Entrevista: Pablo Sáinz Villegas
«Como músico disfruto todo tipo de música que sea de buena calidad compositiva y que tenga contenido dramático»
En un reciente número de OpusMusica informábamos de la obtención del guitarrista español Pablo Sáinz Villegas de uno de los premios guitarrísticos más valorados a nivel internacional, el 2006 Parkening International Guitar Competition, concurso que se celebró entre los días 31 de mayo y 2 de junio de 2006 en la ciudad californiana de Malibú. Ahora OpusMusica tiene la ocasión de conversar con este joven guitarrista, uno de los más firmes valores actuales en el campo de la interpretación de la guitarra.
-Ha obtenido veintisiete premios internacionales, incluyendo el “Francisco Tárrega” y el “Andrés Segovia”, además de haber recibido recientemente 2006 Parkening International Guitar Competition. ¿Qué opinión le merecen los concursos de interpretación, son necesarios para la carrera de un intérprete, qué cree que aportan a los jóvenes músicos?
Los concursos de interpretación son celebraciones culturales donde convergen músicos de diferentes países y que promueven el intercambio cultural, el respeto, la amistad y la superación personal. Pueden ser una experiencia muy enriquecedora en nuestro camino como artistas si se afrontan con la actitud propicia. Los concursos te hacen trabajar con un objetivo, dar lo mejor de ti mismo y convencer con tus ideas musicales en un espacio corto de tiempo y con una altísima presión. En cierta manera te pueden preparar sicológicamente para afrontar el mundo profesional de los conciertos con mayor convicción y madurez.
La calidad del arte no se puede medir objetivamente en su totalidad y así, los parámetros que se barajan en los concursos están teñidos de una subjetividad inevitable. Para mí era importante sacar conclusiones positivas que me permitieran mejorar y tener claro, que independientemente del resultado, era la misma persona y músico con un objetivo artístico más lejano en el horizonte. Por el hecho de participar, sentía el compromiso de acatar las reglas del juego y de respetar el fallo del jurado.
No considero los concursos absolutamente necesarios para la carrera de un intérprete pero, sí que pueden representar una bella etapa de experiencias inolvidables que de alguna forma darán una tonalidad especial a su vida artística. Los concursos que más ayudan profesionalmente, son aquellos que ofrecen grabaciones y giras de conciertos al ganador, pero de todas formas, creo que el artista genuino y de calidad siempre terminará siendo reconocido con premios o sin ellos.
-¿Cómo contempla el actual panorama concertístico en general y más concretamente el de la guitarra?, ¿qué opinión le merecen los festivales de guitarra?
Vivimos en un mundo en el que estamos bombardeados de información y en el cual la música ocupa un espacio sublime y exquisito para una minoría de almas sensibles a la belleza. A pesar de la profundidad de su ser, la música es un negocio más en nuestro mundo global y está manejada por grandes compañías discográficas y de “management” que diseñan las temporadas de los teatros de todo el mundo. En ese círculo privilegiado sólo han entrado y entrarán los elegidos; aquellos intérpretes que recibieron el sagrado don para transmitir la música a través de su espíritu por medio de una técnica, musicalidad y espiritualidad divinas a pesar de que en muchas ocasiones influyen también otros factores de imagen y marketing para su éxito. Pero al final, en mi opinión, lo que perdura al paso del tiempo son los artistas genuinos de pura sangre.
Creo esencial una correcta política cultural para educar y concienciar a nuestra sociedad de la importancia de la música clásica para el desarrollo humanístico de la persona y para hacer que los teatros se sigan llenando de gente y sobre todo de un público joven que será el auditorio del mañana. Soy optimista y creo que siempre habrá suficientes almas sensibles dispuestas a embriagarse de nuestro discurso y ser partícipes del mágico proceso de la creación artística.
El panorama de la guitarra desde que nos dejó el maestro Segovia, ha ido desapareciendo de las grandes temporadas de conciertos para ampararse paulatinamente en los cada vez más numerosos Festivales de Guitarra. El público es mayoritariamente guitarrista y es un círculo muy cerrado donde resulta difícil vivir profesionalmente sólo de ellos. Creo profundamente en la imperante necesidad de devolver la guitarra al panorama internacional de conciertos asumiendo la responsabilidad de ofrecer máxima calidad artística para convencer al público y a los empresarios musicales de nuestra valía.
