Recitales en Madrid

Dos grandes del piano

(Por Vinteuil)

Richard Goode, piano
Obras de Bach, Schönberg, Brahms y Schubert
11 Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo
Auditorio Nacional de música de Madrid, 23 de mayo de 2006
Paul Lewis, piano
Obras de Beethoven
11 Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo
Auditorio Nacional de música de Madrid, 13 de junio de 2006

Richard Goode, camaleón del piano

Richard Goode

El pianista neoyorkino Richard Goode se presentaba en el Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo con un programa que abrió con una limpia versión de la Partita nº 5 en sol mayor, BWV 829 de Johann Sebastian Bach, para la que este excelente pianista que cuenta con una grabación de las Partitas bachianas en el sello Nonesuch, no prescindió de la partitura. La primera parte del programa, muy bien planteado, seguía con las Sechs kleine Klaviersctücke, op 19 de Arnold Schönberg, miniaturas de expresividad sumamente concentrada en las que Goode ofreció lo mejor de sí mismo y que constituyeron un preámbulo muy adecuado y se podrían decir que sorprendentemente mucho menos alejado estilísticamente de lo que cabría espera, de las Siete Fantasías, op. 116 de Brahms. En estas piezas fue inevitable recordar la anterior actuación en el Ciclo de Grandes Intérpretes de Elisabeth Leonskaja, con un balance muy positivo a favor del americano, que se mostró más comunicativo y preciso que la gran pianista georgiana, en su interpretación de la bella colección de piezas op. 116 de Brahms que también ha registrado para el sello Nonesuch. La segunda parte de este concierto estaba ocupada íntegramente por la última sonata de Franz Schubert, la Sonata en si bemol mayor D 969, una de las más profundas y excepcionales obras pianísticas de todo el repertorio, que constituyen un auténtico reto para cualquier pianista, reto del cual Goode salió más que airoso, en especial por la emotiva expresividad conseguida en el "Andante sostenuto" de resignada tristeza. Recurriendo de nuevo a la comparación con otros pianistas que han visitado la presente edición del Ciclo de Grandes Intérpretes, Richard Goode no se caracteriza por la apabullante y arrolladora personalidad de Grigory Sokolov ni por el sonido cristalino de Leif-Ove Andsnes; es más bien un pianista que, al igual que un camaleón, hace desparecer su personalidad para identificarse plenamente con los compositores que interpreta, lo que podrá resultar más o menos atractivo al público, pero que no es en absoluto la menor virtud de este auténtico grande del piano.

Paul Lewis, un pianista del siglo XXI

Paul Lewis en un ensayo

Cuando se está en un concierto sentado cómodamente en su butaca durante los momentos previos a que un pianista se disponga a levantar ese monumento de dimensiones colosales que es la Sonata nº 29 "Hammerklavier", op. 106 de Ludwig van Beethoven, la sensación de incertidumbre ante lo que pueda ocurrir se apodera inevitablemente de uno. Sin embargo con un pianista de la talla de Paul Lewis (Liverpool, 1972) uno se siente completamente seguro y "en buenas manos". Lo primero que llama la atención es el poderosísimo mecanismo de este pianista, capaz de enfrentarse a las mayores dificultades planteadas por Beethoven en su Sonata "Hammerklavier" como si fuera un juego de niños para él, manteniendo en todo momento una completa relajación de su aparato pianístico, lo que contrasta con la idónea tensión expresiva conseguida. Consiguió momentos verdaderamente poéticos en el "Adagio sostenuto" que contrastaron con auténticos y muy beethovenianos zarpazos infringidos al piano en el "Largo" que enlaza con la colosal Fuga del cuarto movimiento, en la que la única pega que se puede poner a Paul Lewis es una quizá discutible utilización del pedal derecho que restaba cierta claridad a su asombroso juego de dedos. Tanto el concepto beethoveniano de Lewis como su capacidad de llevarlo a cabo es modélico por su equilibrio y objetividad, lejos tanto de los excesos de algunos pianistas de antaño como de la inexpresividad de otros: un concepto moderno que hacen de Paul Lewis un pianista del siglo XXI que mira al futuro. Esto había sucedido en la segunda parte del concierto; en la primera Lewis había recreado con pasmosa frescura esa miniatura que es la Sonata nº 25 en sol mayor, op. 79 de Beethoven, seguida de una bellísima versión de la Sonata nº 15 en re mayor, op. 28 "Pastoral", también de Beethoven. Paul Lewis está actualmente abordando para el sello Harmonia Mundi la grabación íntegra de las 31 sonatas de Beethoven, ciclo que ya está presentando en las principales salas de Europa y de los Estados Unidos. Ante la inevitable pregunta que uno se plantea acerca de la razón de una nueva grabación de las sonatas de Beethoven, de las cuales existen en el mercado multitud de referencias, la respuesta tras escuchar a Lewis estas tres sonatas beethovenianas es que asombrosamente aún surgen músicos que tienen algo nuevo que decir y que aportar a este pilar del repertorio pianístico, lo cual, tratándose de las Sonatas de Beethoven, ya es mucho, pero mucho decir. El público reaccionó con cierta frialdad ante uno de los mejores recitales de este Ciclo de Grande Intérpretes, quizá debido al buen tiempo y las ganas de salir al exterior del Auditorio a disfrutar aún un rato de luz solar, o a la dificultad de escucha que plantea la Sonata "Hammerklavier"; sea lo que sea Paul Lewis habría merecido un éxito de los grandes.

Fotografías: Rafa Martín / Fundación Scherzo
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