Ópera en Sabadell
Exitosa Flauta entre victoria Blaugrana
(Por Ovidi Cobacho Closa)
LA FLAUTA MÁGICA; ópera en dos actos con música de W. A. Mozart y libreto de J. E. Schikaneder. Intérpretes: Sung-Eun Kim (Pamina), Cales Cosías (Tamino), Toni Marsol (Papageno), Rocío Martínez (Papagena), Elisa Vélez (Reina de la nit), Juan Manuel Muruaga (Sarastro), Jordi Casanova (Monostatos), Júlia Farrés (1ª Dama), Beatriz Jiménez (2ª Dama), Assumpta Cumí (3ª Dama), Olga Miracle (1er. Geni), Susanna Mendoza (2n Geni), Marta Polo (3er Geni), Marc Pujol (Sacerdot / 2n Armat / Orador), Albert Deprius (1r Armat / 2n Sacerdot); Cor Amics de l’Òpera de Sabadell y Orquestra Simfònica del Vallès. Dirección musical: Daniel Martínez. Dirección escénica: Pau Monterde. Escenografía: Elisabet Castells. Vestuario: Eva Selma. Iluminación: Nani Valls. Producción: Amics de l’Òpera de Sabadell. Teatre La Faràndula, Sabadell, 3 – V – 2006.
Al entreacto de la flamante producción de La flauta mágica que cierra esta temporada operística de Amics de l’Òpera de Sabadell, los comentarios elogiosos del público adquirieron un plus de entusiasmo al conocerse la proclamación del F.C. Barcelona como ganador de la Liga: “¡Noche de éxito rotundo!”, se oyó por parte de más de un asistente, y, partidismos futboleros aparte, en lo que a la producción mozartiana se refiere la exclamación es de justicia. Con una ingeniosa resolución escenográfica, que hace virtud de la economía de medios, y una dirección escénica graciosa, fluida y de loables pinceladas plásticas, la última de las óperas de Mozart, estrenada en el Theater auf der Wieden en 1791, fue presentada nuevamente al auditorio catalán con una lograda producción escénica y un exquisito vestuario.
El reparto estuvo encabezado por una Pamina de lujo interpretada
por la deliciosa soprano coreana Sung-Eun Kim, impecable y emotiva
en todas sus intervenciones. Carles Cosías, a su vez, fue un Tamino
de excelente línea de canto y veracidad escénica. El Papageno
de Toni Marsol sacó el máximo rendimiento del personaje tanto
en lo vocal como en lo escénico, recibiendo por ello una sonora
ovación al finalizar la función.
Elisa Vélez cumplió también sobradamente en las comprometidas
arias de la Reina de la noche. Jordi Casanovas fue un Monostatos
correcto pero sin especial brillo, así como también el Sarastro
de Juan Manuel Muruaga. Rocío Martínez fue una Papagena simpática
pero de voz pequeña, las tres Damas cantaron con acierto y bien
conjuntadas (con especial brillo de Beatriz Jiménez), y los Genios
sumaron una notable prestación vocal y gracia escénica. El esbelto
Marc Pujol (Sacerdote, Orador, Armado) sorprendió con una voz
de imponentes y sólidos graves.
El coro, salvo algún pequeño desajuste, funcionó por lo general correctamente. Daniel Martínez volvió a revalidar su destreza como director de orquesta, con una lectura ajustada y matizada de la partitura, secundada en buena medida por la labor de la Oquestra Simfònica del Vallès. Se respetaron los diálogos del texto casi al completo, sin hacer apenas recortes, cosa que, unido al rimbombante parlamento del presidente del Rotary Club de Sabadell al hacer entrega de una distinción a Amics de l’Òpera de Sabadell después del entreacto, alargó en exceso el segundo acto de la representación. ¿No sería más llevadero y a la vez mucho más agradecido traducir la parte declamada al catalán? Al final, a la celebración blaugrana se le sumó la mozartiana.

