Crítica de libros

El teatro a la moda

(Por Joaquim Zueras Navarro)

Portada "El teatro a la moda" de Benedetto Marcello
Título: El teatro a la moda
Autor: Stefano Russomanno/ Benedetto Marcello
Editorial: Alianza Música, AM 76
Fecha de publicación: 2001
Número de páginas: 139
ISBN: 84-206-7894-5

Nos encontramos frente a un libro tan interesante como singular, que ha ido divulgándose sobre todo por el método del boca a oreja. Permítanme pues que yo también contribuya a su difusión un tanto tardía:

El prólogo es un amplio y brillante estudio introductorio del musicólogo Stefano Russomanno, destinado a profundizar en el contexto del teatro veneciano a principios del XVIII. A causa de las frecuentes guerras contra los turcos, la economía de Venecia estaba en su momento más bajo, no obstante el brillo de una vida cultural y social radiante que era la admiración de cualquier extranjero a la búsqueda de belleza, placer y diversión. La aristocrática familia Marcello ya no podía vivir sólo de sus rentas, por lo que tanto Benedetto (1688-1739) como sus otros dos hermanos desempeñaron tareas dentro de la administración y con ese objetivo estudiaron derecho. Conviene recordar que pese a que Alessandro y Benedetto demostraron desde un principio un sorprendente talento para la música, no se consideraba honorable que un aristócrata pudiera hacer de la música una profesión. La muerte de su padre en 1707 abrió un periodo de distensión para ambos, pero también supuso el inicio de rivalidades, tal vez celos y disputas, que fueron en aumento durante el resto de sus días. La primera obra publicada por Benedetto “los conciertos a 5” nos orienta sobre una estética conservadora por la frecuente utilización de modelos contrapuntísticos e imitativos, en contraposición con el nuevo modelo expresivo de Vivaldi basado en un melodismo virtuosístico de claro hedonismo sonoro. Desde entonces, Marcello manifestará su hostilidad hacia las nuevas corrientes. El catálogo musical de Marcello es inmenso. Russomanno en un momento dado se pregunta “No sabemos con qué esmero atendió Marcello las ocupaciones diarias de su trabajo de magistrado, pero lo cierto es que esto no le impedió escribir nada menos que quinientas cantatas (además de las misas, las serenatas, los interludios escénicos, las obras instrumentales...)”. Su obra cumbre fue la publicación del “Estro poetico-armonico”, en ocho volúmenes. También ejerció la actividad literaria; las letras ocupaban entonces un nivel de reconocimiento superior al de la música, encontrando más gratificaciones en los círculos aristocráticos.

El teatro a la moda es una obra de estilo satírico, que Benedetto Marcello publicó de forma anónima a finales de 1720

El melodrama en Venecia, lejos de quedar restringido a un círculo selecto, entra en una dimensión pública cuando cualquier espectador puede asistir a la representación, previo pago de una entrada. Empresarios, músicos, cantantes y escenógrafos buscaban y ofrecían nuevos y atractivos motivos que suscitaran el interés del público, e intentaban al mismo tiempo que todo ello fuera rentable. No pocos empresarios fracasaron en el intento, si bien siempre había otros dispuestos a probar fortuna, aunque fuera reduciendo costes. Russomanno nos describe con detalle las vicisitudes del teatro San Angelo, para el que Vivadi escribió dieciocho óperas y entre cuyos propietarios estaba la familia Marcello. El comportamiento en el interior de las salas hoy sería calificado de desastroso: la obligatoriedad de las máscaras, ciertas transgresiones en los palcos, charlas, comidas, juegos de azar... y una escucha de tipo selectivo encaminada a silbar o a vitorear a los virtuosos.

El teatro a la moda es una obra de estilo satírico, que Benedetto Marcello publicó de forma anónima a finales de 1720 y que constituye un testimonio único sobre el fascinante mundo del melodrama barroco. El libro, por su caráter ameno, irónico y humorístico tuvo una notable difusión, con un elevado número de reimpresiones. Para ello utiliza el método de recomendar aquello que él considera que no se debe hacer. Veamos algunos ejemplos: A los poetas, que ni lean a los clásicos ni tengan conocimiento alguno de métrica; a los compositores, que no distingan el sentido de la oración gramatical y que sirvan a los empresarios por un bajísimo precio, considerando lo que cuestan los virtuosos; a los cantantes, que no aprendan nunca a solfear, afinar, ir a tiempo y procuren que no se les entienda ni una palabra de lo que cantan; la virtuosa moderna hará cadencias de siete leguas y se lamentará siempre del papel que le ha correspondido; a los empresarios, que no posean conocimiento alguno de las cosas pertenecienes al teatro, como música, poesía, pintura, etc. Siguen otros capítulos, aconsejando a los bailarines, a los cantantes cómicos, a los sastres, a los comparsas, a los apuntadores, a los copistas, a los abogados y protectores del teatro, al público, a los vendedores de entradas... incluso a las madres de las virtuosas, que es uno de los apartados más agudos y graciosos del libro. Por último, sorprende que algunas de estas conductas criticables hayan llegado e nuestros días sin perder vigencia.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro