Crítica de libros
El Anillo del Nibelungo
(Por José Prieto Marugán)
Título: El Anillo del Nibelungo. (El oro del Rin, La Walkyria, Sigfrido, El ocaso de los dioses). Autor: Richard Wagner. Edición bilingüe (alemán–español) de Ángel Fernando Mayo Antoñanzas. Editorial Turner Música. Fecha publicación: Madrid, 2003. Núm. de páginas: 478. ISBN: 84–7506–624.0
Ángel Fenando Mayo (Madrid, 1939–2003) fue uno de los grandes especialistas wagnerianos españoles, que durante muchos años y desde distintos medios, dedicó artículos, comentarios y trabajos a explicar todos los detalles de la vida y obra de este singular compositor. El libro que ahora comentamos, editado cuatro meses después de su muerte, es uno de los mejores homenajes que se le pudieron rendir.
Aparecido inicialmente en 1986, el volumen que registramos no es una reedición, sino el resultado de una nueva traducción. En el prólogo aquella primera edición, aquí reproducido, además de ofrecer un breve apunte biográfico del compositor y de su obra, dedica el crítico un par de párrafos, casi al final, al tema de la traducción de los textos operísticos, planteándose temas como la versificación; la búsqueda de palabras en el nuevo idioma que encajen con los acentos musicales, de la misma manera que encajan las originales; de palabras que traduzcan no sólo los vocablos originales, sino el sentido y la intención. Problemas de muy difícil resolución, como es fácil deducir. La conclusión es que las óperas deben escucharse –y cantarse– en su idioma original, para que no se altere el contenido musical. Otra cosa es que la traducción sirva para entender la acción con más detalle que el que ofrece un simple resumen argumental.
A pesar de esto, Mayo justifica la traducción de una obra como ésta por su propia importancia y por su permanente actualidad. Además. sostiene el autor que las óperas de Wagner deberían traducirse cada tres o cuatro lustros, para incluir toda la información nueva que en tales períodos se produce sobre ellas.
Ángel F. Mayo escribe que su traducción “aspira a mantenerse como referencia” durante muchos años, ya que la considera la mejor traducción castellana. No es falsa modestia, es la realidad. El reconocido experto ha sido muy exigente, puliendo detalles casi en labor de orfebrería. Ha traducido con especial cuidado y rigor, sin alterar –“conscientemente”, indica el traductor– el texto wagneriano; presentando una exacta equivalencia en el número de versos de cada intervención, aunque no siempre mantiene una correspondencia verso a verso; expresándose con sobriedad; diferenciando los lenguajes de cada personaje como lo dispone Wagner, y otros detalles. Ha respetado los nombres originales de los personajes y no los ha castellanizado, como sucede en algunas ocasiones.
El libro contiene sendos prólogos del traductor, el amplio de la primera edición (marzo de 1986) y el mas corto de la segunda (fechado en noviembre de 2002); el texto de las cuatro óperas que componen El Anillo (El oro del Rin,. La Walkyria, Sifgrido y El ocaso de los dioses); tres apéndices con textos correspondientes a las tres últimas óperas no incluidos por Wagner en la redacción definitiva de las obras; una muy interesante relación de ochenta y seis lugares, nombres y topónimos, relacionados con la Tetralogía, y además de una cronología que abarca desde abril de 1842, fecha de los primeros esbozos, hasta agosto de 1896, data de la primera reposición en el Festival de Bayreuth.
El libro no incluye ni bibliografía ni discografía, hecho que justifica su autor porque de la primera se ocupa ampliamente Martin Gregor–Dellin en su biografía del compositor (Richard Wagner. Su vida. Alianza Editorial), y de la segunda el propio Mayo en su Guía de Wagner. La verdad es que en un libro como éste, de cabecera para cualquier wagneriano de habla hispana, no se echa en falta.

