Crítica de Discos
Homenaje a Claudio Prieto
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra CD: Claudio Prieto. Sinfonía 2. Concierto de amor, para violonchelo y orquesta. Adagio de la Sinfonía 3, “Frühbeck Symphonie”.
Intérprete: Dimitar Furnadjiev, violonchelo. Orquesta Filarmónica de Málaga. Director: Pascual Osa.
Sello–Refer: Autor–SA01211.
CD. Durac. CD – 71’50”
Grabación: Málaga, julio 2005.
En primer lugar, debo aclara que, a pesar de la coincidencia de apellido, no me une con Claudio Prieto ninguna relación de parentesco, aunque sí de amistad. Dicho lo cual, vayamos al contenido del disco que, junto a su biografía, ha editado la Fundación Autor, con motivo de su 70 aniversario.
A estas alturas, escribir que Claudio Prieto es uno de nuestros mejores y más conocidos compositores vivos, parece innecesario cuando sus más de cuarenta años de trayectoria profesional están jalonados por muchos y prestigiosos premios y, sobre todo, por mucha y buena música aplaudida por los auditorios. Desde su Solo a solo, para flauta y guitarra, premiada por Juventudes Musicales como la Mejor Obra Española, de un ya lejano 1969, hasta hoy, el catálogo de Prieto lo forman una variedad de obras que muestran su dominio técnico y la riqueza de su inspiración, aplicadas a música para solista (sirva como ejemplo el disco de su obra para guitarra, interpretado por Gabriel Estarellas y comentado aquí el pasado mes de mayo), para distintos grupos de cámara y para la gran orquesta.
Por otra parte, el compositor palentino es, también, un músico comprometido con la difusión de la música contemporánea y con la salvaguarda de los derechos de los autores, desde entidades como la Asociación de Compositores Sinfónicos Españoles, de la que fue miembro fundador en 1976 y, sobre todo desde la Sociedad General de Autores y Editores (Consejero desde 1987, Vicepresidente de Música en 1995 y en la actualidad miembro del Consejo de Dirección). Ha formado parte del Consejo de la Música del Ministerio de Cultura y es vicepresidente del Consejo Iberoamericano de la Música.
El disco que nos ocupa lo componen tres obras orquestales representativas de un trabajo personal “siempre ordenado según principios de abstracción narrativa, pero, también, en muchos casos barnizado de un bagaje sonoro que quiere ser español y al tiempo huir de cualquier giro españolista”, según se puede leer en las notas que acompañan al disco.
La Sinfonía 2 es página en un solo movimiento, aunque internamente se distribuye en los tres tiempos tradicionales. Se abre con un diseño instrumental insistente que progresa en una extraordinaria gradación dinámica para desembocar en una sección rítmica marcada por la percusión y el metal grave. El episodio central, podríamos denominarlo “movimiento lento” es música de dulce sonoridad en la que la madera es protagonista inicial; cuando se une la cuerda la atmósfera crece y se torna más envolvente, sin por ello perder en transparencia. Los metales vienen a añadir intensidad y dramatismo, pero no inquietud. El, digamos “tercer tiempo”, es anunciado por la flauta; el ritmo, muy colorista, recuerda, en algún momento, a Stravinsky y deja el protagonismo a los metales y las maderas en registros sobreagudos. El final es poderoso gracias a la intervención del gong y a un gran crescendo dinámico. Esta Sinfonía 2 hay que escucharla varias veces para degustar los muchos y delicados detalles que contiene.
El Concierto de amor, para violonchelo y orquesta, es una partitura de grandes dificultades sólo al alcance de consumados solistas. Prieto no desaprovecha ocasión para hacer cantar al chelo en una intensa y lírica melodía que destaca y evidencia las cualidades de este instrumento. El solista es protagonista único de toda la obra, que incluye una gran cadencia al final de lo que podemos llamar “primer tiempo” (la obra se desarrolla sin interrupción). Tras ella se incorpora la orquesta con un ritmo de danza de raíz española y el concierto concluye en un ambiente de éxtasis, quintaesencia del amor.
Quizá sea el movimiento lento de una sinfonía el más difícil de crear, porque mantener la intensidad y tensión emocional durante los 13 minutos que dura éste “Adagio” de la Frühbeck Symphonie, no es tarea sencilla. El compositor pone en juego todos los recursos de una gran orquesta para que la línea melódica vaya discurriendo sin decaer. En esta página Prieto demuestra, una vez más, su interés por la melodía, algo presente en todas sus obras. Desde luego, que le hagan a uno un reglado siempre es bueno y satisfactorio, pero que el regalo sea como este “Adagio” es envidiable.
La música del compositor palentino es difícil de interpretar. Claudio exige mucho a los instrumentistas y a los directores que deben emplearse a fondo para sacar de sus partituras la belleza que encierran. Pascual Osa lo sabe bien, y lo que es más importante, lo sabe hacer bien. Su trabajo al frente de la Filarmónica de Málaga es excelente, destacando cada detalle tímbrico, manteniendo los distintos planos sonoros, extrayendo una gama dinámica amplia y poderosa. Por su parte, el violonchelista búlgaro Dimitar Furnadjiev, ha tenido el valor de enfrentarse a una muy difícil partitura, lo cual le debe ser especialmente agradecido. El apoyo a la música de nuestro tiempo se hace así y no sólo formando manifiestos o protestas. Pero además, Furnadjiev sale airoso de tal enfrentamiento y es capaz de interesarnos en la escucha de esta magnífica partitura.
Libro "Claudio Prieto. Notas para una vida"
Título Libro: Claudio Prieto. Notas para una vida. Autor: Laura Prieto. Editorial Fundación Autor. Fecha publicación: Madrid, 2006. Núm. de páginas: 688. ISBN: 84–8048–697–X
En cuanto al libro, lo primero que sorprende es el título. Usar la palabra “notas”, nos parece ejercicio de modestia, pues se trata de un interesante, atractivo y completo estudio de la obra del compositor palentino, que, además, es incluso de amena lectura. Esto último es mérito, destacable, de Laura, su hija, que ha sabido redactar un grueso volumen con verdadera asepsia analítica. El libro se estructura en siete capítulos que corresponden a las etapas más relevantes de la trayectoria vital del biografiado. Estos apartados van precedidos de un “A modo de prólogo”, compuesto por 28 escritos de compositores, intérpretes, y críticos que vierten sus impresiones sobre el compositor y nos lo muestran su faceta humana más que la profesional. Así, por ejemplo, Zulema de la Cruz dice de él que es “un ser humano irrepetible e insustituible”, Álvaro Marías escribe que su música es “grata y seductora para el intérprete”, y María Teresa Chenlo, la define como “el canto de un corazón en libertad”.
Para cada una de las obras analizadas, la totalidad de la producción de Prieto hasta el momento, se incluyen, ademán de los datos básicos (origen, fecha de composición, lugar e intérpretes del estreno), opiniones de Claudio sobre las obras, datos de los programas de mano, comentarios críticos y el análisis musical. Realmente este tipo de trabajo es un modelo a seguir. Se completa con útiles índices de obras, discos, bibliografía y el texto de las obras vocales.
Sin duda, recibir un homenaje supone un gran regalo y, en este caso, un ejercicio de justicia para uno de nuestros mejores compositores actuales, para un músico directo y, además, comprometido con el entorno profesional de la música.
Una sugerencia para la Fundación Autor: No estaría mal que, a medida que Claudio vaya dando más obras a la música española, fueran publicando un suplemento, al estilo de las grandes enciclopedias.

