Entrevista a Josep Pons

«Cada orquesta tiene su sonido y el director debe saberlo ver»

Orquesta y Coro Nacionales de España

Josep Pons, director titular y artístico de la Orquesta Nacional de España, ha concedido esta entrevista a OpusMusica para conversar sobre el presente y el futuro de la Orquesta Nacional de España cuya programación de la temporada 2006-2007 ha sido recientemente presentada. Casi no hace falta plantear preguntas al maestro Pons, que se muestra como un conversador incansable y lúcido al hablar con tanta pasión como entusiasmo por el proyecto en que está inmerso, proyecto por el que no puede disimular su ilusión.

En estos tres años como Director Titular y Artístico de la Orquesta Nacional de España ¿cómo contempla la evolución de la orquesta y el trabajo realizado hasta la fecha?

La actual es mi tercera temporada con la Orquesta Nacional y debo decir que entré en el mes de junio anterior a mi primera temporada con esta orquesta (2003-2004) y por lo tanto había mucha programación ya realizada anteriormente y comprometida. Yo la asumí porque debía asumirla pero no fui responsable de ella al cien por cien. Desde el punto de vista de la cuestión programática mi primera temporada fue la que giró en torno a "Viena 1900", y la actual es la segunda que he realizado al cien por cien. En cuanto a la evolución en estos años hay que hablar de muchos frentes: está el frente artístico, digamos el frente de calidad de la orquesta y está el frente de dar a la orquesta el sello que es el que yo quisiera. Cada uno debe dar a la orquesta su personalidad de sonido, de fraseo, de interpretación, de características entre compositores, pues cada compositor tiene su personalidad y yo quiero que cada compositor suene completamente diferente.

Josep Pons

Esto es una cuestión que hay que ir trabajando y en este sentido estoy trabajando, por lo tanto aquí hemos crecido muchísimo en el sentido de ir conociéndonos y yo como director dando esta personalidad a la orquesta partiendo del material que tengo entre manos. Cada orquesta tiene su sonido y el director debe saberlo ver y a partir de aquí modularlo y moldearlo para llegar donde quiere llegar, teniendo en cuenta que con cada orquesta se llegaría a un punto diferente. Es como un coche, un piloto como Alonso cuando se vaya de Renault a McLaren tendrá que adaptarse a las características de Mc Laren y modular estas características a su manera de pilotar, no es que se haga un prototipo y siempre quiera el mismo, hay coches con más agresividad y otros en cambio tienen más fondo... y esto pasa también con las orquestas. Las hay que tienen un ataque más directo, otras cuyo ataque de notas es más retardado, otras cuya sonoridad es más gruesa o más débil... lo inteligente es aceptar esto para modularlo. Esta ha sido la labor de estos tres años, y estamos en ello pues son labores que dan fruto a la larga, no de inmediato. Hacer una orquesta o moldearla a un estilo es una labor lenta, pues se trata de conseguir que la orquesta tenga su propia personalidad, que tenga su propio sonido. Y esto es lo que hay que conseguir pues la Orquesta Nacional tuvo un sonido muy característico especialmente en la época de Argenta.

¿Y se puede volver a ese sonido?

Los tiempos evidentemente han cambiado pero también queda ya toda una manera de hacer un tipo de repertorio. Ahora son otros tiempos y hay que darle a la orquesta otra personalidad, llegar a un acuerdo entre los músicos y yo, a tener esta conjunción en cuanto a tipo de sonido, en cuanto al tipo de ataque, en cuanto a la concepción de las dinámicas, por ejemplo cómo concebimos un forte, como pensamos un pianisimo, como pensamos un fraseo, el tipo de expresión... yo tengo un ideal en este sentido pero también aprovecho las cualidades positivas ya existentes en la orquesta. Esto es lo que se puede decir en cuanto a la evolución de la orquesta en el plano artístico, pero se ha hecho mucho trabajo al margen de esto. Por ejemplo cómo se aborda la programación, y también la programación no estrictamente musical como conferencias, edición de libros sobre la temática de la temporada, exposiciones, actividades en la filmoteca... es decir contemplando no sólo el hecho acústico sino viendo la música como un hecho cultural, es decir buscar la experiencia estética y no sólo acústica, también en este sentido hemos trabajado y ahondado.

