Ópera
Festival d’Òpera de Butxaca
(Por Ovidi Cobacho Closa)
Escenificación lírico-electrónica del 11-M
TRENES DE MARZO: Espectáculo electroacústico con música i dirección musical de Lars Graugaard sobre libreto de Toni Montesinos. Oriol Rosés (Contratenor). Dirección escénica: Rafael Duran. Producción: Compañía Acteon. Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions. Barcelona, Sala Beckett, 2 – XI – 06.
La undécima edición del ya clásico certamen barcelonés de ópera de pequeño formato, el Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions, levantó el telón con una nueva y decidida apuesta por los espectáculos de nueva creación y la experimentación de nuevos géneros y lenguajes escénico-vocales, estrenando un espectáculo musical para contratenor que tiene como argumento los atentados terroristas del 11 de marzo en Madrid.
El espectáculo gira alrededor de un único protagonista (contratenor) que debe interpretar el papel de una de las víctimas que aún no se sabe muerta y que en el transcurso de la obra irá experimentado gran variedad de estados anímicos (y también deberá interpretar varios personajes) hasta caer en el trágico descubrimiento de que ha muerto a causa del atentado. A pesar de un texto excesivamente extenso y de poca volada dramática, Oriol Rosés logra desenvolverse con autoridad y absoluta entrega en una escena minimalista, apenas ambientada por una silla, una linterna, una cámara digital y dos montones de periódicos. En el aspecto canoro, con una línea de carácter recitado aunque con algún pasaje de ornamentación melódica, el contratenor cumplió siempre ante una partitura de afinación nada fácil y muy exigente en los cambios de registro. La ambientación musical, de corte electrónico, del compositor danés Lars Graugaard estuvo caracterizada en todo momento por una absoluta frialdad digital, más cercana al paisajismo sonoro que a un discurso musicalmente emotivo. Rafael Duran consigue vestir las distintas escenas con buena dosis de plasticidad y dinamismo escénico, todas ellas resueltas con gran efectividad interpretativa por el contratenor Rosés.
Estreno nacional:
The Medium de Peter Maxwell Davies
THE MEDIUM; monodrama lírico para mezzosoprano con música y libreto de Peter Maxwell Davies. Els Mondelaers (mezzosoprano). Dirección escénica: Ana Spasic. Producción: Muziektheater Transparant. Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions. Barcelona, Capella del Convent dels Àngels, 7 – XI – 06.
Como novedad de esta edición, el Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions ha incluido en su programa un ciclo de tres espectáculos dedicados al multifacético compositor británico Peter Maxwell Davies. Dentro de estos, se presentó en Barcelona, en estreno nacional, el monodrama lírico para mezzosoprano The Medium en una producción de Muziektheater Transparant. Sin lugar a dudas, una auténtica apuesta de experimentalismo escénico y musical, tanto por lo que atañe a su composición como a su puesta en escena.
La obra se sustenta en un monólogo cantado sin acompañamiento instrumental alguno. Su argumento nos revela la historia de una mujer enfrentada a toda suerte de delirios de locura, en una constante convulsión esquizofrénica que la lleva a estados de histeria y de alucinación fantasiosa. Una inmensa escena de locura de más de 50 minutos que pone a prueba la resistencia y las capacidades de su única intérprete, la mezzo Els Mondelaers. Magistral en su encarnación dramática, Mondelaers supo imprimir a la perfección cada uno de los registros de este atormentado personaje, manteniendo en todo momento un movimiento fluido y un gesto sumamente expresivo. En el terreno vocal, con una línea de canto que oscilaba entre lo declamado y un melodismo atonal, su interpretación fue también soberbia, tanto en la afinación como en la expresión de los acentos. La singularidad de su puesta en escena contó también, como partícipe del espectáculo, con el movimiento del público que, dispuesto de pies y sin ubicación fija en la pequeña sala del Convent dels Ángels, fue desplazándose y envolviendo las distintas escenas que la intérprete iba dibujando en distintos puntos del espacio de la sala.
Una alfombra de muñecos de peluche, unas pocas sillas y unas grandes telas blancas que enmarcaban las paredes de la sala, unido a una mínima y precisa iluminación, bastaron para ubicar esta atrevida y arriesgada obra, resuelta con gran maestría por la esplendida mezzo Els Mondelaers. Aunque quizás se hubiera agradecido, para parte del público, el poder disponer de la traducción del texto de la obra, interpretada en inglés.

