Crítica de libros
La nostalgia de Rosina
(Por Hertha Gallego de Torres)
Título: Bravo Rosina!
Autores: Thomas, María José / Muñoz, Carlos
Editorial: EKARE, (1 edición)
Fecha de Edición: 2005
Encuadernación: Tela
La Condesa de Campo Alange escribió una vez un libro precioso, evocando su infancia, que tituló “Mi niñez y su mundo”. En él, colores, músicas, perfumes, emergían de un pasado que se resistía a desaparecer, convocados por la mágica pluma de la escritora. “Bravo, Rosina” nace de un esfuerzo parecido, pero en donde se unen dos artistas chilenos, jóvenes en relación a la historia que cuentan, pues Maria-José Thomas, la autora del relato, nació en 1966 y Claudio Muñoz, el autor de las deliciosas ilustraciones, es del 47. El cuento narrado está basado en una historia real, la de Eugenia Band, quien vio la luz en Santiago de Chile en 1918, como tangible y verdadero es el héroe de la historia, el gran tenor italiano Dino Borgioli, que actuó varias veces en Hispanoamérica.
No nos dejemos engañar por la apariencia de este librito. Parece para nuestros hijos pequeños...pero es para nostálgicos,
No nos dejemos engañar por la apariencia de este librito. Parece para nuestros hijos pequeños (Como las encantadoras “Lecciones de poesía para niños inquietos” de Luis García Montero) pero es para nostálgicos, para aquellos que soñamos con la infancia como un paraíso perdido al que nos asomamos de vez en cuando recordando los viejos libros, los antiguos tebeos (para los nacidos en los 60, incluso la visión de los chiripitifláuticos…). Aquí se recuerdan los primitivos discos de 78 r.p.m. y yo rememoro cuando catalogaba fondos de zarzuela en un piso con solera de Madrid, leyendo la graciosa biografía “El maestro Guerrero fue así” de Josefina Carabias, y descubriendo esos nombres por primera vez en las rancias cubiertas: Felisa Herrero, Selica Pérez Carpio, Emilio Sagi-Barba…para mí tan exóticos como lo es Dino Borgioli para la protagonista del cuento.
Rosina, la niña cautivada por la música, canta un aria del Barbero de Sevilla, cuyo texto tienen el buen gusto de reproducir al final del libro. Obra, pues, llena de detalles, de guiños, para los aficionados a la música, a los objetos con encanto y a Rossini. Yo he pasado un rato delicioso leyéndola y la recomiendo vivamente a todos aquellos que creen que hay dos tiempos: el que marcan los relojes, y el tiempo interior, ese que todos llevamos con nosotros y que ponemos en marcha cuando queremos, despertando las sensaciones dormidas del pasado.