«Como director titular uno no sabe muy bien en qué punto uno termina de ser artista y empieza a ser empresario»

Luego está todo el trabajo que no se ve como el cambio de la estructura interna; aquí por así decirlo me tengo que quitar el traje de concierto para ponerme el mono de faena. Estamos trabajando en la elaboración de un nuevo reglamento, es decir son muchos frentes porque ha habido un parón de muchos años y esto ha significado una cuestión de estructura, de arquitectura, ha significado cambiar la corriente de ciento veinticinco a doscientos veinte, de rascar las paredes, quitar el estucado, alisarlas y ahora pintarlas de nuevo. Y todo esto porque la administración posibilita muchas cosas pero la estructura administrativa es muy especial y hay que plegarse a ello, lo que a veces te descuadra. No es la mismo lógica la del "mundo normal" que la lógica administrativa. Todo este trabajo es parte también de la labor de un director titular: ser director artístico es una cuestión, pero como director titular ese aspecto es importante también. Como director titular uno no sabe muy bien en qué punto uno termina de ser artista y empieza a ser empresario. Y esta parte no se puede descuidar, hace falta un perfil en el cual estas facetas también estén cuidadas, teniendo en cuento que el hecho de no hacerlo podría llevar la labor del director al fracaso. Es una labor que además no se estudia en los conservatorios, es algo que te lo da la vida, te lo da la experiencia pero es fundamental, y es uno de los frentes en el que también hemos trabajado muchísimo, pues como decía anteriormente son muchos frentes en los que trabajar para que después todo coja un velocidad de crucero, que después es lo fantástico. Yo soy la imagen visible de este complejo proceso pero el trabajo es de un gran equipo, empezando por el director técnico Félix Palomero, una persona fundamental, el traductor constante y coordinador de todas la ideas, sin él hubiera sido imposible ningún paso de los que se han dado y sobre todo tiene una habilidad especial para negociar siempre con una sonrisa.

¿Qué es lo que tiene en cuenta a la hora de programar, se sabe a qué tipo de público va dirigida la programación de la ONE?

Son muchas variables y hay que tener en cuenta que nunca acertarás para todo el mundo. Nosotros tenemos un público muy diverso: los públicos de viernes, sábado y domingo son muy diferentes entre sí.

En la programación de la próxima temporada se ha invitado por un lado a una serie de directores de lo que se denomina corriente historicista de interpretación musical y por otro se han programado varias obras del gran repertorio romántico al hilo de la temática sobre Fausto que da unidad a la temporada, lo que sobre el papel podrían parecer dos ideas contrapuestas.

Es un camino y uno lleva al otro, y sería deseable poder hacer más música de cámara y hacer más Bach, más Haydn. más Mozart, porque seguir el proceso histórico es lo que mejor te prepara para hacer Beethoven, y a su vez lo que mejor te prepara para hacer Brahms después.

¿Entonces cree que este tipo de directores "historicistas" por así decirlo pueden aportar mucho en la línea del sonido ideal que busca?

¡Y tanto, y tanto! Mire, los mejores cantantes wagnerianos son los que mejor han cantado por ejemplo Haendel y hoy en día pasa igual con grandes cantantes como Bryn Terfel o Iris Vermillion que comenzaron por el repertorio barroco y hoy en día frasean excelentemente.

La nueva programación combina muy bien grandes obras del repertorio con obras infrecuentes, ¿cree que realmente hay mucho que descubrir todavía en la parte digamos "infrecuente" del repertorio, en qué manera responde lo "infrecuente" a un criterio de calidad?

Ha habido una especie de dictamen de decir: esto es el gran repertorio y esto son las grandes obras, y esto se hizo en su momento por parte de las discográficas por una cuestión puramente mercantilista, y esta llamada de las discográficas tuvo mucha fuerza, aunque también hay que aceptar que en un porcentaje muy alto lo que las discográficas han dicho que son las grandes obras, lo son realmente. Es decir, se ha puesto un marco y se ha dicho: "esto es el repertorio", y por una cuestión de identificación este se ha limitado. Esto coincidió con una serie de intérpretes muy "stars" en los años sesenta y setenta que interpretaban este repertorio y los que vinieron después tomaron esta labor como modelo, al igual que el público, que también dijo: "esto es el repertorio", y aquí se ha quedado la cosa. Evidentemente lo que está dentro de este concepto son grandes obras, no hay ninguna duda, pero hay otras que por circunstancias curiosas no han entrado. Pero realmente no hay tanta diferencia de calidad como la que marca el mercado entre obras muy interpretadas y otras que no lo son tanto. Luego se dan otras circunstancias que también influyen, como el hecho de que una obra tenga un final más o menos brillante, pues a algunos directores les apetece menos interpretar obras sin un final brillante.

«La gente reacciona mejor ante lo que ya conoce, le es más fácil reconocer que conocer»

Luego hay fenómenos curiosos, como la enorme consideración hacia Mahler hoy en día, cuando no era nada interpretado durante la primera mitad del siglo XX. A raíz de la película "Muerte en Venecia" hay un cambio radical y se convirtió en un personaje popular; Mahler necesitó de una circunstancia ajena como el cine para convertirse en un músico muy interpretado. O las óperas de Janacek, que no faltan hoy en día en la temporada de ningún coliseo importante cuando quince años atrás no se veían sus óperas programadas. De repente se puso de moda y le llegó el momento a Janacek, y ahora es uno de los grandes. O autores que en su época eran de un éxito grandioso como Franz Schreker, a quien el nazismo prohibió, murió de un infarto y cayó en el olvido, y ahora vuelve otra vez poco a poco, cuando en su época era un compositor de más éxito que Richard Strauss.

