Crítica de discos

Tres bellos e infrecuentes quintetos para clarinete

(Por Joaquim Zueras Navarro)

Grandes quintetos para clarinete
Grandes quintetos para clarinete
Obras de Henrich Joseph Baermann, Franz Krommer y Carl Maria von Weber
Josep Fuster, clarinete
Cuarteto Glinka BCN
Columna Música 1CM0104

Columna Música, en su segundo volumen de quintetos para clarinete, nos invita a sumergirnos entre el ocaso del clasicismo y un romanticismo todavía formal, con tres obras tan interesantes como injustamente orilladas. Todas ellas parecen rendir un homenaje a Mozart, quien compuso para este instrumento con un mimo y refinamiento conmovedores.

Henrich Joseph Baermann (1784-1847) fue clarinetista de la ópera de Munich y muy aclamado en sus giras por Europa por su virtuosismo, tanto más que en el siglo XIX, pese a que las innovaciones técnicas aplicadas al clarinete eran constantes, distaban mucho de las posibilidades actuales y cualquier interpretación exigente suponía serias dificultades. El CD se abre con su Quinteto en mi mayor Op.23, de notable delicadeza y profundidad. De un elegante y algo melancólico Allegro en el que cita el tema principal de la famosa Sinfonía 40 de Mozart, pasamos a un Adagio de soberbia factura, que participa de aquella atmósfera aterciopelada y flotante del adagio para clarinete K.622, para concluir con un Allegro grácil y juguetón.

El moravo Franz Vincenz Krommer (1759-1831) fue ascendiendo hasta llegar a director de música de cámara y compositor de la corte de Viena. Aunque destacó en todos los géneros, adquirió fama por sus obras dedicadas a los instrumentos de viento, entre ellas el Quinteto en si bemol Op 95, en el que abundan sugerentes diálogos entre el clarinete y la cuerda. Tras un Allegro de elaborado contrapunto, sigue una Fantasía de un dramatismo que deambula entre la tristeza y la resignación, un ingenioso Minuetto con repentinos cambios de tesitura que ponen a prueba la habilidad del ejecutante y un decidido Allegro final que requiere mayor pericia si cabe por la ligereza de sus escalas.

Karl Maria von Weber (1786-1826) conoció en Munich al clarinetista Heinrich Baerman, por el que llegó a sentir una gran admiración, lo que le llevó a escribir sus dos Conciertos para clarinete, el Concertino y el Quinteto en si bemol menor Op.34. Comprende un Allegro que se balancea entre el recogimiento y cierta vehemencia, con complejos cromatismos, una desoladora Fantasía inspiradísima, un caprichoso y audaz tema de Minuetto al que se le opone otro dulce y balanceante y un brillante Rondo en el que las frases cobran un vuelo inusitado.

De todo ello da buena cuenta el clarinetista Josep Fuster, que con su ductilidad en el fraseo, solidez y expresividad, hace que lo tremendamente difícil parezca fácil. De este modo, el oyente se abandona al placer auditivo seducido por el encanto de su nítida ejecución, sostenida por el impecable cuarteto Glinka.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro