Zarzuela

Adiós a la taquilla

(Por Adolfo del Brezo)

Adiós a la bohemia
Pablo Sorozábal: "Adiós a la bohemia", ópera chica con libreto de Pío Baroja y "Black, el payaso", opereta con libreto de Francisco Serrano Anguita. Dirección de escena Mario Gas (Adiós a la bohemia) e Ignacio García (Black, el payaso), dirección musical Manuel Gas, escenografía Juan Sanz y Miguel Ángel Coso, vestuario Antonio Belart, iluminación Paco Ariza. Con Javier Galán, Enrique Baquerizo, María Rey-Joly, Beatriz Díaz, Iñaki Fresán, José Manuel Montero, Silvia Luchetti, Tony Cruz, Trinidad Iglesias, Paco Maestre, Francisco Piquer, Emilio Gavira, Jorge Merino. Producción del Teatro Español. Del 10 de agosto al 3 de Septiembre de 2006.

"Adiós a la bohemia", obra especialmente querida por Pablo Sorozábal, era irónicamente calificada por la esposa del maestro como "Adiós a la taquilla". Y resulta comprensible que esta obra no fuera nada taquillera porque se aleja de los cauces habituales del género zarzuelístico para diferenciarse con una calidad fuera de lo común que la convierte en una rara obra maestra. Obra pesimista, amarga, ácida y cercana por su tono al esperpento de Valle-Inclán, cuenta con libreto de Pío Baroja, escritor al que el Teatro Español rinde homenaje con estas funciones. Al igual que en la producción de "La eterna canción" de Sorozábal llevada a cabo por este teatro en temporadas anteriores, el maestro Manuel Gas -hijo del cantante Manuel Gas que estrenó el Vagabundo de "Adiós a la bohemia"- está a cargo de la dirección musical. Como responsable escénico, Mario Gas opta por una puesta en escena de gran realismo, como demanda esta obra naturalista, dirigiendo con total acierto la escena de esta obra en un sólo trazo que no cuenta con las habituales divisiones en números musicales cerrados y presenta unas escenas de la vida diaria en un café madrileño de principios del siglo XX sobre el trasfondo de la miseria. Muy bien cantada por los personajes principales, se luce especialmente el barítono Carlos Galán, bien secundado por la soprano María Rey-Joly en un rol que defiende con propiedad pese a que parece demandar por momentos una voz algo más dramática que la suya. Iñaki Fresán encarna al vagabundo con muy buen nivel nivel, saliendo más que airoso del empeño de defender un papel que igualmente pide una voz más grave. Magnífico Tony Cruz en la inolvidable escena de la "lectura de periódico". A pesar de estas pequeñas objeciones fue un auténtico lujo asistir a esta obra maestra de nuestro género lírico presentada con una calidad singular tanto en lo musical como en lo escénico, algo que casi sólo puede permitirse un teatro de gestión pública como es el Español.

Black, el payaso

La opereta "Black, el payaso", obra irregular que presenta números musicales muy variados, está dirigida escénicamente por Ignacio García, que opta por presentar la totalidad de la obra en el circo, privando al espectador de salones y palacios. El espectador asiste aquí a una adaptación de la obra original, algo tan en boga hoy en día en que los directores de escena parecen encontrar menos fatigoso "reinventar" los originales que trabajar con verdadera creatividad sobre las obras tal y como fueron concebidas por sus creadores. Bien es cierto que la pérdida no es demasiado grave si se tiene en cuenta que el estrambótico libreto original presenta una apasionada historia de amor sobre trasfondo político bastante forzada y poco creíble, buscando un paralelismo crítico entre los personajes del circo y los gobernantes. En mi opinión el único acierto de esta adaptación fue el de encomendar la narración de la acción al director del circo -un espléndido Emilio Gaviria de modélica dicción-, acierto que ayuda a arrojar luz sobre la trama desarrollada en una escena oscura y confusa. La continua presencia circense en la escena cuenta con números muy logrados a cargo de un excelente equipo integrado por malabaristas, trapecistas, comefuegos y forzudos. En todo momento magníficos los payasos Black -nuevamente Javier Galán en una gran actuación- y White -un Enrique Baquerizo que se mostró como un estupendo actor-. Beatriz Díaz como la Princesa Sofía de Surevia cantó muy bien -elevada en las alturas, algo tan poco original como muy del gusto de los directores de escena de hoy en día- la romanza "Yo que jamás había sentido", aunque su dicción poco clara lastró su aportación en esta romanza y en el resto de sus intervenciones. El tenor José Manuel Montero goza a su favor con un buen material vocal que aún ha de pulir para alcanzar los resultados esperados y fue muy aplaudido en la romanza "Deja la guadaña segador".

Sólo nos resta desear que el Teatro Español presente próximamente la ópera "Juan José" que el maestro Sorozábal nunca llegó a ver estrenada.

Fotografías © 2006 by Teatro Español