Recital del pianista Leif-Ove Andsnes en Madrid
Concierto para piano y toses
(Por Vinteuil)
Recital del pianista Leif-Ove Andsnes
Obras de Schumann, Schubert, Sørensen y Beethoven
Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo, Auditorio Nacional de Música, Sala Sinfónica. Madrid, 21 de marzo de 2006
Las toses
Sobre el tema de las molestas toses en los conciertos de diferentes ciclos madrileños se ha escrito ya mucho y en todos los tonos posibles, desde el enfadado hasta el humorístico. Pero a pesar de todo lo dicho y escrito al respecto, uno tiene la sensación de que nada ha mejorado en este sentido, y a tenor de la experiencia vivida durante el espléndido recital del pianista noruego Leif-Ove Andsnes en Madrid el pasado mes de marzo, se puede decir que, pese a que parecía imposible, las cosas incluso empeoran. Daba la sensación de que los latosos tosedores buscaban los momentos más íntimos y delicados para enturbiar el disfrute del público, que no la concentración de Leif-Ove Andsnes, que permaneció heroicamente impertérrito ante el improvisado acompañamiento de toses durante su interpretación e incluso saludó sonriente y respetuoso ante tan irrespetuoso como insensible público (me refiero tan sólo a una parte muy pequeña del mismo, pero que a la inmensa mayoría nos produce vergüenza ajena y bochorno por lo que el esforzado intérprete en su difícil labor pueda pensar). Porque uno tiene la sensación de que quien es capaz de toser violenta y ruidosamente en el momento más delicado, más íntimo, más expresivo y de más bello sonido -sin tan siquiera cubrir su boca con la mano para mitigar en parte el ruido- más que maleducado (que también) es sobretodo insensible a la música que debería estar escuchando.
Lo primero que llama la atención del excelente pianista Leif-Ove Andsnes es su sonido luminoso, que nunca fuerza
Cualquiera se hace cargo de que eventualmente un acceso inesperado de tos le puede sobrevenir a cualquiera, pero lo ocurrido en el Auditorio Nacional durante el recital de Leif-Ove Andsnes rayó en lo impresentable y uno se pregunta por qué y a qué acuden algunos a los conciertos, pues por el momento y la forma elegida para sus toses dejan bien claro que de la música interpretada no se enteran absolutamente de nada, y por la ausencia de educación y sensibilidad que demuestran queda claro que ni asistiendo a cientos de conciertos más serán capaces de disfrutar de la música, y lo que es peor de dejarnos disfrutar a los demás.
El concierto
Lo primero que llama la atención del excelente pianista Leif-Ove
Andsnes es su sonido luminoso, que nunca fuerza, un sonido cristalino
del que hizo gala durante las cuatro obras interpretadas en este
recital. Es muy de agradecer que programara las infrecuentes "Cuatro
piezas op. 32" (Scherzo, Giga, Romanza y Fuguetta) de Robert
Schumann, en las que el pianista noruego se deslizaba de
los momentos rítmicos a los líricos, mostrando un perfecto dominio
del difícil arte de la transición expresiva. La claridad y el
orden que Leif-Ove Andsnes impone a sus interpretaciones se reveló
como el vehículo idóneo para transmitir el exacerbado y "desordenado"
mundo expresivo schumanniano: paradojas del siempre fascinante
arte de la interpretación musical cuando éste está en manos de
los más grandes. La Sonata en do menor
D 958 de Franz Schubert fue en mi opinión lo mejor del
concierto, gracias a que el maravilloso sonido de Andsnes y su
claridad interpretativa casan a la perfección con el pianismo
de Schubert. Andsnes estuvo conmovedor en su exposición del Adagio
y preciso en el endiablado Allegro final. "Sombras
del silencio" del compositor danés Bent
Sørensen (1958) fue estrenada por Leif-Ove Andsnes en el
Carnegie Hall de Nueva York el 20 de enero de 2005, y desde entonces
forma parte del repertorio de este pianista, que la interpreta
habitualmente: notas y acordes repetidos recorren esta obra de
carácter contemplativo de principio a fin. Finalmente la Sonata
nº 31 en la bemol mayor op. 110 de Ludwig van Beethoven
fue un brillante final empañado por inoportunas toses: ¿cómo se
puede toser en medio de los mágicos momentos "Arioso dolente,
perdendo le forze" de este Beethoven hiperexpresivo de la
última época? Está claro que aunque en un concierto todos oímos
lo mismo, no todos escuchamos igual. Por fortuna.