-¿Se siente más "músico" o más "guitarrista"?
Indudablemente soy músico y antes que músico tengo un espíritu de artista que intento cuidar cada día…Como artistas, tenemos un compromiso social que asumir y es por ello que tenemos la responsabilidad de cultivar nuestro espíritu de la forma más noble para dar credibilidad a nuestro arte. Considero mi guitarra como un medio en el que mis más profundas emociones dan un matiz al drama de la obra del compositor aunando sentimientos que hagan emocionar al público. Creo que es importante para cualquier artista ser sincero a su esencia para que el discurso dramático sea más directo, genuino, emocionante y verdadero.
-Solista con orquesta, recital, música de cámara, acompañamiento vocal... ¿qué facetas le interesan y atraen más como intérprete?
El guitarrista suele tener una carrera de solista ya que no forma parte de una orquesta y no hay suficiente repertorio como para mantener profesionalmente una formación camerística, a diferencia de los cuartetos de cuerda por ejemplo. Creo que como intérprete es importante ser lo más versátil posible porque de cada experiencia con otros músicos o formaciones siempre se aprenden lecciones interesantes que te hacen evolucionar como artista. Es por ello, que me atraen todas las posibilidades que me ofrece la guitarra.
Durante diez años colaboré con el Proyecto Guerrero y Proyecto Gerhard tocando música contemporánea. Tuve la suerte de ser dirigido por maestros de la talla de Encinar y de trabajar con compositores como Lachenmann, Crumb o Halffter. Aprendí muchísimo y guardo experiencias inolvidables de aquella época.
Paralelamente, siempre he desarrollado mi carrera de recitales que me han llevado a recorrer numerosos países con diferentes culturas de todo el mundo y a tocar en teatros tan especiales como el Carnegie Hall de Nueva York, el Palau de la música de Barcelona, la Sala Verdi de Milán o el Auditorio Nacional en Madrid. En los recitales eres el dueño del escenario y el único mago en escena. El diseño del programa es muy importante para crear variedad de colores, emociones y desarrollo expresivo a lo largo del mismo, para intentar mantener una conexión con el oyente en todo momento.
Una faceta que también disfruto intensamente es el ser solista con orquesta. Me siento afortunado de haber tocado con maravillosas orquestas como la I Pomeriggi Musicali, Los Angeles Chamber Symphony o The New York Virtuosi Chamber Symphony. Participar activamente de esa explosión de sonido es una experiencia maravillosa que me hace vivirla con total emoción. Formar parte del juego orquestal entre solista y tutti; a veces colaborando, otras desafiando, a veces invitando a entrar, otras aceptando la invitación…lo considero un juego de la más sutil seducción.
-Ha grabado para los sellos Naxos y RTVE. ¿Nos podría hablar de las grabaciones que ha realizado y de su preparación?
Considero importante que mis grabaciones tengan un programa con personalidad propia, con unidad y desarrollo dramático, y que incluya alguna originalidad en el mercado si es posible.
Para la grabación de “Guitar Recital” (Naxos 8.557596) pensé en un disco de música española en homenaje a Tárrega y Segovia. Empecé con el Homenaje a Tárrega de Turina para poco a poco ir desarrollando el discurso emocional y dramático a través de los compositores Torroba, Rodrigo y Falla para llegar al punto de más tensión estética del disco con la Fantasía de Gerhard. De esa cima pasé por las Cinco Anécdotas de Segovia para terminar y cerrar el círculo con María, una joyita de Tárrega. En el disco incluí dos grabaciones inéditas: Sonata – Fantasía de Moreno-Torroba y las Cinco Anécdotas de Segovia.
La preparación de la Sequenza XI para la grabación de la integral de las Sequenzas I-XIV de Berio (Naxos 8.557661-63), fue un proceso de varios años y máxima exigencia y concentración. Es una música sublime y bellísima, con una carga emocional enorme y representa una de las obras maestras de nuestro repertorio. Aprendí muchísimo de ese proceso y ha sido el que más me ha llenado interiormente como artista.
El sello de RTVE decidió incluir en la colección “Clásicos Españoles” (RTVE 00009) mi interpretación en directo del Concierto de Aranjuez de Rodrigo con la Orquesta de RTVE y bajo la dirección de Leaper. Es todo un honor compartir la grabación con personalidades tan relevantes como Jesús López Cobos, Plácido Domingo o Pepe Romero.
