Recital en Madrid

Doble visita de Elisabeth Leonskaja

(Por Vinteuil)

Elisabeth Leonskaja
Ciclo de Lied, Recital VI
Matthias Goerne, barítono. Elisabeth Leonskaja, piano. Jordi Dauder, narrador.
Brahms: Die schöne Magelone
Teatro de la Zarzuela de Madrid, 20 de marzo.

Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo
Elisabeth Leonskaja, piano
Obras de Brahms y Shostakovich
Auditorio Nacional de Música de Madrid, Sala Sinfónica,18 de abril.

En el plazo de poco menos de un mes Madrid ha recibido dos visitas de la gran pianista georgiana Elisabeth Leonskaja, en cometidos bien diferentes -junto a Matthias Goerne en el Ciclo de Lied y en recital como solista en el Ciclo de Grandes Intérpretes- y con resultados también bien distintos.

Leonskaja en el Ciclo de Lied

El 20 de marzo Leonskaja actuó junto al barítono alemán Matthias Goerne para ofrecer ambos en perfecta sintonía artística una sobresaliente versión del ciclo brahmsiano "Die schöne Magelone", op. 33, cuyas quince canciones, además de contarse entre las más bellas que compuso Brahms, cuentan con una parte pianística de especial riqueza y dificultad. Elisabeth Leonskaja, con la tapa del piano completamente abierta y un uso del pedal derecho muy austero, extrajo del instrumento un sonido bello, oscuro y pastoso, a la vez que acertó a definir con precisión las densa escritura pianística de este ciclo en el que el piano alcanza un protagonismo mayor en otros Lieder de Brahms. Fue un soporte de auténtico lujo sobre el que un Matthias Goerne pletórico de voz logró una de las más redondas actuaciones que se le recuerdan en Madrid. Tan sólo el inexpresivo Jordi Dauder como narrador de la "Historia de amor de la Bella Megelone y el Conde Pedro de Provenza", en versión del padre de Matthias Goerne, fue un contrapunto poco conveniente a la efusión romántica que emanaba de Goerne y Leonskaja: la expresividad de la parte musical contrastaba excesivamente con la actitud casi indolente del narrador provocando una excesiva caída de la tensión dramática entre las diferentes canciones del ciclo.

El programa del Ciclo de Grandes Intérpretes

Respecto a la esperada intervención de Elisabeth Leonskaja en el Ciclo de Grandes Intérpretes con un recital pianístico en solitario, interpretando obras de Brahms y Shostakovich, conviene comenzar hablando del programa. En el mismo estaban anunciadas la colección de piezas op. 118 de Brahms abriendo el recital y sus Fantasías op. 116 para finalizarlo, mientras que en las notas al programa Álvaro Gibert nos hablaba de las Fantasías op. 116 y de las piezas op. 119. Finalmente, y sin previo aviso, Leonskaja inició su recital con las Fantasías op. 116 (en lugar de las piezas op. 118 programadas). En la segunda parte, interpretó las piezas op. 118 (en el lugar en que estaban anunciadas las Fantasías op. 116), y también sin previo aviso y sin interrupción añadió las cuatro piezas op. 119 de Brahms con las que cerró su concierto. Un pequeño jaleo al que hay que añadir que del ruso Dimitri Shostakovich se interpretaron -en el orden convenientemente programado- su Sonata nº 2 y un "selección" de Preludios y fugas op. 87, selección que finalmente se vio reducida a dos, de los cuales no se anunciaban más datos. Tal escasez de Preludios y fugas de vio compensada, como antes se ha dicho, por la generosidad del añadido de las cuatro piezas op. 119 de Brahms.

El público

Hay que decir que en este concierto el público estuvo más comedido en sus toses que en anterior recital de Leif-Ove Andsnes. Aún así el recital estuvo adornado por los intermitentes estornudos que un espectador dejó oír casi con precisa regularidad a lo largo de prácticamente todo el concierto, a lo que hay que añadir el sonido de dos teléfonos móviles -cuesta creer que tras el susto que padecemos los espectadores por la agresiva manera en la que el Auditorio Nacional recuerda que desconectemos nuestros móviles antes del concierto aún haya quien olvide hacerlo-. También la interminable apertura de un caramelo por parte de una espectadora -¿hay algún premio para quien tarde más en hacerlo?- arruinó mi escucha de la Fantasía op. 116, nº 5, "Andante con grazia ed intimissimo sentimiento" -¿eligen las señoras especialmente los momentos más íntimos y delicados para proceder a esas eternas aperturas de caramelos?- Y otro fenómeno bien curioso del comportamiento del público de este y otros conciertos madrileños es la necesidad de toser colectivamente entre pieza y pieza, como si gran parte del público estuviera conteniendo la tos durante la interpretación de las obras, y al llegar el intérprete al final de las mismas todos al unísono se entregaran al alivio de su tos. Sin embargo si uno dedica algo de atención al estudio de este anómalo fenómeno, descubrirá con sorpresa que nadie tose cuando una de las partes o el concierto completo han finalizado.

El concierto

La gran pianista que sin duda es Elisabeth Leonskaja no gozó de buena fortuna en este recital en el que la emoción no acabó de aflorar. Pese a todo la georgiana consiguió algunos bellos momentos en las piezas lentas de Brahms. Lo mejor fue sin duda su Shostakovich, paradójicamente mejor resuelto técnicamente que las obras de Brahms, pese a la aparente mayor dificultad mecánica de las obras del soviético. Los pianistas se han decantado de forma generalizada por interpretar las nueve sonatas de Prokofiev en detrimento de las dos sonatas de su compatriota Dmitri Shostakovich. Fue por tanto esta una excelente ocasión de disfrutar de la Segunda Sonata que este último escribiera en 1943, en una excelente interpretación de la Leonskaja. Más interesante aún es su colección de "Preludios y Fugas" op. 87, de los que Leonskaja ofreció dos excelentemente interpretados que nos dejaron con ganas de escuchar más. En lugar de ello Leonskaja continuó con una lectura voluntariosa de las dos últimas colecciones de piezas de Brahms, sus op. 118 y 119, obras a lo mejor más proclives a un ambiente de escucha más recogido y más íntimo que el de la amplia Sala Sinfónica del Auditorio Nacional. Para transmitir la profunda belleza de estas obras habría sido necesario que la siempre caprichosa fortuna se hubiera colocado del lado de esa gran artista que sin duda es Elisabeth Leonskaja, como demostró en su visita al Ciclo de Lied y como seguramente demostrará en una próxima visita a Madrid.

Fotografías: Rafa Martín, cortesía de la Fundación Scherzo
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