Crítica de discos

Conrado del Campo: Cuartetos

(Por José Prieto Marugán)

Portada "Conrado del Campo: Cuartetos"
Conrado del Campo: Cuartetos de cuerda
Cuarteto nº 5, “Caprichos románticos”. Cuarteto nº 13, “Carlos III”
Cuarteto Brodsky
Sello Autor – 702
Lugar de grabación: All Saints Church (Londres), diciembre 1996 y enero 1996
1 CD – 76’32 min.

Los compositores españoles han prestado poca atención a la música de cámara; posiblemente el entorno, muy decantado por el teatro ya fuera ópera o zarzuela, no creaba el ambiente adecuado. A pesar de ellos en nuestra historia disponemos de ejemplos magníficos de obras de estas características como son los dos cuartetos que comentamos.

El compositor madrileño Conrado del campo (1878–1953) se formó en el Conservatorio capitalino aunque se le considera un autodidacta porque su constante inquietud y estudio, más allá de lo oficial, le llevaron a poseer una vasta cultura musical y humanística. Conrado del Campo era un músico polifacético: tocaba la viola y el violonchelo, componía, dirigía orquestas, ejercía la crítica musical y enseñaba en el Conservatorio como catedrático de composición. Su producción es muy elevada: casi veinte óperas y otras tantas zarzuelas, una treintena de obras de cámara, quince sinfonías, más de treinta partituras para canto y piano y obras religiosas e incluso para el cine. Este centenar largo de composiciones son hoy poco menos que desconocidas.

Como instrumentista formó parte del Cuarteto Francés, grupo creado en Madrid en 1903 y que algunos años después pasó a llamarse Quinteto de Madrid, al incorporarse Joaquín Turina como pianista. En este grupo pudo del Campo tocar muchos de los cuartetos que más le gustaban, especialmente los de Beethoven que admiraba.

Cuarenta años separan los dos cuartetos aquí grabados. El primero, subtitulado “Caprichos románticos”, data de 1908 y se inspira en páginas literarias de Adolfo Bécquer. Sus cuatro movimientos nos lo recuerdan: 1 – Preludio, muy tranquilo. (“Yo sé un himno gigante”), 2 – Scherzo, vivo y caprichoso (“Espíritu sin nombre”), 3 – Andante, tranquilo muy intenso y dramático (“Dejé la luz a un lado”), y 4 – Final, bastante lento y muy severo (“Primero es un albor trémulo y vago”). El propio autor escribió unos comentarios en el programa del estreno que dan idea del ambiente que pretende retratar la música: “En las lentas y calladas horas del invierno, en esos crepúsculos de misteriosa sublimidad, cuando el sol esconde su disco rojo entre un mágico fondo de arreboladas nubes, las románticas páginas de nuestro lírico poeta Bécquer parecen más intensas, más llenas de ternura y de pasión..:”

El cuarteo nº 13, en La mayor, “Carlos III”, escrito en 1949 y estrenado al año siguiente por la Agrupación Nacional de Música de Cámara, recrea una de las épocas más típicas de la particular historia madrileña. Sin embargo, no es música descriptiva, aunque sí evocativa, como evidencia la denominación de sus cuatro tiempos, alejada de la terminología habitual: 1– Majeza y señorío, 2 – Estudiantina, 3 – Nocturno (Noche de Madrid), y 4 – Fiesta.

El Cuarteto Brodsky, fundado en 1972, es un grupo con gran prestigio, asentado en la interpretación de los cuartetos de Mozart, Beethoven, Schubert o Shostakovich, que le han valido varios galardones discográficos. Michael Thomas e Ian Belton, violines, Paul Cassidy, viola y Jacqueline Thomas, violonchelo, han sabido destacar en este disco la emoción, la expresión desbordada, la vehemencia, el lirismo, la inquietud y la pasión de los “Caprichos románticos”. Con igual intensidad retratan la “clase” y la “categoría” del primer tiempo del Cuarteto Carlos III, la gracia del pasacalle que es el segundo movimiento, el retrato melancólico y tranquilo del “Nocturno” y la alegría desenfada y luminosa, aunque controlada, del último tiempo.

Merece la pena escuchar con atención este disco, prueba de que nuestra música camerística tiene identidad suficiente para no pasar más tiempo en el abandono de los archivos. Muy interesantes y documentadas las notas de Miguel Alonso.

Escribir a José Prieto Marugán