-¿Qué repertorio le interesaría grabar e interpretar en el futuro, por qué épocas musicales y por qué compositores se siente atraído como intérprete?
Cómo músico disfruto todo tipo de música que sea de buena calidad compositiva y que tenga contenido dramático o al menos un mensaje claro de acuerdo con la finalidad para la que fue compuesta.
Las obras originales para guitarra siempre tienen un significado especial para mí ya que de alguna forma desde su concepción el compositor ya pensó en la finalidad expresiva del instrumento, sin embargo, hay algunas transcripciones de música española muy interesantes y que tocadas en la guitarra adquieren una trascendencia especial por la singularidad del instrumento tan ligado a la música española.
La música contemporánea también me atrae muchísimo, ya que ha sabido expandir los límites expresivos y técnicos de la guitarra ofreciéndonos la posibilidad de ser artistas más versátiles y de explorar otras dimensiones artísticas más abstractas.
En cuanto a compositores, hay muchísimos que me atraen profundamente… todos aquellos que en el proceso creativo pusieron al servicio de su técnica y trabajo, una gran dosis personal, emocional y espiritual, sabiendo articular las herramientas necesarias que harían emocionar al público.
-Con veintinueve años de edad ha actuado ya en veintitrés países, en escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York y la Sala Verdi de Milán, y con orquestas como la Canberra Symphony Orchestra, o la Orquesta de Radiotelevisión Española entre otras. ¿Qué proyectos tiene actualmente de conciertos y grabaciones?
Mis próximos conciertos incluyen tocar los “Nocturnos de Andalucía” del compositor español Palomo con la Orquesta Sinfónica de Brasil en Rio de Janeiro y con la State Symphony Orchestra de Moscú en el Teatro Tchaikovsky, bajo la dirección de Bashmet. También tengo numerosos recitales en EEUU y proyectos discográficos durante los próximos años.
-¿Le interesa la investigación para rescatar nuevos repertorios para la guitarra?
La guitarra siempre ha tenido un espacio importante en la sociedad burguesa de todas las épocas. Es por ello, que presiento que debe de haber aún música del s.XVIII y XIX esperando ser rescatada. En la última década se encontraron nombres como Regondi o Mertz que aportaron maravillosas obras a nuestro repertorio romántico. No me cabe duda de que hay más compositores por descubrir pero lamentablemente como intérprete me siento tan imbuído en el proceso artístico, musical y profesional que me impide dedicarme a la investigación… confío en que haya gentes movidas por la insaciable curiosidad y persistencia del arqueólogo para que nos puedan ofrecer de vez en cuando estas lindas sorpresas que son una brisa de aire fresco en nuestro repertorio.
-¿Tiene algún modelo entre los intérpretes de guitarra ya consagrados?
De todos los guitarristas consagrados veo muchas cosas que admiro y que aplicadas bajo un filtro personal, son aspectos y modelos a seguir. Me quedo con la seguridad técnica y la rápida pulsación de ataque de Barrueco, Williams o Romero, la lenta pulsación de ataque y la gran proyección de sonido de Moreno que amasa la cuerda… me quedo con el bello sonido de Russell, la musicalidad tremendamente personal y genuina de Pierri, el vibrato y colores de Segovia, la gran personalidad de Bream, y el ideal musical de Starobin y su gran contribución al repertorio de la guitarra.
-¿Puede hablarnos sobre sus preferencias entre los guitarristas del pasado y de hoy en día?
Los guitarristas más importantes del pasado, (en mi opinión Segovia y Bream), fueron artistas que plasmaron en cada obra que tocaban su grandísima personalidad. Sus interpretaciones eran en ocasiones soberanas a los intereses del compositor, pero este hecho entendido en el contexto histórico y lejos de perjudicarles artísticamente, les convirtió en artistas más personales, expresivos y carismáticos. Aún hoy, sus interpretaciones son iconos artísticos que respeto con admiración. Cada uno forjó un estilo propio, genuino y personal totalmente reconocible. Basta con escuchar unos segundos de sus grabaciones para saber quién es el que está tocando. Eso es maravilloso y sólo los grandes lo pueden conseguir. Lo que les convierte en únicos; es su sonido, su forma de frasear, su vibrato, sus colores, su imaginación creativa… su gran personalidad en definitiva.
