OpusMusica niños
Gatos y más gatos
(Por Hertha Gallego de Torres)
Gatipedro, Javier Santacreu, Tucho Calvo, Antonio Caiña, Ed. Kalandraka, 2003, ISBN 8484641910, trad. Tucho Calvo, tít. oríg. en gallego: Gatipedro.
El Musigato, Método para el estudio del piano, Maria Vacca, Ed. Carisch, 2000, ISBN 88-8291-813-0, traducción de Julia García Lenberg y Alfredo García Martín-Córdova.
Los tiempos han cambiado mucho, y para bien, en la forma de tratar ese trastorno infantil que los especialistas conocen como “enuresis” y que no es otra cosa que hacerse pis en la cama…Ahora se reconoce que detrás de este comportamiento, nunca querido por el niño, hay una serie de causas –como pueden ser los celos por un nuevo hermanito, o la ansiedad motivada por una separación de los padres, o mil cosas más- que hay que tratar con delicadeza. Debiera ser ya de manual el no humillar o ridiculizar a las personitas con este problema, que bastante sufren ya. En fin, no nos pongamos serios, como adultos aburridos, porque hay un cuento que puede ayudar a “verbalizar” el conflicto, como dicen los psicólogos y, de paso, a que nos lo pasemos muy bien. Nos referimos a “Gatipedro”, escrito originalmente en gallego por Tucho Calvo y que pertenece a esa estirpe de libros con música, al estilo de “Pedro y el lobo”, que funcionan estupendamente con los niños, sobre todo en los trayectos largos en el coche.
El cuento narra la historia de Ada, una niña que, claro, no puede evitar que la orina se le escape por las noches. Cuando duerme, un enanito travieso, Pedro Chosco, la conduce por el mundo de los sueños, hasta que encuentran al culpable de que Ada moje las sábanas: Es Gatipedro, un gato blanco que vierte agua por un pequeño cuenco negro. Pedro Chosco da con el remedio para que Gatipedro deje en paz a Ada: poner sal en los ojos para que no entre . ¡Por eso a partir de ahora las lágrimas de la niña sabrán saladas!
La música que acompaña a la narración , eficacísima, es de Javier Santacreu (1965). Es música contemporánea refinada, con uso abundante de la percusión, con deliciosos e impactantes efectos tímbricos. Está tan bien hecha, que uno está deseando llegar al “karaoke”, allí donde se supone que le cuenta la historia a su hijo, y escucharla sin la voz del narrador. Entonces nos damos cuenta de que es una partitura que se sostiene por sí misma, música tan hermosa como agridulce que no renuncia a ser de nuestro tiempo.
En cuanto a las ilustraciones a nosotros personalmente nos han
dado un poco de miedo, pero es que somos personas mayores…Es todo
muy oscuro, en malvas y negros, como sacado de un delirio de “arte
povera” y se deben a Antonio Caiña. En cambio, se las hemos enseñado
a algunos niños y las encontraban muy normales. Como dijo Shakespeare:
“Lógica ¡qué rara eres!”. La editorial “culpable”
es Kalandraka,
que siempre se caracteriza por sacar libros originalísimos al
mercado. Tenemos una “Sonatina” de Rubén Darío – qué poema tan
musical, por cierto – con dibujos de Carmela Mayor, y también
editado por ellos, que es una delicia.
¿Más gatos? El Musigato nos enseñará a aprender a tocar el piano. Es un original método, mitad de piano, mitad de solfeo, para niños muy pequeños, en donde podemos dibujar las claves con el gato (perdón, Musigato), reconocer las notas, aprender las figuras musicales, tocar pequeñas piezas…Las ilustraciones son muy divertidas y las piececillas fáciles. Puede ser una alternativa al Tchokov-Gemiu o a tantos otros métodos para empezar como hay. Nosotros lo conocemos comercializado por Círculo de Lectores.
En fin, que entre gatos anda el juego, queridos lectores, grandes y pequeños, de OpusMusica Niños. El próximo número, mucho más…

