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una mirada crítica
(Por Enid Negrete)
“Un hombre desnudo que cruza el espacio mientras otro lo mira”
eso es el teatro para Peter Brook. Ojalá fuera tan sencillo
para la ópera. Para comenzar la definición de ópera implicaría
que el hombre cantara, y cantara como muy pocos hombres pueden
cantar. Después implicaría que hubiese, por lo menos, otro
instrumento para acompañarlo (normalmente un piano, que no
es fácil de manejar) y su ejecutante. Y entonces la lista
comienza a crecer... Sí ella, la ópera, nació grandilocuente.
Nació híbrida y complicada, extravagante, absurda y burguesa.
El arte escénico más caro, el que requiere más gente con una
preparación especializada, el que necesita más ejecutantes,
e incluso en sus versiones de cámara es más grande que cualquier
versión modesta de las otras artes escénicas..

(Por Manuel M. Martín Galán)
Marie Pelissier (1707-1749), cantante de la
Ópera de París, fue una de las figuras más destacadas y populares
de la farándula francesa en el segundo cuarto del siglo XVIII.
“Era la primera por su forma de interpretar”, decía un contemporáneo.
Pero concluía: “y una de las primeras de su especie por la
coquetería”. Lo que, dada la reputación de las filles d’opéra,
era mucho decir. De una de sus más sonadas y trágicas aventuras
y de otra más festiva nos haremos eco en estas páginas.

La Bruja
(Por José Prieto Marugán)
Próxima a la ópera, "La Bruja" es una de las mejores
obras de Chapí y pieza clave en el renacer de la zarzuela
de siglo XIX. Apareció –quizá nunca mejor empleada la palabra–
en uno de los momentos de crisis de la zarzuela y salvó de
la ruina al Teatro de la Zarzuela y a su empresario Felipe
Ducazcal. argada de un profundo y sincero españolismo, gozó,
al decir de las crónicas, de una fabulosa puesta en escena
y tuvo una excelente acogida porque la música de Chapí era
–y es– magnífica.
OpusMusica Educación
Nuevos métodos de enseñanza(Por Hertha Gallego de Torres)
Cuando hace algunos años tuve la fortuna de leer la “Historia
crítica del Conservatorio de Madrid” de Federico Sopeña, recuerdo
que en la página 60, estaba escrito, “el método Eslava, como
“método de un estilo”, se prolonga demasiado tiempo y la prueba
es que yo, hace cuarenta y cuatro años, estudié por él”, a
lo que mi padre, de su puño y letra, había añadido al lado,
“y yo también, en 1948”. No pude resistirme a agregar, asimismo
a lápiz, “y yo, en 1974” ¡porque todavía me sabía algunas
piezas del dichoso método de memoria…!. Mis hijos ya no estudian
por “el Eslava” ni por el “Laz” ni con los manuales de mi
infancia. Ahora hacen unos libros preciosos llenos de pegatinas
por todos lados, y de colorines, para ayudarles a adentrarse
en el país de la música.
(Por Joaquim Zueras Navarro)
Respecto al caso de la Ópera de Berlín sobre la oportunidad
de una extraña representación de Idomeneo y sus posibles repercusiones
procedentes del islamismo exacerbado, Antoni Puigverd escribe
en la Vanguardia del 2 de octubre: “La respuesta del miedo,
del silencio preventivo o de la contención obligatoria significaría
la rendición total de nuestro sistema democrático. La respuesta
de la intendente de la Deutsche Oper es la peor, puesto que
entrega el control de la democracia a los que la detestan”,
reflexión que comparto en su totalidad. No obstante, quisiera
hacer algunas consideraciones.

