Discos y libros

Músicas para Don Quijote

(Por Hertha Gallego de Torres)

Pasados ya los fastos del año cervantino, en que se conmemoró el IV Centenario de la publicación de la primera parte de Don Quijote, es el momento de la reflexión y del verdadero disfrute de la obra, tras el “empacho” a que nos hemos visto sometidos por parte de medios de comunicación, entidades oficiales y un largo etcétera. Muchos son los proyectos que han visto la luz a lo largo de este “Año Quijote” y entre los más atractivos se cuentan una serie de discos con atractivos libretos que intentan imaginar cómo pudo sonar la música de la inmortal creación cervantina. Todos ellos tienen en común una cuidada presentación y un trabajo de investigación detrás, y en conjunto poseen una excelente calidad media. A ello unimos al final de esta reseña el comentario de un libro, “Don Quijote alrededor del mundo”, que con prefacio de Harold Bloom, reúne artículos de Ben Jelloun, Esterházy, Kadaré, Magris, Piñón…sobre el antihéroe más famoso de nuestras letras. A nosotros el texto que nos interesa es el firmado por Margaret Atwood, porque habla de música, nada menos que del Quijote de Cristóbal Halffter.

Los romances del Quijote

Los romances del Quijote es un proyecto firmado por Antoni Rosell & C. Courttly Music Consort. Como dice Carlos Alvar en la estupenda presentación del libreto “Recuperar algunos de los romances impresos en el Quijote y oírlos cantados supone restablecer el diálogo existente en 1605 entre Cervantes y los lectores de su obra; es llenar un vacío en la lectura, pero ante todo es restituir a los romances la mitad de su encanto, la música: el viejo molino tiene de nuevo agua y el jardín del romancero, flores”. En el fondo, es invocar la tesis de Menéndez Pidal sobre la idea inicial de Don Quijote, que para el sabio estaría basada en una “parodia entremesil de romances”. Los romances forman una de las tupidas redes que gobiernan la obra y el objetivo de la grabación es reproducir esos repertorios orales citados en el texto cervantino que el público de Cervantes oía, cantaba y citaba. Para ello, los insertan en el texto cervantino y recurren a un narrador – el profesor Basilio Losada- que interpreta el texto dramáticamente. Además, han ambientado sonoramente los espacios y sonidos que el texto cervantino evoca. Desde los molinos manchegos del Campo de Criptana, o la Venta de la Inés para el Romance de Lanzarote, hasta sonidos de la naturaleza, como los lobos que introducen el Romance del cabrero, sonido al que responden los zumbadores, utilizados desde antiguo por los pastores para ahuyentar a los lobos. También recurren al rabel (Chema Puente), la vihuela o la tiorba.

Un experimento muy simpático e instructivo es escuchar el “romance de Don Gaiferos y Melisendra”, cuya melodía, leo en la atinada explicación, corresponde a versiones orales conservadas hasta nuestros días. Tengo en mente lo que el genial Manuel de Falla hizo en su Retablo. Y comparo….

Entre aventuras y encantamientos: Música para Don Quijote

Entre aventuras y encantamientos: Música para Don Quijote es lo que proponen La Grande Chapelle y Angel Recasens. Los autores tienen el propósito expreso, dicen, de “buscar música para Don Quijote antes que recurrir a la música en el Quijote”. Por ello, la selección musical buscada se divide en dos grandes apartados. En primer lugar, la música familiar a Don Quijote: música anterior a 1605 con versos de romance viejos. Y, por otro lado, la música que Alonso Quijano y el propio Cervantes escuchaban: es decir; la de las primeras décadas del siglo XVII. Los autores toman el hilo de la narración cervantina, deteniéndose en aquellos pasajes que permiten la inclusión de música y versos de variado carácter.

