Crítica de discos
Conciertos para violoncelo de Vieuxtemps
(Por Joaquim Zueras Navarro)
Conciertos para violoncelo de Vieuxtemps (CD)
Heinrich Schiff (violoncelo), Stuttgart Radio Symphony Orchestra, dir.: Sir Neville Marriner.
Emi Classics
Henri Vieuxtemps (1820-1881) nació en la ciudad belga de Verviers. De su padre, violinista aficionado y luthier, recibió sus primeras lecciones a los cuatro años y, habiendo notado su admirable facilidad para el violín, decidió que continuara su enseñanza con un profesor de su ciudad. A los seis años ya dio su primer concierto como solista y algo más tarde hizo una gira por los Países Bajos con notable éxito. Durante un concierto en Bruselas, el violinista Charles de Bériot se ofreció a darle lecciones en París, donde se presentó al público por primera vez con un concierto de Rode en 1829. Durante los siguientes diez años recorrerá diversas ciudades de Europa, impresionando con su virtuosismo a músicos como Schumann, Berlioz y Paganini. En 1835 y 1836 sigue en París un curso de composición impartido por Antonín Reicha. En 1837 presenta su primer concierto para violín en Rusia, más tarde en Bruselas y en 1841 en París, siendo aclamado tanto por la crítica como por el público por su técnica y sensibilidad. En 1846 acepta la invitación de instalarse en San Petersburgo como violinista de la corte y solista del Teatro Imperial, en donde permanecerá hasta 1852, complementando estas actividades con la composición y la enseñanza. Tras nuevas giras, se establece en Bruselas como profesor de violín del conservatorio. En 1873 sufre un ataque de parálisis en el brazo derecho y aunque todavía puede componer, tal percance puso fin a su brillante carrera como intérprete. En 1879 se traslada a Argelia en donde vivía su hija, falleciendo en 1881.
Pero no es de sus composiciones para violín sobre lo que quería llamar su atención, sino sobre dos conciertos para violoncelo y orquesta que tal vez permanecen un tanto orillados. El primero, compuesto en 1876, es brillante, enérgico y con un andante de elevado lirismo. El segundo lo escribió en 1879 y es de carácter melancólico, a veces atormentado y sombrío, particularmente el adagio con su dramático diálogo entre el solista y la orquesta; contiene pasajes de dificultad considerable que ponen a prueba al ejecutante. Dos obras de excepcional belleza para el melómano, particularmente aquellos que siguen con atención las composiciones destinadas a este instrumento.
Emi classics ha vuelto a editar la cuidada versión de 1987, con Heinrich Schiff al violoncelo y la Stuttgart Radio Symphony Orchestra, dirigida por Sir Neville Marriner.

