Ópera

Festival d’Òpera de Butxaca

(Por Ovidi Cobacho Closa)

Recogemos en esta sección tres reseñas de Ovidi Cobacho Closa de tres espectáculos que han tenido lugar en Barcelona dentro del Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions. Se trata de "El fervor de la perseverancia" de Carles Santos, "Alma", un espectáculo musical dramatizado a parir de los lieder de Alma Mahler y finalmente "Il Barbiere di Siviglia", ópera bufa de Giovanni Paisiello. Recordamos a nuestros lectores que en el pasado número de OpusMusica nos hacíamos eco de otros dos espectáculos de este interesante festival.

Carles Santos: íntimo y provocador

EL FERVOR DE LA PERSEVERANÇA: Ópera de cámara en una acto, música y creación de Carlos Santos. Clàudia Schneider (mezzosoprano), Anna Ycobalzeta (actriz), Carlos Santos (piano). Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions, Teatre Lliure, Barcelona, 2-XI-2006.
Carlos Santos

El multifacético pianista y compositor Carlos Santos estrenó el pasado noviembre su reciente espectáculo de pequeño formato en la capital catalana, despertando una gran expectativa de público. Como no podía ser de otro modo, su obra estuvo siempre teñida de un tono provocador, experimentalista y rompedor, envuelto dentro de un carácter intimista, más cercano a la confesión que a la denuncia. Para ello, Santos concibió un espectáculo protagonizado por una actriz, una mezzosoprano y su inseparable piano, en el que no faltaron alusiones a la temática sexual y contundentes efectos escénicos.

Después de una obertura pianística sobre la base de un obstinado motivo de cinco notas, que a modo de polea iba izando los grandes focos que presidían la escena y cayendo bruscamente cada vez que cesaba la música, una actriz completamente desnuda, Anna Ycobalzeta, pasó a presidir el escenario junto a la cantante germana Clàudia Schneider. La interpretación de ambas se fue combinando e intercalando con la proyección de fotografías de un buque de pesca, primero; unos dibujos animados con escenas de sexo alrededor de un piano, después; y el movimiento de la retina de un ojo, al final. Una suerte de escenas que logró mantener siempre una tensión dramática constante, desenvuelta con agilidad, fluidez y efectismo dramático. La interpretación de las protagonistas femeninas fue realmente extraordinaria. La actriz A. Ycobalzeta exteriorizó una gran variedad de registros y estados ánimo con gran plasticidad de movimientos, gestos y entonaciones, de la locura compulsiva y la excitación  delirante a la sensualidad y ternura más recogidas, sin más recursos que la propia desnudez de su cuerpo. La mezzo C. Schneider secundó en todo momento la excelente labor escénica de su compañera, a lo que sumó la exquisita prestación de su instrumento vocal, de deliciosa musicalidad y delicado matiz en la ejecución de los lieder de Hugo Wolf. No quedó atrás la impecable labor al piano de Carlos Santos, sumamente expresivo e intenso en la ejecución de los distintos pasajes musicales.

Una fila de asientos, unos grandes focos, una lavadora y una pantalla de proyección bastaron para dar juego a las distintas escenas. La iluminación (Raimon Rius), impecable, logró ambientar y estructurar las distintas escenas con gran sentido plástico y narrativo. En terreno musical se pudo escuchar algún preludio de Chopin, lieder de Hugo Wolf, algún fragmento wagneriano, pasajes polifónicos reproducidos de Tomás Luis de Victoria y música del propio Santos, siempre en dialogo sugerente con la acción escénica. El argumento se justifica con el mismo espectáculo, no necesita de ningún discurso narrativo más allá de la especulación musical-escénica alrededor de algunas citas y referencias temáticas puntuales, siempre con el interrogante puesto en cada afirmación, en constante dialogo entre revisionismo i recreación vanguardista. Sin duda alguna, una de las producciones más redondas y bien realizadas que han podido verse en este fructífero festival otoñal.