El libreto está así estructurado en forma de hilo argumental que interrumpe la música. Sin embargo la lectura es cosa del lector-oyente, que al terminar cada párrafo se debe poner el “Comentario” musical correspondiente. Tiene detalles curiosos. Por ejemplo: Al famoso “Medianoche era por filo” se le hace corresponder con “Superflumina Babylonia” de Tomás Luis de Victoria, el Salmo 137 del Liber Primus Qui Missas; Psalmos, Magnificat, impreso en Venecia, en 1576. Esto, me imagino, es porque en este célebre capítulo encontramos la frase famosa de “Con la Iglesia hemos topado, Sancho”, que la moderna erudición cervantina se encargó de volver al original : “Con la Iglesia hemos dado, Sancho”. Lo cierto es que, como vio muy claramente Salazar, Cervantes no sólo no era músico profesional (ni tenía por qué serlo), sino que apenas se interesó por la música culta de su tiempo o, lo que es lo mismo a nuestros ojos, ésta no aparece reflejada en su obra. Ni un solo compositor de su tiempo, con la excepción de Vicente Espinel, ni un solo intérprete o tratadista, ni una sola publicación famosa aludida….Lo que no quita para que la riqueza y variedad de las citas musicales en su obra sea incuestionable.

El disco incluye una bella versión de “Oh, más dura que mármol a mis quejas” . La composición de Pedro Guerrero sobre la Egloga I de Garcilaso termina con el conmovedor verso “Salid sin duelo, lágrimas, corriendo” y la música le presta una dulzura especial. La selección de fragmentos del Quijote y adaptaciones poéticas ha sido de Lola Josa, mientras que la adaptación y revisión de obras musicales ha corrido a cargo de Mariano Lambea.

Don Quijote de la Mancha: Romances y Músicas

El disco mediático es “Don Quijote de la Mancha: Romances y Músicas”. Ya de entrada el libro o libreto está en español, francés, inglés, catalán, alemán, italiano y japonés. Lo firman Hesperion XXI y la Capella Reial de Catalunya, dirigidos por Jordi Savall. Y lo avala nada menos que el prestigioso especialista Francisco Rico, que no necesita presentación a estas alturas. Precisamente su pequeño ensayo “Músicas, sonidos y silencios” es admirable y, por utilizar sus palabras, se lee con perceptible gozo. Asimismo es interesante el estudio de Paloma Díaz-Mas, del CSIC, sobre los Romances en las Músicas del Quijote. Jordi Savall sostiene en el prólogo que dentro de los homenajes en torno al cuarto centenario del Quijote, pocos serían los que tratasen profundamente la dimensión musical de Miguel de Cervantes. Al menos discográficamente, parece que no ha acertado. Su proyecto es uno más de los que tenemos la suerte de comentar en estas páginas virtuales, y el “injusto e incomprensible olvido” (sic) de este tesoro musical parece que ha atraído a muchos investigadores e intérpretes de gran talla que han dado lo mejor de sí en el “Año Quijote”. También nos ofrece una imagen de Cervantes “incomprendido en la España de su tiempo”, “maltratado y humillado por sus contemporáneos”, en la que se echa de menos mayor riqueza de matices y, sobre todo, el sentido del humor que nunca le faltó a nuestro mayor escritor.

De igual manera que en Los romances del Quijote, un narrador va contando la historia y se intercalan los romances cantados, las Diferencias sobre guárdame las vacas, de Narváez, o una pavana. Hesperion XX y la Capella Reial interpretan con su habitual solvencia, aunque algo de monotonía impregna la acción. El proyecto ha sido galardonado con el premio MIDEM al mejor Disco de Música Antigua en Cannes. Como anécdota, contaré que en la pequeña y encantadora Biblioteca de Valdemorillo, donde lo saqué, había lista de espera ¡de dos meses o tres! (Casi como cuando quise leer el apocalíptico “Codigo da Vinci” en plan integrado…). Menos mal que Lydia, Juani, Lorena y Esmeralda, las bibliotecarias, llaman por teléfono, son amabilísimas y no te regañan cuando tardas en devolverlo…

Música en el Quijote y otras obras de Miguel de Cervantes

Música en el Quijote y otras obras de Miguel de Cervantes” está firmado por Orphenica Lyra, dirigido por José Miguel Moreno, grabado en la Iglesia de San Miguel en Cuenca en 2004. Es otra recreación del paisaje sonoro de Cervantes y de sus obras maestras, en especial del Quijote, en la que encontramos otra vez a nuestros “clásicos”: el romance de Durandarte, el bellísimo “Prado verde y florido” de Guerrero, que Falla citase en su Retablo, o el Romance de Don Gayferos, aquel en el que Melisendra se queja de que su despistado marido no acude a salvarla. La interpretación es muy ajustada y precisa, sin excluir cierto lirismo, pero el libreto no aporta la información que necesitamos para saber de dónde han salido ciertas piezas que figuran nada más que como anónimos. P. ej. el “Si d´amor pena sentís”, el lamento de Melisendra, nos podrían haber dicho que su fuente es el Cancionero Musical de Palacio (comienzos del XVI) y que su texto, que también es anónimo, proviene del Cancionero de Romances, Amberes, 1550.

