lo tanto es una composición de madurez pese a su número de opus. Como apuntó Sopeña, evita las tentaciones de pintoresquismo y de virtuosismo. Es obra de una sensibilidad muy personal, con ciertos atisbos de resignada aflicción y melancolía sustentados por una temática austera y un refinado tratamiento.

La interpretación corre a cargo del violinista Jesús Ángel León, que ha actuado en calidad de solista en numerosas orquestas como Solistes de Catalunya, Orquesta Clásica de Madrid, Orquesta Nacional de España, etc. Le acompaña al piano Miguel Ángel Muñoz, profesor del Conservatorio Profesional de Música de Getafe; desde su debut en 1993 con la Orquesta Sinfónica de Sevilla, ha sido invitado como solista en la Sinfónica de Madrid, Sinfónica de Castilla y León, Orquesta de la Radio de Polonia, etc. Ambos son pues intérpretes de probada trayectoria que hacen de este CD un regalo auditivo permanente. Cuando dos músicos actúan a la perfección es difícil añadir nada más, salvo expresar mi admiración y aplauso.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro