Crítica de discos
Por Amor
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra: Por Amor. Romanzas y Dúos de Zarzuela. (Obras de Chueca, Luna, Guerrero, Giménez, Soutullo y Vert, Moreno Torroba, Serrano, Vives, Guridi, Puccini y Lara).
Intérpretes: María Gallego, soprano. José Bros, tenor.
Sello–Referencia: DISCMEDI BLAU – DM4192–02
Duración: 65.14 min.
Grabación: En Vivo. Teatro Carlos III de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 5–2–2005.
“Por amor” es el título de este disco formado por una decena de fragmentos, todos ellos pertenecientes al llamado “género grande”, escogidos entre los más populares. Probablemente haga referencia al hecho de que los intérpretes son matrimonio y a que, como apunta Pablo Meléndez–Haddad en las notas que lo acompañan, se conocieron en la clase de canto de Jaume Francisco Puig. En ella, además de aprender y practicar este noble arte, decidieron formar una familia que, al convertirse ella en madre, planteó especiales sacrificios a su carrera profesional.
Como decíamos, el disco, grabado en vivo en el maravilloso y acogedor Coliseo de Carlos III, de San Lorenzo de El Escorial, lo forman páginas muy conocidas y gustadas de la zarzuela. Cuatro son los fragmentos que interpreta, a solo, cada uno. Ella, las canción española de Concha de El niño judío (“De España vengo”), la romanza de Rosario de El cabo primero (“Yo quiero a un hombre”), la de Rosina de La canción del olvido (“Marinela, Marinela”), y la de Sagrario de La rosa del azafrán (“No me duele que se vaya”). Él, el madrigal de El huésped del Sevillano (“Mujer de los ojos negros”), la romanza de Enrique de El último romántico (“Bella enamorada”), la de Javier de Luisa Fernanda (“De este apacible rincón de Madrid”), y la de Fernando de Doña Francisquita (“Por el humo se sabe dónde está el fuego”). Hay que añadir un par de dúos: el de la Duquesa carolina y Javier, de Luisa Fernanda (“Caballero del alto plumero”) y el Ana Mari y José Miguel, de El caserío (“Buenos días…”).
Como se ve repertorio brillante y agradecido, pero peligroso por ser de dominio público. Todos los aficionados conocen al dedillo estos fragmentos y no pasarán el más mínimo error, desajuste o desafinación. No olvidemos que el disco es la grabación de un concierto y no un producto de estudio.
El trabajo de ambos solistas es excelente. María Gallego, nacida en San Fernando (Cádiz), derrocha energía y calidad, especialmente en sus pianísimos escalofriantes y sus filados espectaculares. José Bros, barcelonés, se encuentra especialmente cómodo en estas partituras asociadas a los mejores tenores de nuestra historia. Su timbre brillante, su carácter lírico, su potencia y su excelente dicción le colocan entre los mejores. Ambos, en los dúos, muestran esa extraña y deseada complicidad que no suele estar escrita en las partituras, pero que se advierte enseguida en la escucha.
Ambos cantantes estuvieron acompañados por la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por David Giménez Carreras, que sabe dar a la orquesta la presencia necesaria en el soporte a los solistas, y ofrecer toda su potencialidad sonora en los tres fragmentos instrumentales que protagonizan: el Preludio de El bateo, y los intermedios de La boda de Luis Alonso y de El baile de Luis Alonso. La única “pega” que podemos poner es que el sonido orquestal suena un poco “dentro”, con lo cual la brillantez de estos fragmentos queda un poco mermada.
Otra pega que se nos ocurre en la inclusión de las propinas. No se trata de que estén mal interpretadas, sino que no nos parecen muy adecuadas para dar fin a un recital de zarzuela, pues son el magnífico y célebre “O mio babbino caro”, de la ópera Gianni Schichi, de Puccini, y la impresionante canción Granada de Agustín Lara. Nada que oponer ni a la música ni a la interpretación, pero quizá los bises debieran haberse buscado entre las páginas de la zarzuela.

