Ópera en Sabadell
Memorable Norma
(Por Ovidi Cobacho Closa)
NORMA: música de Vicenzo Bellini sobre libreto de Felice Romani. Maribel Ortega (Norma), Natalia Gavrilan (Adalgisa), César de Frutos (Pollione), Elia Todisco (Oroveso), Ana Belén Gómez (Clotilde), Albert Deprius (Flavio); Cor Amics de l’Òpera de Sabadell y Orquestra Simfònica del Vallès. Director musical: Elio Orciuolo. Dirección escénica: Daniel Martínez. Teatre La Faràndula, Sabadell, 3 – III – 2006.
Si la pasada temporada la Associació Amics de l’Òpera de Sabadell nos presentaba por estas fechas una brillante Tosca, en la presente edición ha vuelto a encandilar al público con su segunda producción de la temporada: una Norma, francamente memorable, del maestro belcantista Vicenzo Bellini. Acontecimiento que contaba con el atractivo del debut operístico de Maribel Ortega en el papel protagonista del segundo reparto de las representaciones de La Faràndula. Un reto que la joven soprano salvó con excelente prestación y seguridad técnica, frente a uno de los personajes más comprometidos del gran repertorio. Con una voz de tintes dramáticos, rica en color y poderosa en los agudos, Ortega superó con habilidad la escabrosa cabaletta “Ah bello, a me ritorna” del primer acto y fue entrando de lleno en la piel del personaje a medida que avanzaba la función, logrando una soberbia interpretación tanto en lo vocal como en lo escénico. Un debut muy prometedor.
No quedó atrás en su cometido la deliciosa Adalgisa de Natalia Gavrilan, con una prestación vocal impecable, generosa en el matiz y la regulación de intensidades y de entregada interpretación escénica. Sensacional el segundo dúo entre ésta y Norma, resuelto con gran habilidad, precisión y sentido de la musicalidad. Tema aparte fue el Pollione a cargo de César de Frutos, resuelto con una voz de timbre deficiente e incapaz para este papel, a lo que cabe sumar una acartonada interpretación dramática, muy lejos del nivel alcanzado por las dos sacerdotisas. Excelente el Oroveso de Elio Todisco, de voz poderosa y autoridad escénica. Muy correctos también la Clotilde y el Flavio de Ana Belén Gómez y Albert Deprius, respectivamente.
El coro estuvo a un buen nivel y la orquesta secundó con acierto la matizada lectura del maestro Elio Orciuolo. La obra fue dividida en tres actos, con una escenografía (Jordi Galobart) funcional y bien ambientada por una eficiente iluminación de Nani Valls. El vestuario ajustado al momento histórico, salvo parte los druidas que iban ataviados con hábito de monjes (!). La nota negativa de la velada: el constante bombardeo de toses de un reducido sector del público y la incomprensible permisividad de dejar acceder a la sala varios minutos después de empezada la representación.

