Crítica de libros
La Venecia de Vivaldi
(Por Manuela Mesa)
Título: La Venecia de Vivaldi
Autor: Patrick Barbier
Editorial: Paidós
ISBN: 8449318211
Año edición: 2005
Venecia siempre fascinó y desconcertó a viajeros, y no creemos que las cosas hayan sido diferentes para los visitantes de los siglos XVII y XVIII. Es a esa Venecia, la de los siglos XVII y XVIII, a la que el autor nos quiere acercar mediante este libro. Para ello, divide el libro en seis secciones.
En la primera de ellas, se nos habla de Venecia como ciudad musical, las razones por las que esta ciudad destacó sobre las demás dentro del tablero musical europeo, al igual que se nos habla de lo que fue la vida cotidiana, musical y festiva en la Venecia de los siglos XVII y XVII, recordando, gracias a numerosos documentos de archivo, memorias de viajeros, correspondencias de venecianos o de extranjeros, y ensayos sobre los siglos XVII y XVIII, las múltiples conexiones entre la música y la sociedad veneciana.
En la segunda sección se nos habla de la Venecia en tiempos de Vivaldi propiamente dicha. Esta Venecia, que Vivaldi conoció, amó y contribuyó a hacer famosa en toda Europa mediante la popularidad de sus conciertos, vivió, a finales del siglo XVII y en la primera mitad del siglo XVIII, sus últimas horas de prosperidad, prefiriendo aturdirse en los placeres a afrontar su dramática situación económica. En este apartado se nos esboza un retrato de la sociedad que habitó la Venecia de esta época y de su funcionamiento cotidiano, sus usos y costumbres, haciendo especial hincapié en la relajada moralidad de la aristocracia barroca. Las fiestas y ritos venecianos también son motivos de estudio en este capítulo. Ninguna ciudad italiana ha conocido nunca la cuarta parte de las fiestas celebradas en Venecia y lo que todavía hoy vemos en esta ciudad, entre millares de turistas, no es nada al lado de los que representaban las fiestas rituales en tiempos de la República, cuyo punto culminante era el Carnaval, cuando cada veneciano rompía con su rutina, se salía de sí mismo, desafiaba las prohibiciones y formaba cuerpo con esta colectividad rebosante de alegría. Termina este segundo apartado con un cuadro resumen de las 38 fiestas religiosas obligatorias en Venecia.
Después, en el tercer capítulo, Barbier nos habla de los Ospedali. La pasión generalizada por la música, desde las capas más populares hasta la sociedad más cultivada, produjo en Venecia una de las más nobles experiencias educativas de la Europa barroca. Ciertamente, la caridad hacia los más desheredados (huérfanos, enfermos, mendigos...) se practicaba ya en muchos lugares y desde mucho tiempo atrás. Pero Venecia dio a sus Ospedali (hospitales, orfanatos) una dimensión musical que valoró profundamente a una población marginada por el nacimiento y las vicisitudes de la vida. Al conceder una selecta educación a las muchachas del más modesto origen, Venecia no tardó en alzarse al rango de los más grandes centros europeos de la música vocal e instrumental. Se nos describen los cuatro Ospedali venecianos, su organización y su prestigio musical internacional. Finaliza este apartado hablándonos de la Pietà, que no se distinguía únicamente de los otros Ospedali por ser la “casa” de Vivaldi, sino también porque gozaba de un prestigio particular: poseía el mayor número de pensionistas y era el único que no practicaba la coeducación para un alumnado formado exclusivamente por niñas abandonadas.
En el cuarto capítulo se nos detallan las fiestas religiosas y la música sacra que con motivo de éstas se componían, destacando, de entre todas las parroquias a que se hace referencia, la de San Marcos, considerada como la capilla del palacio. Finaliza esta sección haciéndonos un breve resumen de la vida musical y social en el convento, en el que se nos comenta la libertad de costumbres que se apoderó de Venecia en el siglo XVIII, y que también alcanzó, por supuesto, el universo monacal.
La ópera veneciana y su público componen el centro de atención de la quinta sección de esta obra. Venecia fue la ciudad de la ópera por excelencia y los venecianos el pueblo más ávido de oírla. La ópera veneciana es ante todo el encuentro fusional entre un tipo de sala, del todo innovador en Europa, y un público asombrosamente diversificado a partir de 1637. Se nos describen también los mecanismos del espectáculo operístico, sus decorados y escenografías, y sus tipos de cantantes, entre los que el autor nos destaca el papel del castrado, haciendo especial hincapié en Farinelli, caso significativo del virtuosismo vocal. A continuación asistimos a una breve descripción de la sátira de costumbres teatrales, forma original de simbolizar el paisaje musical veneciano de comienzos del siglo XVIII, para finalizar con una generosa semblanza de las óperas de Vivaldi en su contexto.
En el último de los capítulos de este libro nos comenta Barbier el esplendor musical de los palacios privados. Teatros de ópera, carnaval, ceremonias religiosas y grandes fiestas civiles son por definición patrimonio de todos. En Venecia, placeres colectivos y fasto de ostentación hacían las veces de arte de vivir. Pero los palacios, las embajadas, las academias y demás círculos privados no por ello dejaban de desbordar a orillas del Brenta permitía adaptar los fastos principescos a las alegrías del descanso y a los placeres “ecológicos” de una campiña en Venecia inexistente. Toda una vertiente más íntima de la vida diaria veneciana, menos conocida, pero no menos resplandeciente, se revelaba a los visitantes y a los invitados de abolengo, tantas veces admirados antes la riqueza de esa vida cultural paralela.
Este breve estudio finaliza con un epílogo sobre la muerte de Vivaldi... en Viena, y el olvido rápido en el que el maestro cayó tanto en Venecia como en el resto de Europa. No olvidemos que estamos hablando de un mundo barroco en el que se consideraba que la obra de arte valía tan sólo en su momento y moría con su creador. Sería necesario esperar hasta mediados del siglo XX para rescatar del olvido la inmensa producción vivaldiana, dominada del primero al último compás por la omnipotencia solar del ritmo.

