Crítica de discos
Música rusa para violín y piano
(Por Joaquim Zueras Navarro)
Méditation: Obras de I. Chaikovski, N. Rimski-Korsakov, S. Rachmaninov y R. Glier. Ala Voronkova, violín Guerassim Voronkov, piano. Columna Música 1CM0124
El panorama cultural en Rusia a mediados del s. XIX está impregnado de un nihilismo intelectual de tintes trágicos. Chejov relata “ Toda nuestra actividad consiste en hablar de filosofía, gemir de aburrimiento y beber”, mientras que Turguéniev afirma “Si Rusia desapareciera del mapa, ni siquiera se notaría. En este clima de pesimismo y desencanto surge el nacionalismo musical, basado en una “rusificación” de los patrones románticos europeos.
Hasta 1866 no se fundó el Conservatorio de Moscú, aunque durante algunos años se impartieron clases en la Sociedad Musical Rusa. Nikolai Rubinstein abrió este Conservatorio, que vino a sumarse al instituido cuatro años antes en San Petersburgo por su hermano Antón. Chaikovski fue profesor de armonía del nuevo Conservatorio; el sueldo era miserable y las borracheras de Rubinstein hacían la convivencia en extremo difícil. Chaikovski se relacionó con una viuda bien situada, Nadieschda von Meck, que llegó a pasarle una pensión anual e intercambiaron infinidad de cartas íntimas e intelectuales. Souvenir d´un lieu très cher op. 42 es un tríptico para violín y piano, cuyo título hace referencia al lugar en donde compuso la obra, la casa de su rica admiradora, a quien no llegó a conocer personalmente. A una Metitación algo nostálgica, sigue un Scherzo de deslumbrante bravura, para concluir con una Melodía de hondo lirismo. En este CD encontramos dos obras más de Chaikovski: El Vals-Scherzo op. 34 de carácter deliciosamente eslavo y la sollozante Serenata melancólica op. 26. Unas composiciones que confirman la exquisita maestría de Chaikovsqui en la utilización del violín en sus partituras.
Menos occidentalizado que Chaikovski, Nicolái Rimski- Kórsakov continuó la tradición familiar ingresando en la Armada, de cuyos viajes adquirió la tendencia al empleo de temas exóticos. Profundo conocedor de la música folclórica rusa, llegó a ser un gran experto en orquestación y transmitió su saber al ingresar como profesor en el Conservatorio de San Petersburgo, después de dejar la marina. Una de sus obras más conocidas es su suite Scheherezade, con la delicada y expresiva Canción árabe y la apasionada Danza oriental, con sus abundantes arabescos. La más popular de todas sus óperas es El gallo de oro, con su Himno al sol, una cantinela que deambula por una amplísima tesitura, con el encanto de cierta indecisión melódica. No podía faltar como prueba frente a toda clase de dificultades el resuelto El vuelo del moscardón, de la ópera El zar Saltán, que Ala Voronkova interpreta como si de un juego de niños se tratara.
Uno de los sucesores del llamado Grupo de los cinco fue Rachmaninov. Este compositor se vio muy afectado por el fracaso de su Primera sinfonía y perdió toda inspiración creativa. Parece que le liberó de este problema un hipnotizador, que logró convencerle en estado inconsciente de que compondría de corrido y sin dificultades su próxima obra, que fue el Segundo concierto para piano y orquesta. De sus Morceaux de Salon op.6 se nos muestran dos obras de notable refinamiento: una Romanza de temple suplicante y una Danza húngara de intenso colorido armónico. Tanto Margaritas op.38 nº3 como Vocalise op.34 nº 14 son suaves miniaturas de elevada ternura.
Rheinhol Glier estudió en el Conservatorio de Moscú y fue maestro de Prokofiev. Tras una estancia en Berlín, dirigió los Conservatorios de Kiev y de Moscú. Después de su Sinfonía nº 3, se dedicó principalmente a la música escénica sobre temas folclóricos por encargo del Gobierno soviético. Compuso un interesante Concierto para arpa, cuatro ballets, cuatro poemas sinfónicos y música de cámara, como la aterciopelada y por momentos fogosa Romanza op.3 para violín y piano.
Los intérpretes de este CD son rusos, con carreras tan brillantes que fuera prolijo enumerar sus premios y distinciones. Desde 1991 residen en Barcelona, realizando conciertos por toda Europa. De Ala Voronkova, además de su técnica prodigiosa, destacaría su ductilidad expresiva a veces lírica, otras enérgica o dinámica, siempre con el matiz más adecuado y preciso. Verassim Voronkov acompaña con gran pulcritud y elegancia, creando entre ambos un tejido artístico con planos sonoros de singular belleza.

