Crítica de discos
Las danzas cubanas
(Por Joaquim Zueras Navarro)
Título: Todo Cervantes /Todo Saumell,
Obras: Doble CD con la primera edición mundial de todas las danzas y contradanzas de Ignacio Cervantes y Manuel Saumell.
Intérprete: Frank Fernández, piano.
Referencia: Sello Autor, 727
Tal vez recuerden la película cubana Fresa y chocolate. Es de 1993, ¡cómo pasa el tiempo! David es un comunista convencido y con carnet del partido, y estudia sociología en la Universidad de la Habana. Diego es un artista homosexual ahogado en la homofobia del régimen. A pesar de sus abismales diferencias, entre ambos surge la amistad; todo un símbolo del desencuentro entre determinados sectores de la sociedad en Cuba, indiferentes o alejados del proceso revolucionario, y otros, participantes de este proceso. La banda sonora está muy bien lograda y combina perfectamente con cada una de las imágenes de la película. Me gustó especialmente una pieza para piano que más tarde supe que era la danza Adiós a Cuba, del compositor Ignacio Cervantes.
Estas danzas breves (también llamadas contradanzas), escritas en 2/4, son piezas muy atractivas, en las que la melodía se desliza con la sensualidad de un ragtime que fuera interpretado sin precipitación, mientras que la mano izquierda insinúa el ritmo balanceante de la habanera a la vez que interviene con ingeniosos comentarios en contrapunto con el canto.
En el siglo XIX la buena música ocupaba una parte relevante en la educación del cubano, existiendo una gran afición por la misma; un desahogo espiritual frente a una situación política siempre inestable y, digámoslo también, un signo de distinción. Los teatros se llenaban con violinistas como Vieuxtemps, óperas con sopranos como Adelina Patti y también se celebraban conciertos de cámara y tertulias en algunos hogares. En una entrevista al diplomático y escritor cubano Armando Cristóbal, opina sobre las danzas cubanas: “El hecho de que en la colonia caribeña del XIX, poblada por españoles y africanos, se produjera un mestizaje cultural, es la base para la aparición de las danzas; no sólo porque es la manifestación culta de la Europa romántica la que se constituirá en su integrante esencial, sino por la cadencia que deriva de los ancestros africanos, y la metamorfosis a través de la propia España en esa "ida y vuelta" entre las dos orillas atlánticas, además de las danzas de salón (francesas e inglesas) que se amulataban en las casas de baile de negros y mestizos libres. Sobre un conjunto tan heterogéneo, surge esa nueva forma que se manifiesta en la música de Saumell y Cervantes”.
Manuel Saumell (1817-1870) es considerado el padre del nacionalismo musical cubano, porque adaptó los rasgos más significativos del romanticismo europeo, adecuándolos a los elementos de la música cubana del XIX, esto último con más moderación que Cervantes: En él pesan más ciertos ecos de Schubert que el lenguaje autóctono. Alejo Carpentier, en su libro “La Música en Cuba” lo describe así: “Saumell estaba en todos los lugares en donde pudiera sonar un instrumento. Sudando, resoplando, corría de La Filarmónica al Liceo (...) tocaba indistintamente en bailes y conciertos”. Entre sus danzas sobresalen El disimulo, Aves del alma, Lamentos del amor,La suavecita, ¡Pero por qué!, Las quejas, Recuerdos Tristes, Los chismes de Guanabacoa y La Trenita.
Si podemos considerar a Saumell el padre de las danzas cubanas, Ignacio Cervantes (1847-1905) es el poeta por excelencia, alcanzando niveles de una imaginación sensibilidad e intimismo sorprendentes. Contó con una sólida formación profesional; en el Conservatorio de París estudió con Marmontel y Alkan, obteniendo entre otros un primer premio en el Concurso de Piano de 1866. Escribe Alberto Joya: “Aunque la gracia es la tónica en las danzas de Cervantes, si estas obras se escuchan con atención, resulta fascinante descubrir que, en el fondo, tienen un oculto sedimento de melancolía. En casi todas hay como una queja diluida; como una sonrisa triste, como la añoranza de alguna fe perdida o de algún bien soñado”. Me es difícil destacar algunas, ya que todas me gustan mucho; tal vez Adios a Cuba o Lejos de ti se encuentren entre las más bellas.
El sello Autor ha publicado dos CDs con la integral de las danzas de Saumell y Cervantes interpretadas por el pianista Frank Fernández, cuya trayectoria está plagada de numerosos premios y distinciones. De él dijo la escritora Mirtha Aguirre. “Su alto valor académico, su gran virtuosismo y temperamento, su mágico poder de comunicación, su facilidad de transmutarse en el compositor o estilo que interpreta, y su entrega total casi mística, son cualidades que expresadas a través de su poética y poderosa personalidad, hacen del maestro Frank Fernández el intérprete ideal”.