Por ásperos caminos: Nueva musica cervantina

Una aportación novedosa es “Por ásperos caminos: Nueva musica cervantina” del Ensemble Durendal, dirigido por Sergio Barcellona. Los textos son de Juan José Pastor y las Ediciones de la Universidad de Castilla la Mancha, Cuenca, 2005. Para Juan José Pastor Cervantes es una fuente inagotable de sorpresas. Lo que se ofrece en este disco es un ramillete de composiciones que de un modo u otro guardan relación con el conjunto de su obra pero que no han sido muy transitadas. Cuenta con la música de Mudarra, Narváez. Juan Vásquez, Pedro Guerrero, Francisco Guerrero, Luis de Milán, Juan del Encina, Mateo Flecha el Viejo, Francisco de Peñalosa…Muy bello, por ej. el romance (ya repetido en otros discos) “Durandarte, Durandarte”, con música de Luis de Milán, que sirve al propósito de explicarnos el episodio de la cueva de Montesinos. (Cuando Don Quijote desciende a la cueva, o más bien a la profundidad de su propia conciencia, se encuentra con Montesinos, quien había arrancado, a petición de su amigo Durandarte, el corazón de su amigo muerto para ofrecérselo a su amada como prenda. La melancólica historia, de ecos épico-carolingios, sirve para reflejar el desvencijado ideal del Caballero de la Triste Figura).

Quijotes de Carlos Alvarez

De muy distinto calado son los “Quijotes” de Carlos Alvarez (Deutsche Grammophon): Nos vamos ya al siglo XX y a sus recreaciones, con cuatro composiciones sonadas: las de Ibert, Falla, Ravel y Guridi, que además nacen marcadas por el signo de lo francés. Las cuatro son obras refinadas y deliciosas, y el disco es un verdadero placer para los sentidos, ayudados por la bella voz de Carlos Alvarez y el buen hacer de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por el también estimable compositor José Ramón Encinar. Las notas al disco van firmadas por Yvan Nommick, todo un especialista en Falla y en su archivo, y es un placer leerlas. (Un detallado comentario de este CD puede verse en:el número 2 de OpusMusica)

Don Quijote alrededor 
				del mundo

Para terminar, un libro. “Don Quijote alrededor del mundo” ha convocado a muchos prestigiosos escritores que ponderan la importancia universal de la primera novela moderna. Entre ellos está la canadiense Margaret Atwood quien escribe un pequeño ensayo titulado “El Don Quijote de Halffter: una ópera quijotesca”.

Para quienes no conozcan aún a esta autora les contaré que ha escrito “Lady Oráculo”, una de las novelas más divertidas y profundas que he leído de un autor reciente, cuyos relatos y ensayos son traducidos con regularidad en nuestro país, y que es una voz muy lúcida, singular y con un gran sentido del humor. Pues bien, Atwood estuvo en Madrid y se fue a la ópera. Como ella misma cuenta “era una excursión quijotesca, pues dos de nosotros no hablábamos español y lo único que se representaba era una obra moderna de la que no sabíamos nada”. Además, añado yo, si mis lectores averiguan la profesión de uno de sus acompañantes se quedarán con la boca abierta. “La Atwood”, como decimos sus admiradores, es muy original.

A continuación, y para no saber español, la escritora se enteró admirablemente de la obra y hace un fino análisis de la ópera de Halffter (que debe estar encantado). Para ella, está cerca del espíritu de Beckett y del Ionesco de El rinoceronte. Y señala “Mientras tanto, nos quedaremos con el símbolo de la campana agrietada; agrietada, pero repicando”. Aunque Don Quijote no gana, tampoco pierde del todo.

Discos, libros…y, sobre todo, la novela está ahí, en todos los hogares, a nuestro alcance. ¡Desocupado lector, lánzate a ella!

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