Crónicas de actualidad

Agnieszka Holland y su Friso de Beethoven

(Por Susan Campos)

Copying Beethoven

Acerca de la impresionante metáfora radical que es la película "Copying Beethoven" de la directora polaca Agnieszka Holland, estrenada el pasado 20 de octubre de 2006, es importante señalar que, como músico, y amante de la obra del Maestro, ésta es, sin duda, una obra cinematográfica que va ha suponer no solo un clásico polémico, sino un homenaje valiente y apasionado a la que es la obra emblemática de la idea moderna de humanidad, la Novena Sinfonía en re menor Op. 125, y una enunciación de las obras que abren la puerta al siglo veinte, los últimos cuartetos Op. 127, 132, 130, 131, 135, especialmente la Gran Fuga op.133.

Holland y su equipo, no sólo han creado una joya del séptimo arte, sino una visión radical de Beethoven como símbolo, desde la iconografía de la época hasta el mito. Aquí el personaje histórico es más que un relato de hechos, es una experiencia poética y espiritual.

Esta no es una obra apta ni para las masas ni para los puristas. Es solo para aquellos capaces de experimentar eso que Pierre Boulez llama "imaginación" y Susan Sontag "pensamiento radical". Hay que saber ver, e hilar muy fino entre la delicada y sofisticada espesura de mente.

Ed Harris realiza una representación a la altura de su Pollock del año 2000. Respecta hasta el último detalle a esto que llamamos profesión, pero que en realidad es una forma de vida que devora la Vida: LA MUSICA.

Personalmente creo que hay que ser valiente para realizar un proyecto de esta envergadura, matizado de un humanismo y porque no, un feminismo, pues el personaje "Ana", la compositora y directora asistente de Beethoven dentro de la trama, es un símbolo de la emancipación de las mujeres, es un guiño al tiempo, a las creadoras e intelectuales, y porque no, a la musicología feminista. Se trata de un proyecto brillante, y lamento de ante mano que, como suele suceder, el mundo este sordo para oírlo.

En definitiva, una obra de ruptura, un poema de Schiller, de Klimt, y Friso de Holland.

Joaquín Díaz en Nueva Economía Forum

“La cultura como parte inalienable de la existencia, la cultura como derecho social”.

Joaquín Díaz en Nueva Economía Forum

El pasado 7 de noviembre del 2006, a las 9:00 de la mañana, tuve la oportunidad de presenciar la ponencia de Joaquín Díaz dentro del ciclo “Nueva Sociedad”, en el Hotel Ritz. El respetado Maestro compartió con los presentes algunos de los objetivos con que ha guiado su vida y su trabajo. Algo realmente sui generis si se considera la importancia de que un etnomusicólogo e intelectual sea parte de un foro económico.

Así que vale la pena reflexionar sobre esto, pues no sólo tiene que ver con la pertinencia de su personalidad, y lo que ha llegado a representar, es decir, el Joaquín Díaz símbolo, sino la persona, el músico que se ha desempeñado en el ámbito cultural y económico de una sociedad donde la Música no pasa de ser considerada más allá de sus aspectos entretenedores.

El año pasado personalmente tuve la oportunidad, gracias a una beca de la Fundación Joaquín Díaz y la Fundación Carolina, de visitar el pueblo de Urueña, espacio casi utópico donde tiene la sede la Fundación y el Centro Etnográfico, (y próximamente la Villa del Libro), ambos, proyectos de Joaquín Días y sus colaboradores, mejor dicho, sus compañeros y compañeras. En este sentido, Ureña, recordó Díaz: “fue concebido como un centro de irradiación, de eso hace 20 años, hoy día es un pueblo y una idea. Es una fundación privada de uso público”. Pues uno de los principales valores de su proyecto se resume en una de las frases que esbozó: “La cultura como parte inalienable de la existencia, la cultura como derecho social”.

Lo rural y sus circunstancias, la globalización deforme, los inventarios de preguntas y los catálogo de respuestas, el consumo cultural industrial y los binomios con que el aparato hegemónico señala el camino a seguir, fueron algunos de los asuntos que Díaz trató. Su postura, donde lo progresista se enfoca en “conservar” un patrimonio inmaterial, ante los monumentos históricos materiales, y su visión de la importancia de la “mentalidad” como residencia del ser, de una memoria de los pueblos, como “la proyección de lo personal en la colectividad”. Fueron algunas de sus ideas más interesantes.

