Festivales
Festival de Torroella de Montgrí
(Por Ovidi Cobacho Closa)
*Ludwig van Beethoven (Oberturas Las Criaturas de Prometeo y Coriolano; Romanza para violín y orquesta en Fa Mayor, op. 50); Franz Joseph Haydn (Concierto núm. 1 para violín y orquesta en Do Mayor, Hob. VII a. 1); Dmitri Schostakovich (Sinfonia de cámara en La bemol Mayor, op. 118 a). Leticia Moreno (violí); Antonin Hradi (Concertino-director); Orquesta de Cámara de Praga. Festival de Músiques de Torroella de Montgrí; Esglesia (Torroella de Montgrí), 4 de agosto de 2006.
*Die Schuldigkeit des ersten Gebots, Kv 35 de W. A. Mozart. Hana Blazíková (soprano), Estefanía Perdomo (soprano), María Hinojosa (soprano), Jaroslav Brezina (tenor), Lluís Vilamajó (tenor); Orquesta barroca del Festival de Torroella de Montgrí, dirigida por Marek Stryncl . Festival de Músiques de Torroella de Montgrí, Esglesia de Sant Genís (Torruella de Montgrí), 5 – VIII – 2006.
*Concierto Mozart. Maria Bayo (soprano); Graziela Contratto (directora); Orquesta de Cámara de Praga. Festival de Músiques de Torroella de Montgrí, Església de Sant Genís (Torroella de Montgrí), 6 – VIII – 2006.
Leticia Moreno: la gran promesa del violín
De auténtica revelación se puede calificar la interpretación de la joven violinista madrileña, Leticia Moreno, ofrecida el pasado 4 de agosto, dentro del marco del Festival de Músiques de Torroella de Montgrí. Un programa integrado por una Romanza para violín y orquesta de Beethoven y el primero de los conciertos para violín de Joseph Haydn, nos bastó para reconocer a una de las grandes esperanzas del violín del panorama español, de apenas veinte años de edad. Sumamente concentrada y con un gesto vestido de inspiración y elegancia, atacó, en su primera intervención, el adagio cantabile de la segunda de las Romanzas que Beethoven dedicó al violín; pieza de delicada dulzura que Leticia Moreno hizo brillar con gran poder expresivo y un canto refinadísimo, capaz de emocionar y seducir al más agreste de los temperamentos. Generosa en el gesto, prodigiosa en el fraseo y exquisita en la regulación de las dinámicas, su versión del primer concierto para violín de Haydn fue una auténtica delicia, con una digitación pulcrísima, barnizada de sensualidad y carácter. Una interpretación que, en su adagio central, elevó la respiración a suspiro, revelando al auditorio aquello que se esconde más allá de las notas: la mágica espiritualidad del sonido musical, vertida con una inspiración y una sensibilidad casi erótica. No quedó atrás en su cometido la Orquesta de Cámara de Praga, de afinación impecable y sonido compacto. Con una resolución vibrante y matizada, acompañó brillantemente en todo momento a la joven solista, ofreciendo, a su vez, una excelente prestación en las páginas de las oberturas beethovenianas y en la intensa versión de Rudolf Barshai para orquesta de cuerdas del Cuarteto de cuerdas núm. 10 de Schostakovich.