¿Y cómo reacciona el público ante las nuevas sugerencias de programación?

Hay de todo, la gente reacciona mejor ante lo que ya conoce, le es más fácil reconocer que conocer. Luego hay quien disfruta mucho descubriendo y agradece que se le den a conocer nuevas obras que desconocía y también hay quien desearía "Carmina Burana" cada quince días. Mi filosofía es que el gran repertorio es troncal, pero en lugar de ir dando vueltas siempre sobre ciertas obras, prefiero ensanchar y dar vueltas sobre un número más grande de obras.

¿Y respecto a la creación actual, especialmente los creadores españoles?

Esto lo potenciamos mucho desde aquí, el año próximo hay cuatro encargos, lo que no está nada mal.

¿Cree que hay una ruptura entre público y la creación actual?

Sí, sería estúpido negarlo, claro que la hay.

¿Y a qué cree que se debe?

Fotografía de Josep Pons

Son muchas cosas y se podría decir que es algo que siempre ha sucedido. Beethoven si alguna vez tuvo problemas fue en su tiempo, no ahora que no es discutido. Mahler también tuvo muchísimos problemas en su tiempo, pero no los tiene ahora. Stravinski también tuvo muchos problemas en su época, ahora es asumido por todo el mundo como uno de los grandes compositores. También hay compositores que se han quedado por el camino, pero la música hay que hacerla pues si no la hacemos sonar no sabemos qué sucede, no es como la pintura, que incluso en un museo puede uno encontrarse con obras que no va a buscar, lo que te aporta información sobre los cuadros porque están allí. También en la música contemporánea ha existido un distanciamiento con el público entre otras razones porque pienso que en ocasiones se ha programado irresponsablemente. Sin una obra no responde a un buen nivel habría que evitarla, debería haber una selección previa, a lo mejor a cargo de comités de selección, yo no quiero descubrir por descubrir y procuro que no se me cuelen obras que no tengan un interés realmente.

¿Le gusta la idea de introducir músicos de otros géneros, como está previsto en el ciclo "Septiembre sinfónico"?

Lo hemos hecho en su día con Ana Belén, Miguel Ríos o Chano Domínguez. Se trata de acercar géneros con gente que son buenísimos. Vendrá Rodolfo Mederos por ejemplo, que es al bandoneón lo que Alfred Brendel o Mauricio Pollini son al piano. Es un músico como una catedral en todos los sentidos pero él se expresa con el bandoneón; lo hace de una manera magistral y se plantea las mismas cuestiones musicales que Gidon Kremer, por ejemplo.

¿Se consigue realmente atraer a nuevos públicos con esta combinación de géneros?

Yo pienso que sí, aunque la finalidad es la música. Si viene el público de siempre pues muy bien y si viene un público nuevo, pues estupendo. También hemos visto en aventuras similares que viene un nuevo público pero que viene específicamente a ver eso, pero eso ya es importante, ya se ha creado un contacto. Hay que tener en cuenta que nuestra orquesta está pagada con dinero público, el precio de la entrada es mínimo comparado con lo que realmente vale.

Es también una buena noticia la vuelta de la ONE a los micrófonos de Radio Clásica.

Efectivamente es una excelente noticia y serán los conciertos de algunos domingos los que serán retransmitidos. En el futuro queremos que sean todos los domingos. Esto tiene que ver con la nueva reglamentación, y las quejas que tenía la orquesta al respecto eran muy lícitas, pues existía un acta que regulaba estas retransmisiones que no había sido revisada en quince años.

¿Existen nuevos proyectos de grabaciones con la ONE?

Observamos todos los frentes. Estamos muy activos en las giras internacionales, con una perspectiva muy amplia: centroeuropa, sudeste asiático, norteamérica. También en el terreno discográfico hay interesantes proyectos en el campo de la música española que oportunamente se irán dando a conocer. Además hemos creado el Festival América-España como forma de prestar atención a nuestra música, en base a la recuperación de patrimonio y a la nueva creación.


Gracias al maestro Josep Pons por conceder esta entrevista y mucha suerte en esta nueva época de la ONE en la que las perspectivas parecen inmejorables para alcanzar un elevado resultado artístico que vuelva a colocar a la ONE a la altura de sus mejores tiempos.

Más información sobre la programación de la ONE en: http://ocne.mcu.es/