OpusMusica Jazz
Duke Ellington y Jackie McLean
(Por Ángel González Rodríguez)
Duke Ellington. Ellington at Newport. Complete. (Columbia)
La orquesta de Duke Ellington comenzó a funcionar a mediados de los años 20 y continuó hasta su muerte en 1974. 50 años de historia.
En 1927 ya era la orquesta residente del Cotton Club y su fama siguió creciendo hasta que, tras la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las grandes bandas comenzaron a desaparecer debido al gran coste de mantenimiento y a que el público comenzaba a seguir a los nuevos “boppers”.
1951 fue uno de sus peores momentos, ya que muchos de sus músicos dejaron la banda; en especial Johny Hodges, quién comenzaba su carrera en solitario. Pero en el 55 las cosas cambian. Regresa Johny Hodges y se suman Cat Anderson, Willie Cook y Paul Gonsalves. Y así nuestra orquesta llega al Festival de Newport de 1956. Y ocurre el milagro que relanza su carrera.
Tras el correspondiente himno americano y las presentaciones, la orquesta comienza su actuación con un medio tiempo, Black and Tan Fantasy, con Cat Anderson impresionante a la trompeta. Poco a poco Duke va animando al personal con Tea for Two , Take the A Train y Newport Jazz Suite, compuesta especialmente para la ocasión. Los solos se van sucediendo: Duke Ellington, Willie Cook, Ray Nance…. Todos tienen su oportunidad. A continuación nos relajamos con Sophisticated Lady y Day in, Day out.
Y entonces llega el milagro: Disminuesdo and Crescendo in Blue: Paul Gonsalves se marca uno de los solos más famosos de la historia del jazz. ¡27 “choruses”! Una chica rubia comienza a bailar en un palco y el público llega a tal grado de euforia que casi se desencadena una revuelta. Lo que Paul Gonsalves logró transmitir ese día no se puede contar con palabras. Hay que escucharlo.
Acabamos de asistir a uno de los momentos más importantes en la historia de la música. Pero para sorpresa de todos, los micrófonos no habían recogido gran parte del concierto. ¿Cuál es la solución de Columbia? Duke y su orquesta tienen que repetir el concierto al día siguiente en el estudio, añadiendo aplausos pregrabados. Y eso es lo que teníamos hasta ahora.
La presente edición subsana todo eso: recoge la grabación completa, añade las grabaciones “enlatadas”, podemos escuchar a Duke calmando a la multitud, la revuelta que se estaba produciendo y, además, incluye un gran libreto con fotografías del evento. Incluidas las de la rubia bailarina. Un concierto histórico.
Jackie McLean. Vertigo. (Blue Note)
Jackie McLean es uno de esos músicos privilegiados que lograron alcanzar cotas creativas sorprendentes. Desde que comenzara como “sideman” de músicos como Miles Davis, Art Blakey o Charles Mingus (¡¡a quién llegó a apuñalar en defensa propia!!), hasta su etapa como líder y compositor en la que graba discos imprescindibles como “Let Freedom Ring”, “Destination Out” o “One Step Beyond”, su música es de una calidad asombrosa. ¿Qué se iba a esperar de un adolescente cuyos amigos eran Bud Powell, T. Monk y Sonny Rollins?
Y es que McLean era un inconfomista, un rebelde. No se contentaba con ser un gran músico de bop y se pasó toda la vida experimentando, buscando un paso más allá. Y lo encontró. Es de los pocos de su generación que se atrevió a entrar a fondo en el free, aunque siempre manteniendo sus raíces de blues. Y quizá sea eso lo que más me gusta de él. No importa lo lejos que llegue con su música, siempre encuentro un toque de blues en sus discos.
Pero por una de esas extrañas razones de la vida, uno de mis discos favoritos de Jackie McLean es “Vertigo”, donde se recoge una grabación realizada el 11 de febrero de 1963 y, como extra, una sesión completa del 14 de junio de 1962.
En la primera de ellas le acompañan Donald Byrd, Herbie Hancock, Butch Warren y Tony Williams. Los tres solistas se reparten las composiciones de los 5 temas: Dos para Byrd (Marney, Dusty Foot) otros dos para McLean (Vertigo y Cheers) y uno para Hancock (el maravillosos blues Yams).
Todos son grandes temas, pero me gustaría destacar la fuerza de Marney, el gran diálogo entre trompeta y saxo de Dusty Foot o la estructura y los solos de saxo y piano de Vertigo.
Destacar como curiosidad que asistimos a la primera grabación de Tony Williams (17 años), quien pronto estaría junto a Hancock en el segundo quinteto de Miles Davis, otro de los grupos que hicieron historia.
En cuanto a la segunda sesión, la de 1962, McLean está acompañado por Kenny Dorham, Sonny Clark, Butch Warren y Billy Higgins. En este caso cada miembro del quinteto aporta un tema, excepto nuestro líder que presenta dos.
La importancia de estas grabaciones radica en que representan la evolución, el paso intermedio de McLean hacia lo que se llamaba “New Thing”, hacia una nueva etapa. Unas grandes sesiones en la carrera de uno de los músicos que más momentos de placer me proporciona. Y es que crea adicción.

