Reseña de libros

Viaje a las profundidades

(Por Hertha Gallego de Torres)

"Viaje de Invierno"
Viaje de invierno, Wilhelm Müller, Ed, El Acantilado, 2003, ISBN 84-96136-23-X, 79 págs, trad. Andrés Neuman, Winterreise.

Stefan Zweig escribió un libro crepuscular, teñido de una suave melancolía, que tituló "El legado de Europa". Estos días, mientras me demoraba por el "Viaje de invierno" de Wilhelm Müller, recordaba ese título que es símbolo de un universo y que expresa muy bien lo que se siente al recorrer estas páginas: el placer "asombrosamente moderno", como dice su traductor, los ecos cultos y populares, la mirada romántica inicial y la que está por venir...una herencia que es la nuestra y que es Europa "porque Europa es el mundo" según cita inolvidable de Cernuda.

Hasta que se publicó este librito, Wilhelm Müller no era muy conocido del público lector en nuestro país, salvo en su relación con Franz Schubert. Se le tenía por un poeta menor, el autor de los textos de "La bella molinera" y el "Viaje de invierno", al que el genio schubertiano había, con su excelsa música, lanzado a la posteridad. Sin embargo, Müller en vida había sido ensalzado por Heine, quien alabó la pureza y claridad de sus poemas.¿Quién es este ilustre desconocido, salvo para los más eruditos, a quien un día Schubert escogiese?

Müller nació en Dessau en 1794 y fue educado en el "Gymnasium" de su ciudad natal y en la universidad de Berlín, en donde realizó estudios filológicos e históricos. Luchó en su juventud contra Napoleón. En 1817 visitó Italia, un país crucial para su formación como poeta. El resto de su breve vida la pasó en Dessau en donde fue profesor y bibliotecario en la Biblioteca Ducal. Murió, muy poco antes que Schubert, en 1827. Entre su producción se cuenta una hermosa traducción del Fausto de Marlowe y volúmenes de poemas de largos títulos en los que versificó entre otros temas la lucha de los griegos contra el yugo turco, sujeto poético que también inspiraría a Lord Byron y a otros escritores de su tiempo.

Si la traducción es importante en cualquier obra, tratándose de poesía es fundamental. "Traduttore, tradittore" se suele decir. En el caso de Müller, la versión es de Andrés Neuman, él mismo poeta y narrador, y está realizada con un cuidado exquisito, atento a verter las más nimias fluctuaciones emocionales de los delicados poemas alemanes. Neuman, a pesar de su juventud (nació en Buenos Aires, en 1977) ya posee una dilatada obra. Ha publicado las novelas Bariloche (1999) y La vida en las ventanas (2002) así como los libros de relatos El que espera (2000) Y el último minuto (2001). Como poeta ha publicado en las más prestigiosas editoriales -Hiperión, Pre-textos... y no son ajenos sus versos a las alusiones musicales. Así, podemos leer, en el poema Edén del libro "Métodos de la noche"

"respirando abyección

y devolviendo música en su aliento,

la malherida rosa azul de siete pétalos

durmiendo"

o, entresacado del poemario de la "Canción del antílope",

Irás muy pronto en busca de instrumentos

con que golpear el roto temblor de las preguntas

sin respuesta (...)".

Habría muchos más ejemplos ("El piano del silencio/mantiene sus acordes) pero estos son suficientes para darnos la medida de un poeta sensible a la música y a sus efectos. Posiblemente Neuman descubriese estos Lieder a través de Schubert y Fischer-Diskau, y se diese cuenta del hechizo del texto posteriormente. En todo caso, ha optado por ser fiel a Müller. Este publicó primero una docena de poemas en 1822, al año siguiente editó diez más y en 1824 añadió los dos últimos y reordenó todo el conjunto. Schubert, por su parte, ya había puesto música a la primera mitad cuando conoció esta edición definitiva, así que no siguió el nuevo ordenamiento acometido por el poeta, sino que se limitó a añadir la otra mitad. Neuman, en esta edición, no sigue el orden de Schubert, sino el de Müller, lo que resulta más inusual, pero clarifica el sentido de algunos poemas. El libro va precedido de una interesante introducción tanto del traductor, como de Justo Navarro.

Hoy disponemos de muchas más versiones bilingües del Winterreise -sin ir más lejos tenemos el ingente y excelente esfuerzo de Pérez Cárceles -no siempre bien comprendido - traduciendo todos los Lieder de Schubert, que, por supuesto, incluye este ciclo. En Internet, en la dirección The Lied and Art Song Text Page, con autor desconocido, también disponemos de una traducción. Sin embargo, la versión de Andrés Neuman es refinada y especial, un regalo de un poeta para otro de los suyos. Es como esas traducciones de Rexroth de Carlos Manzano, que son maravillosas y logran fascinarnos casi tanto como los originales. O más.

Aunque sea un Viaje de Invierno nos podrá conmover estas tardes del próximo estío cuando el mundo "no pueda soportar su ansiedad de ser bello". Ah, Gimferrer, eras el que faltaba.

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