Crítica de libros
Sobre la música instrumental de Vivaldi
(Por Joaquim Zueras Navarro)
Título: El furor del Prete Rosso: La música instrumental de Antonio Vivaldi
Autor: Pablo Queipo de Llano
Editorial: Machado Libros, S.A (Fundación Scherzo)
Fecha de publicación: 2005
Número de páginas: 444
ISBN: 84-7774-441-6
Sorprende de Vivaldi, que quien en vida alcanzara la fama y el reconocimiento, tras su muerte desapareciera del mundo del arte, para regresar a la historia de la música de forma casi tan espectacular como Monteverdi. Tras un vacilante comienzo en el siglo XIX, los estudiosos italianos, particularmente Gian Francisco Malpiero, realizaron un notable esfuerzo en ese sentido. En 1939 se celebró una histórica serie de conciertos de música operística, sacra e instrumental en el Palazzo Chigi en Siena, que obtuvieron un gran éxito por parte de un público encantado y asombrado. Acabada la Segunda Guerra Mundial, la editorial Ricordi empezó a publicar sus obras instrumentales, siguiendo años más tarde con su música religiosa, entonces casi inédita. Por primera vez en doscientos años el mundo escuchó maravillado su magnífico motete Nisi Dominus y las Cuatro Estaciones pasó a ser el número uno de las listas de los discos más vendidos en Inglaterra. Ganó adeptos, propició ingentes grabaciones discográficas y una fascinación creciente que no parece tener fin.
Debo advertir al lector que no nos encontramos frente a una biografía, sino ante el primer libro en castellano dedicado con profundidad a la obra instrumental vivaldiana, con un sólido bagaje documental enriquecido con abundantes notas a pie de página.
La Introducción nos pone en antecedentes sobre su época, su obra instrumental y su lenguaje musical. Las composiciones de Vivaldi fueron un referente en el repertorio centroeuropeo (Bach admiraba sus obras hasta el punto de realizar diversas transcripciones), mientras que en Italia fueron recibidos con cierta prevención por parte de los partidarios del contrapunto severo y del estilo de Corelli. El catálogo vivaldiano registra unos quinientos conciertos para toda clase de instrumentos, una cantidad que parece no haber sido superada, tanto más manteniendo un nivel de calidad alto, destacando su revolucionaria fantasía expresiva sostenida por una prodigiosa inventiva melódica: intervalos amplios, cromatismo en las frases, audaz empleo de los tres tipos de escalas menores, vigor rítmico, inteligente empleo de las síncopas... En cuanto a la armonía, deslumbra por sus atrevidos acordes de segunda, cuarta, séptima o novena, uso de acordes aumentados y disminuidos, retardos y suspensiones, progresiones armónicas de notable expresividad emocional, libertad contrapuntística de las partes, su característico ostinato como elemento dinamizador, largas notas pedales como fuente de tensión armónica, insospechadas y refinadas inflexiones y contrastes modales, poderosa elocuencia tonal incluso recurriendo a tonalidades alejadas, ingenioso empleo del contrapunto no como un fin en sí mismo, sino como modo de elevar la calidad expresiva de la obra. La trascendencia dramática de sus páginas programáticas roza lo sublime: los efectos adversos de la naturaleza, la sospecha, el sueño, la inquietud, el amor, el reposo, el placer, etc. Todo esto y más lo detalla Pablo Queipo de Llano con numerosos ejemplos.
A partir de aquí el libro se divide en dos partes: en la primera se analizan las obras publicadas y en la segunda los manuscritos y ediciones piratas. El texto también dedica especial atención al autoprestamismo vivaldiano. Por sus características, está especialmente indicado como libro de consulta. Por ejemplo, mis dos conciertos favoritos de L´Estro Armónico son el nº2 y nº11. Los he buscado y, además de una completa información sobre L´Estro Armónico en general, he encontrado un detallado estudio de ambos. Causa admiración la facilidad de Pablo Queipo de Llano para encontrar el adjetivo adecuado en todo lo que comenta, en cada pequeño detalle de su exhaustivo estudio. El libro finaliza con el catálogo RV al completo y una selecta serie de ilustraciones.
Pablo Queipo de Llano estudió Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, y clave, órgano y bajo continuo en el Conservatorio de esta ciudad. Ha realizado numerosas colaboraciones literarias en libros, revistas y programas de mano de festivales musicales, óperas y conciertos. Es autor del ensayo “Vivaldi, Música Sacra”, de El País Clásica, 2004.

