Crítica de discos
Los conciertos para órgano y orquesta de Handel
(Por Joaquim Zueras Navarro)
Handel: Organo Concertos (5 CD´s). Christian Schmitt, órgano. Stuttgart Chamber Orchestra, Nicol Matt. Brilliant 92296
George Frideric Handel (1685-1759) recibió en Halle su primera formación musical del compositor y organista Friedrich Wilhelm Zachow. Para comprender cuánto provecho obtuvo de esas lecciones, baste decir que en 1702, a las pocas semanas de haber ingresado en la universidad para estudiar derecho, obtuvo el cargo de organista de la catedral. En 1705, siempre buscando objetivos más ambiciosos, abandonó este puesto seguro en el que ya gozaba de cierta fama, para trasladarse a Hamburgo, trabajando como músico de orquesta y absorbiendo toda la técnica instrumental y operística que creía necesitar. En 1706, Gian Gastone de Médicis, hijo del gran duque de Toscana, animó a Handel para que fuera a Italia, asegurándole que podría obtener mucho provecho de la música que allí se hacía. A su vez, Handel presentía que no tardarían en imponerse las óperas en estilo italiano frente a las alemanas, menos sensuales, densas y de complejo contrapunto. Frecuentó a los mejores compositores. De Corelli y Vivaldi aprendió mucho sobre el concierto y la sonata. Alessandro Scarlatti le enseñó la ópera italiana típica y la cantata para solista que prevalecía en aquellos días. Con Domenico, hijo de aquél, partícipó en un famoso torneo para teclado: Parece que fueron declarados de igual maestría en el clave, pero Handel resultó vencedor en el órgano. Desde entonces se tuvieron un respeto mutuo que es el fundamento de una amistad perdurable. De modo que cuando hablamos de Handel debemos de tener presente que ante todo lo estamos haciendo de un virtuoso del órgano sin parangón, además de un compositor que dominaba casi todos los estilos musicales existentes en aquella época y gozaba de un gran prestigio en Europa. En 1710 se instala en Hannover, en donde es nombrado maestro de capilla del Elector Georg, pero intuye que es en Londres en donde alcanzará sus mayores éxitos, como así fue.
Lo que sorprende de sus Conciertos para órgano y orquesta es que estaban destinados a ser interpretados durante los intervalos de sus oratorios y de algunas de sus óperas. Pese a que tal rareza nos puede hoy parecer poco favorable de cara a una valoración positiva de los mismos por parte del público, obtuvieron desde el principio un gran éxito y el editor hubiera sido dichoso si en lugar de componer 16, hubiera compuesto muchos más. Tanto le apremiaba que a veces Handel utilizaba material de obras más tempranas o motivos de otros compositores, como por ejemplo Telemann o Muffat. No obstante, son todos ellos de una notable inspiración melódica a la vez que de una elevada elegancia formal. El sello Brilliant nos ofrece cinco CDs con la integral de esos conciertos, interpretados al órgano por el reputado Christian Schmitt, a un precio muy módico. El órgano suena con la claridad y sobriedad adecuadas y la orquesta es reducida; de modo que por fin nos apartamos de aquellas versiones más románticas y abigarradas con que nos han castigado en no pocas ocasiones.