Estreno catalán de un Mozart infantil
Dentro de la rica y variada programación del 26 Festival de Músiques de Torroella de Montgrí, un certamen musical veraniego que cuenta con un proyecto artístico de los más interesantes y vitales del país, se ha recuperado, en este año de celebraciones mozartianas, el infrecuente drama alegórico de niñez Die Schuldigkeit des ersten Gebots (La obligación del primer mandamiento), que compuso el pequeño Mozart a la edad de 11 años. Este drama sacro, que fue interpretado en la Rittersaal del palacio arzobispal de Salzburgo, el 12 de marzo de 1767, constituye una curiosidad musical del Mozart infantil y una de sus obras menos conocidas (su estreno en España data de 1995, dentro de la Semana de Música Religiosa de Cuenca). La composición del pequeño Mozart es en realidad la primera parte de un drama musical alegórico en el que participaron también dos importantes compositores del Salzburgo de aquellos tiempos, Michael Haydn y Anton Cajetan Adlgasser, cuyas composiciones no han llegado hasta nuestros días. La obra deriva de la tradición del drama escolar jesuita del siglo XVII, según la cual los estudiantes del Gymnasium interpretaban cada año una obra escénica en el palacio del arzobispo o en la catedral. El libreto, obra del comerciante de telas, consejero y escritor amateur Ignaz Anton Weiser, constituye un drama religioso poblado de figuras alegóricas y estructurado de forma operística. Su estructura musical contiene una sinfonía, siete arias y un terceto final, con recitativos intercalados. Su factura, en la cual parece bastante evidente en algunos aspectos la contribución del padre de Mozart, Leopold, a pesar de no poseer una autenticidad significativa contiene algunos pasajes musicales de grata frescura y intención expresiva, como la deliciosa aria para soprano “Hat der Schöpfer dieses Leben”. La presente producción del festival ampordanés contó con cinco solistas vocales de notable calidad, entre los que destacaron la excelente soprano catalana Maria Hinojosa y la también notable Estefanía Perdomo. La parte orquestal corrió a cargo del nuevo e interesantísimo proyecto que ha impulsado el festival en esta edición: la creación de una orquesta barroca propia, aprovechando la prestación de los músicos de la agrupación de música antigua “La Principesca Filosofa”. Una formación, que en este primer debut en Torroella de Montgrí, sonó afinada y compacta, ofreciendo notables muestras de calidad que auguran un exitoso proyecto de futuro. Marke Stryncl dirigió el conjunto con intención y precisión en los tempi, sacando un óptimo partido de los intérpretes y las posibilidades de la partitura. En síntesis, una exitosa producción que avala e impulsa una iniciativa artística arriesgada y muy bien resuelta.
Bayo y Contratto: Apoteosis mozatiano
Dos eran los escenarios de los grandes recitales mozartianos del
verano en Catalunya: Peralada (con Montserrat Caballé, como cabeza
de cartel, en concierto doble) y Torroella de Montgrí (con Maria
Bayo y la Orquesta de Cámara de Praga dirigida por la joven directora
Graziella Contratto). Después de la fría recepción del primer
concierto en el Festival de Peralada, Torroella de Montgrí conmemoraba
al compositor salzburgués con María Bayo, en el primero de los
tres conciertos que la soprano navarra iba a ofrecer en el Festival
de Músiques de esta localidad. Y el resultado no pudo ser más
redondo. Nada más sonar los primeros acordes de la obertura de
Le nozze di Figaro que encabezaba el programa, ya se pudo intuir
que el concierto sería de los que marcan temporada. Efectivamente,
la Orquestra de Cámara de Praga,
bajo la eficaz batuta de Graziella
Contratto, ofreció una lectura magistral de las páginas mozartianas,
con una obertura del Don Giovanni de auténtica antología. Contratto
supo sacar todo el color y el temperamento de cada una de las
partituras, con tempi precisos, absoluto control de las dinámicas
y exquisitez en el subrayado de los sutiles comentarios orquestales.
Un Mozart radiante de vitalidad y siempre elegante que avala el
buen oficio y la sensibildad de la directora suiza, secundada
por la impecable formación de Praga. A ello se unió una María
Bayo francamente excepcional y entregada, que debutó para la ocasión
las dos arias de la condesa de Le nozze y dos deliciosas arias
de concierto (“Nehmt meinen Dank” KV 383 y “Misera dove son?....Ah!
Non son io che parlo” KV 369) escritas por Mozart a principios
de la década de 1780. La frescura vocal, la intuición dramática
y una dicción y fraseo musicalísimos se sumaron a la cálida luminosidad
de su timbre, alcanzando una interpretación realmente magistral
y lograda hasta el último acento del matiz y la expresividad.
Sin olvidarnos de la natural gracia y carisma escénico de la soprano
que, unido al elegante gesto de la esbelta directora, marcó el
que sin duda ha sido el concierto mozartiano de referencia en
la costa catalana.

