Opusmusica niños
Nanas y luthiers
(Por Hertha Gallego de Torres)
El tirano, el luthier y el tiempo, texto Christian Grenier, ilustraciones, François Schmidt, Barbara Fiore Editora, 2005, ISBN 84-933980-1-2- Tit. Orig. L´atelier du poisson soluble, trad. David Villanueva.
Hay libros muy raros, extrañísimos, que uno encuentra en los sitios más insospechados y cuyo envoltorio, como en éste del “Tirano, el Luthier y el Tiempo”, de tan hermosa factura, no hace presagiar la historia que se cuenta dentro, y que parece a propósito para uno de esos niños de los cuentos de Ana María Matute, reconcentrados y pálidos, que observan con ojos aviesos a los animalitos del jardín. Es tan filosófico, a veces tan cruel – qué reflexión sobre el tiempo no lo es- con su final deshaciéndose en el polvo, que no sabemos a quién recomendárselo, a pesar de la belleza de las ilustraciones y del tono entre onírico y poético de la obra. ¿A un adolescente con alma lírica y músico en ciernes, con cierto regusto por la obra de los hermanos Grimm? Podría ser. A nosotros nos ha dejado intrigados un proyecto así. El caso es que habla de un luthier, tan prodigioso, que “entre sus manos, entre sus dedos, palabras y sonidos cobraban cuerpo: con un simple acorde, interpretando ciertos pasajes, ¡el instrumentista moldeaba nuevos mundos a merced de su fantasía!” Y de un metrónomo, que “con su tic-tac perpetuo destilaba el tiempo, mecía los segundos, desgranaba los minutos”. Ambos son esenciales en tan musical y extraño cuento.
Libro de Nanas, Federico Gª Lorca, Gloria Fuertes, Miguel Hernández, Gabriel Celaya, José A. Goytisolo, Gabriela Mistral, Víctor Jara y otros, selección de Herrín Hidalgo con ilustraciones de Noemí Villamuza, Media Vaca Edit. , 2004, ISBN 84- 932004-4-1
Todo adulto comienza siendo un bebé. Y sabido es la capacidad que tienen estas criaturitas con sus berridos de poner nervioso a cualquiera que se ponga por delante. Por eso se inventaron las nanas, para dormir a los niños recién nacidos y que en general gustan a los niños de todas las edades. Un delicioso”Libro de nanas”nos lo recuerda y ha recogido a tal efecto poesías inspiradas en estas arrulladoras cancioncillas. Es una obra inseparable de las tiernas ilustraciones de Noemí Villamuza (1971) tan líricas, en blanco y negro, que parecen un poema ellas también. Un día habría que dedicar un espacio a estos dibujantes que consiguen contarnos una historia con efectos más potentes que las mismas palabras. Se incluyen las archiconocidas "Nanas de la cebolla”, de Miguel Hernández, que siempre logran conmover. La "nana de Julia”, de José Agustín Goytisolo; varias poesías de Gloria Fuertes, siempre tan divertidas y con un punto de oscura tristeza dentro…La “Canción de Cuna para despertar a un negrito” de Nicolás Guillén no es la que hiciera famosa Montsalvatge, aunque está dentro de esa corriente del antillanismo, en la que había sido precedido por poetas asturianos como Camín. El gran compositor utilizó otra poesía de Pereda Valdés para la Nana y al gran Alberti para “Cuba dentro de un piano”, aunque también se apuntó a las rimas de Nicolás Guillén, cubano de raza negra, nacido en Camagüey, para obras tan importantes en su producción como “Chévere” o”Canto Negro”.
Otras nanas poéticas incluídas en esta bella antología son de Bernardo Atxaga, como la "Nana para un pequeño manzano” que dan ganas de comérsela; “Apegado a mí”, de Gabriela Mistral, temblorosa y débil, y hay más, muchas más, de Angel Guache (“canta a la luna una estrella soprano”) , Víctor Jara, Pablo Guerrero, Emilio Ballagas, Carmen Santonja, Nacho Fernández, Fernando Luna, Leo Maslíah, y Marilina Ross. Aparte de García Lorca.
Con ser esto ya muy bonito, no es lo que más nos ha gustado del libro. Pues en efecto, al final se incluyen tres interesantes ensayos. Una conferencia de García Lorca “Añada. Arrolo. Nana. Vou Veri Vou”. Otro de Gabriel Celaya “La voz de los niños”. Y el “Colofón con cara de excusa” de Gabriela Mistral. Aquí hacemos trampa, esto ya no es para niños, es para sus padres. ¡Pero está tan bien redactado, son tan bonitas las ilustraciones! ¡Es de tanto sentido común lo que dice! De García Lorca se nos olvida a veces lo bien que escribía. Ha sido tan manipulado, tan convertido a su pesar en un mártir y en un símbolo de un país dividido, que cuando uno acude a sus palabras es como si se bebiera agua fresca. Nadie tan alejado como Federico de la falta de sutileza, quién como él, tan amigo de Manuel de Falla, para comprender la complejidad de España. “Hace algunos años -nos dice- paseando por las inmediaciones de Granada, oí cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a su niño. Siempre había notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro país; pero nunca como entonces sentí esta verdad tan concreta.”. El Lorca músico emerge con precisas y justas notas: “Hacen falta dos ritmos: el ritmo físico de la cuna o silla y el ritmo intelectual de la melodía. La madre traba estos dos ritmos para el cuerpo y para el oído con distintos compases y silencios, los va combinando hasta conseguir el tono justo que encanta al niño”. Habla de Falla, del coco, de las hadas, de las nodrizas, de música, de tanta música ….es un texto maravilloso.
Para nuestro gusto, con ser los otros dos expresivos y delicados, palidecen al lado de este verdadero tour de force, leído en la Residencia de Estudiantes el 13 de diciembre de 1928. Sólo por este opúsculo ya merece la pena todo el libro. En fin, bizarros luthiers y nanas dulcísimas…el próximo número más.

