Editorial

In memoriam György Ligeti

El compositor György Ligeti falleció en Viena el pasado 12 de junio. Ligeti asimila, interioriza y sintetiza la tradición musical europea en una obra que es sin duda la más importante e influyente del último cuarto del pasado siglo XX. Stanley Kubrick popularizó su música al utilizar su Requiem para doble coro mixto y orquesta (1963/65) como banda sonora de la película "2001: una odisea en el espacio", en la famosa secuencia de los homínidos descubriendo un monolito. György Ligeti, hijo de judíos, había nacido el 28 de mayo de 1923 en Dicsöszentmarton (hoy Tirnaveni, Transilvania). Su padre y su hermano murieron en campos de concentración, refiriéndose el compositor a sus experiencias bajo los gobiernos nazi y estalinista de Hungría como un auténtico infierno.

En los años cincuenta Ligeti realizó trabajos sobre la música folclórica de su país reuniendo canciones populares transilvanas -en una especie de continuación de lo que previamente habían realizado Kodály y Bartók- trabajo que queda reflejado en su Cuarteto nº 1 de 1954. Tras algunos años de trabajo como profesor en el conservatorio de Budapest, y coincidiendo con el levantamiento de 1956, huye a Alemania. En el estudio de música electrónica de WDR trabaja junto a Stockhausen, dando a conocer Atmosphères (1961), obra orquestal que supone su primer reconocimiento internacional. El efecto de un movimiento interno constante producido por multitud de voces de escucha imperceptible dentro de un todo formado por bloques sonoros aparentemente estáticos fue denominado por Ligeti como micropolifonía, un lenguaje novedoso reflejado también en su Cuarteto nº 2. Elementos experimentales se pueden encontrar en su ópera Le Grand Macabre de 1978, teatro del absurdo en el que Ligeti utiliza una insólita variedad de recursos tanto vocales como instrumentales. Obra muy importante para el repertorio pianístico son los Études pour piano (1985-2001), equivalente de los estudios pianísticos de Chopin y Debussy, y que un pianista de la talla de Alfred Brendel no duda en calificar de "asombrosos". Lontano de 1967 es una de las grandes obras orquestales del repertorio.

Compositor ajeno a dogmas, en un tiempo en que el público comenzó a dar la espalda al academicismo de vanguardia representado por los rigores del serialismo -que parecía ahondar en un concepto de la música alejada del fenómeno humano- Ligeti parte del convencimiento de que la construcción de todos los parámetros del edificio sonoro han de partir de la emoción para que la música -en un camino de ida y vuelta- transmita y comunique la emoción al ser humano a quien va destinada.