El relato folklórico como conocimiento del mundo, y el folclore (real o imaginario) como constructor del individuo, en un mundo donde la tradición no esta estancada, sino que prosigue creándose a través de las personas que la viven y trasforman. Es más, la tradición como comercio, como medio de consumo, donde citó los casos de Disney y las sagas cinematográficas de “El Señor de los Anillos”, fueron también parte de su reflexión.

Díaz lo subrayó varias veces: “Yo creo en el individuo”

Además, su acertada posición hacia las Nuevas Tecnologías, señalando las ventajas del espacio virtual, recuérdese el sitio Web de la Fundación, que según nos comentó, ha recibido más de 20.000 visitas. Subrayando a Internet como una herramienta de comunicación y progreso rural, en relación al problema de la “repercusión” de la información y el “cambio de mentalidad”, así como la necesidad de un equilibrio entre la accesibilidad al conocimiento en los mass media en relación al conocimiento personal. Esto es muy importante, pues de cierta forma señaló la parábola Socrática de como sabemos cada vez más de todo y cada vez menos de todo, especialmente de nosotros mismos. En esta “aldea enorme” –señaló-, “…la vida no es un escaparate único”, debemos creer más en “el vicio personal de la utopía”, donde el “proyecto personal es el motor del universo”. Díaz lo subrayó varias veces: “Yo creo en el individuo”.

El problema radica en que mantener esa fe resulta complicado en un medio que no invierte en investigación cultural, más si en fichajes deportivos –algo que también señalo-, y Europa, como proyecto, debería de haberse comenzado a estructurar sobre la cultura, no solamente desde el aspecto económico y político. Hoy día, las zonas rurales son “repobladas” por ciudadanos de otros países, por emigrantes, y la España de la post guerra esta cambiando vertiginosamente, señaló. Lo cual me recordó el artículo: “Lo que ha cambiado España” , publicado en la Magazine de “El Mundo”, este 5 de noviembre.

Personalmente, como emigrante, para mí es muy importante la consideración que él dio a este punto, pues, en un momento en que las democracias se asemejan más a totalitarismos, y las posiciones respecto al “multiculturalismo” más a estereotipos, los movimientos de las poblaciones en el mundo, tanto urbano como rural, están dibujando un rostro al que parece más esperar el miedo que la reflexión critica. Debería entenderse -como expresó Díaz-, que “la cultura no es una, y se crean centros con mentalidades distintas, múltiples formas de ver y entender la cultura”. Y esto va no solo para los autóctonos, sino para los emigrantes. Pues en lugar de coexistir en la tolerancia y el respeto, cada vez se fortalecen más las ideas fundamentalistas y los guettos.

Respecto a otros aspectos de la conferencia, personalmente considero que dentro del circulo de presentes habían demasiadas personalidades del gremio y muy pocos individuos independientes, es decir, outsiders. Pero, dado el lugar, era lo normal, es más, fue algo democrático que algunos de nosotros pudiéramos estar allí. El problema es que no pudimos realizar preguntas, pues parecían reservadas para los “popes”, como señalo una colega alguna vez. En todo caso fue muy importante ver a una persona tan lúcida como Joaquín Díaz respondiendo con tanto optimismo y sueños por construir, todo un ejemplo para recordar cuando las cosas no van tan bien.


Considerando todo lo anterior, en tanto regresaba a casa en el tren, me vi rodeada de los colegas que inundan con música el Metro y Cercanías, compartiendo espacio con la música ambiental, que por lo general son obras de core repertoire convertidas en Highlights. Y escuchaba todos los distintos idiomas, y diversidad de personas que se mueven en una ciudad como Madrid, pensé en cómo pudo ser la Roma antigua, en como construimos tradiciones e imágenes de tradiciones a cada instante, o como dijo Joaquín Díaz: “mentalidades”. Los músicos tenemos que considerar nuestro lugar en la economía, pero no olvidar el valor “enculturador” de la música, y su pertinencia como conocimiento del mundo y de nuestra condición humana, ya lo decía Josep Martí.

ENLACES RECOMENDADOS:

Les recomiendo visitar el sitio: http://www.foronuevaeconomia.com/es/ , allí podrán inscribirse en actividades como esta.

Si desean conocer el relato oficial de la conferencia pueden acceder a: http://www.foronuevaeconomia.com/es/act/noticias/object.aspx?o=14215

Además. la dirección web de la Fundación Joaquín Díaz es: http://www.funjdiaz.net/

Susan Campos, es directora de orquesta y musicóloga, actualmente realiza su Doctorado en Música dentro del programa de la Universidad Autónoma de Madrid.

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