Zarzuela en Madrid

Ahora sí: La tabernera del puerto

(Por José Prieto Marugán)

Escena de "La tabernera del puerto"
La Tabernera del Puerto, Romance marinero en tres actos. Música: Pablo Sorozábal. Libro: Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Estrenado en el Teatro Tívoli de Barcelona, el 16 de mayo de 1936. Nueva Producción del Teatro de La Zarzuela. Dirección Musical: Manuel Galduf. Dirección de Escena: Luis Olmos. Escenografía: Gabriel Carrascal. Figurines: María Luisa Engel. Iluminación: Fernando Ayuste. Reparto: José Bros, Albert Montserrat, Iván Gómez, Mª José Moreno, Marta Moreno, María Rodríguez y Juan Jesús Rodríguez, entre otros. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Titular del Teatro de La Zarzuela. Coro del Teatro de La Zarzuela

En pasadas ediciones de esta revista electrónica, nos hemos referido a realizaciones de zarzuela presentadas en el Teatro de la Zarzuela, lejos –en nuestro juicio– del fondo y la forma en que sus autores las concibieron. Nuestros lectores saben que nos referimos a La verbena de la Paloma, del argentino Sergio Renán, y a El barberillo de Lavapiés, del catalán Calixto Bieito, experto en tergiversar la obra que cae en sus manos y especialista en provocar escándalos, y apasionadas opiniones contradictorias entre sí.

Con la presentación de La tabernera del puerto, de la mano del director teatral Luis Olmos, a la sazón director artístico del Teatro de la Zarzuela, el coliseo de la calle de Jovellanos, ha vuelto a los cauces de los que no debe salir en lo que los espectáculos zarzueleros se refiere. Así lo entendieron los espectadores que asistieron al teatro el día en que lo hizo quien firma estas líneas. Si en la Verbena, pudimos escuchar algún comentario de sorpresa, y en el Barberillo, muchos de desagrado y desencanto, en esta Tabernera sólo hemos escuchado aplausos y bravos.

El trabajo de Luis Olmos se inscribe dentro de los parámetros que Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw imaginaron, a pesar de que ha realizado algunos ajustes que el mismo confesó al presentar su versión de esta historia que es “una fábula, una fantasía dentro de un pueblo de Cantabria, donde se retrata el mundo marginal, con unos personajes muy complejos, de emociones borrascosas”, donde se entretejen historias de amor, algunas de ellas bordeando los límites del incesto, y donde se hilvanan negocios clandestinos. Quizá en ese detalle de las relaciones entre Juan de Eguía y Marola, se haya quedado el director venezolano un poco alejado del texto original, hasta que se aclara que son padre e hija.

Hacía más de treinta años que esta obra no se escuchaba en la Zarzuela. Quizá hemos tenido que esperar demasiado, pero el resultado ha merecido la pena,

Aunque el director teatral ha querido situar el desarrollo dramático de la zarzuela en un marco muy particular, “el cómic de los años 30, cercano a la estética de Corto Maltés [personaje de ficción creado en 1967 por el escritor italiano Hugo Pratt], dándole una vuelva de tuerca, donde se muestra a unos personajes muy contrastados, pero sin perder la verosimilitud de las emociones”, el retrato de los protagonistas y aún de las segundas partes, se ajusta a la idea de los libretistas. A esta fidelidad, añade Olmos, su intención en mostrar “personajes de carne y hueso, y combinar los momentos dramáticos con otros ligeros y chispeantes”.

La escenografía, planteada con medios justos, sin excesos ni espectacularidades, que tampoco necesita esta zarzuela nos ha parecido bien resuelta, incluso la escenificación de la tormenta con que se abre el tercer acto.

Hacía más de treinta años que esta obra no se escuchaba en la Zarzuela. Quizá hemos tenido que esperar demasiado, pero el resultado ha merecido la pena, porque la gente que no la conocía ha entendido la historia que se le contaba (cosa que no ocurrió con El barberillo), porque ha podido disfrutar de una música excelente (formidables las cuatro romanzas del segundo acto) sin elementos ajenos que la perturbaran; porque ha disfrutado de la representación de una gran zarzuela; porque así se hace afición.

Escribir a José Prieto Marugán