En la actualidad, hay maravillosos guitarristas también con esta maestría personal, pero en general, creo que el guitarrista moderno necesita rescatar de nuestros antepasados sus tan expresivos recursos para utilizarlos al servicio de la obra musical y convertirse en mejor artista.
-¿Qué significa para usted la figura de Andrés Segovia?
Andrés Segovia es una leyenda de la guitarra clásica. Su maestría y personalidad le consagraron como uno de los mejores artistas de su época compartiendo programaciones con grandes músicos. Debemos entender el contexto histórico en el que vivió para poder entender su música y sus grabaciones. Fue un artista postromántico que nació en el s. XIX siguiendo la tradición guitarrística de Tárrega y Llobet. Su estética musical está en gran medida influida por este hecho y con esa premisa nos debemos acercar a sus grabaciones.
Indudablemente soy músico y antes que músico tengo un espíritu de artista que intento cuidar cada día
Era tremendamente expresivo en el uso del vibrato, de las dinámicas y de los colores, herramientas genuinas de la guitarra que forjaron en gran parte su estilo guitarrístico. Hizo también grandes aportaciones al repertorio de la guitarra ya que le compusieron numerosísimas composiciones que aún hoy son parte de nuestro repertorio básico.
En el escenario era capaz de emocionar y he escuchado varios testimonios de gente que no pudo aguantar sus lágrimas con alguna de sus interpretaciones y aún hoy al recordarlo, sus ojos se humedecían. Sólo por eso, merece el lugar que ocupa como el gran guitarrista de nuestra historia.
-Como nos ha comentado anteriormente usted siempre ha tenido un contacto directo con la música contemporánea; siendo miembro del Proyecto Gerhard, estudiando con Starobin en Nueva York, grabando la Sequenza de Berio… ¿Cree que se componen obras interesantes para la guitarra hoy en día?
Creo que vivimos el mejor momento en cuanto a calidad y cantidad de música compuesta para guitarra. La gran versatilidad expresiva de la guitarra se adapta perfectamente a muchas de las exigencias estéticas que buscan los compositores y tenemos grandes nombres que se han sentido y se sienten atraídos a componer para nuestro instrumento. A ellos les debemos agradecimiento y pleitesía por expandir las capacidades expresivas de la guitarra y por obsequiarnos bellas obras de arte. Naturalmente, como en toda disciplina artística no toda la producción es igual de interesante, pero ahí es, donde el análisis e intuición del intérprete entran en juego, para tomar las decisiones correctas que más se adapten a su criterio estético y expresivo.
-¿Cuáles son sus aspiraciones y metas como intérprete?
Como artista vivo un proceso de continua búsqueda, aprendizaje y evolución que me permita ser cada día una mejor persona y mejor músico.
A nivel artístico-espiritual, deseo seguir descubriendo el verdadero origen de mi fuerza creativa para poder expresarme al público con total convicción y transparencia.
A nivel musical, seguir en el camino de la exigencia artística y respeto a la obra del compositor. Cuanto más exigente y sutil soy en mis decisiones musicales con la obra del compositor, más amplia se presenta mi libertad artística como intérprete.
Como profesional, deseo encontrar el equilibrio y la armonía de intereses entre los tres pilares del proceso de la creación artística musical: compositor (obra), artista (interpretación), y público (demanda).
-Y para terminar esta entrevista… ¿cuál ha sido su camino y su evolución artística?
Con apenas seis años de edad ya asomaba con una sonrisa mi cabeza detrás de una guitarra. Ese año salí por primera vez a un escenario y recuerdo que fue una sensación maravillosa de felicidad. Poco a poco ese juego musical se fue convirtiendo en una bella rutina hasta que un día sentí que quería dedicar mi vida a la guitarra.
Mi deseo de seguir evolucionando como artista y ansioso por conocer otras ciudades y culturas, me llevó a vivir a Madrid, Weimar, Berlín y finalmente Nueva York. Cada ciudad y cada cultura con la que he convivido me han ofrecido experiencias inolvidables que me han hecho mejor artista y persona, y estaré siempre muy agradecido a todos los maestros y personas que me ayudaron a conseguir estar más cerca de ese ideal de belleza y perfección.
Agradecemos a Pablo Sáinz Villegas la concesión de esta entrevista.

