Opusmusica Educación
La violencia escolar y un recuerdo
(Por Hertha Gallego de Torres)
Continuamente nos asaetean noticias sobre la violencia en los centros escolares, sobre todo en los Institutos y colegios donde se imparte la Enseñanza Secundaria. Si bien es verdad que los medios de comunicación tienden a resaltar siempre la parte más agresiva y violenta del sistema, y no se detienen nunca en sus logros, no es menos cierto que en los últimos tiempos asistimos a fenómenos preocupantes, que habría que analizar en detalle, de pérdida de autoridad de padres y profesores, mala educación, acoso escolar, etc…
Nunca como ahora los jóvenes habían tenido tantas posibilidades. Pero jamás, tampoco, la competencia había sido tan viva, y la espera para formar parte del mundo adulto tan larga. Ello abre un largo paréntesis que se inicia en la adolescencia y que termina, para muchos, demasiado tarde. Son las generaciones de “mileuristas” que señalan el camino, con su falta de perspectivas, a los que ahora tienen doce, catorce, dieciséis años…¿Qué puede hacer el sistema educativo? Parece, en España, que preguntarse sobre si la Religión debe formar parte o no de los planes de enseñanza es la pregunta más importante, que genera debates interminables, y mientras tanto quedan tantas y tantas sin contestar, por resolver.
En un curso al que asistimos del Aula de Música de Alcalá de Henares impartido por esa maga de la enseñanza que es Judith Faller, aprendí una cosa: la música puede ser la herramienta que lleve por otro camino a donde la enseñanza pura y dura de la lengua o de las matemáticas no llega. La didáctica de esta excelente profesora iba encaminada a despertar otros senderos para la sensibilidad que articulasen las potencialidades para el juego que todos poseemos. Me devolvió la fe en las posibilidades de la enseñanza de la música en la Secundaria Obligatoria, en cómo despertar la chispa del saber, las conexiones del cerebro, en adolescentes con los que a veces resulta difícil conectar. En el demoledor ensayo “La enseñanza destruída”, de Javier Orrico, que a veces contiene certeros hachazos contra el sistema actual, no hemos encontrado una sola referencia al papel de la música en el contexto educativo. ¿Por qué?
Esos cursos del Aula de Música de Alcalá, por donde pasaron voces tan cualificadas de la música española e internacional, tanto en el terreno de la interpretación como en el del análisis, fueron una creación de Almudena Cano, la excelente pianista que fallecía en Madrid el pasado tres de octubre, a la edad de cincuenta y cinco años. Secundada por Avelina López Chicheri, creó en 1987 esta propuesta original y eficaz de la que tantos profesionales se han beneficiado. Además, era la impulsora de Quodlibet, una rigurosa publicación especializada de música clásica, creó los Cursos para Jóvenes Pianistas de Lucena (y el Festival Musical anexo), y otros muchos empeños, en un compromiso con la enseñanza que no se agotó ahí, y que se ha plasmado en una generación de intérpretes, entre los que destaca Miguel Ituarte. Siempre merecerá un recuerdo emocionado porque los que la quisieron, como destacaba una amiga suya, resumiendo el sentir general, la quisieron mucho.