Tibio homenaje a Alma Mahler

ALMA: Espectáculo musical dramatizado a partir de los lieder de Alma Mahler, para dos sopranos, actriz y piano. Maria Dolors Aldea (soprano), Meritxell Argenté (soprano), Cristina Gamiz (actriz), David Casanova (piano). Direcció musical: Elisenda Carrasco. Dirección escénica i dramaturgia: Marc Rosich. Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions; Barcelona, Capella del Convent dels Àngels, 12 – XI – 06.
ALMA: Espectáculo musical dramatizado

Dando continuidad a la experiencia del espectáculo ÚLTIMES CANÇONS, concebido a partir de los lieder de Mahler en la pasada edición del Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions, Marc Rosich i Elisenda Carrasco presentaron su nuevo espectáculo basado esta vez en la figura Alma Mahler, la que fuera infiel esposa del célebre director y compositor Gustav Mahler. Personaje controvertido donde los haya, compulsiva amante de grandes talentos artísticos (G. Klimt, G. Mahler, W. Gropius, O. Kokoschka, F. Werfel, entre otros) y refinada seductora, Alma Marie Schindler, quien adoptó ya para siempre el apellido Mahler después de su matrimonio con el prestigioso director de la Ópera Imperial de Viena, acumuló una intensa y agitada biografía, rodeada siempre de notables personalidades artísticas de su tiempo. Aunque su persona fuera motivo de deseo e inspiración de renombrados artistas, su legado artístico apenas acumula 16 lieder y algunas obras instrumentales de carácter menor.

M. Rosich i E. Carrasco se sirven de una selección de este material, de relativo e irregular interés musical, para construir un espectáculo que expone una lectura un tanto cándida y sesgada de la personalidad de Alma Mahler, combinada con la interpretación musical de alguna de sus canciones de juventud. A pesar de contar con una biografía mucho más aparatosa y atractiva que creativa, fue en el terreno musical donde el espectáculo logró un mayor relieve. Gracias a la veterana soprano Maria Dolors Aldea, pudimos deleitarnos con una exquisita interpretación, radiante de musicalidad e intimismo, y un fraseo capaz de articular y saborear cada una de las palabras con suma maestría y sentido expresivo. No quedó atrás la buena labor de David Casanova al piano, impecable en todo momento como acompañante y especialmente lucido en la ejecución del fragmento Isoldes Liebestod del “Tristan e Isolda” wagneriano. 

En el aspecto dramático, el espectáculo se articulaba a partir de un diálogo, alrededor de una silla, entre la figura de una narradora (Cristina Gamiz) y una niña (Meritxell Argenté). El texto, bastante insípido, apela constantemente al público con un humor ingenuo y facilón, dejando parcialmente desdibujada la reivindicación narrativa de la figura de Alma Mahler. En el plano interpretativo, la joven actriz C. Gamiz exhibió una remarcada aparatosidad y afección en el gesto y el decir, y la pequeña soprano M. Argenté, de tan solo 12 años de edad, aportó cierta gracia infantil al montaje y demostró, a su vez, buenas aptitudes como cantante. La escenografía, reducida a la mínima expresión de unas lámparas al fondo y una silla, encontró su mejor aliada en la impecable y sugerente iluminación de Raimon Rius.

Il Barbiere de Paisiello

IL BARBIERE DI SIVIGLIA; Ópera bufa en cuatro actos con música de Giovanni Paisiello, sobre libreto de Giuseppe Petrosellini. Marc Sala (conde Almaviva), Laura Sabatel (Rosina), Toni Marsol (Figaro), Xavier Menoza (Doctor Bartolo), Joan Sebastià Colomer (Basilio), Pablo López (Svegliato / Notario), Alberto Cid (Giovinetto / Alcalde); Orquestra de l’Acadèmia del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Xavier Puig. Dirección escénica: Joan–Anton Sánchez. Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions. Sala de Cambra de l’Auditori de Barcelona, 29 – XI – 2006.
Giovanni Paisiello

El pasado 29 de noviembre, se estrenó la última de las producciones de la undécima edición del Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions (FOBNC): la ópera bufa Il barbiere di Siviglia, del compositor italiano G. Paisiello. Esta ópera cómica, que gozó de gran fama en sus días hasta ser eclipsada por el título homónimo de Rossini, fue estrenada en San Petersburgo el 26 de septiembre de 1782, bajo el impulso de la zarina Catalina II de Rusia. Su reparto reducido y su divertido argumento y atractivo musical, la hacen una obra idónea para la ejecución en pequeño formato, siendo ésta la segunda vez que se produce en este certamen de bolsillo (la primera vez en 1997, en el desaparecido Teatre Malic barcelonés).

La presente producción tuvo un mayor relieve escénico que musical. La dirección escénica de Joan-Anton Sánchez logró hacer virtud de la escasez de medios, con una lectura fresca y ágil de la acción y una calidoscópica recreación de los personajes. Toni Marsol destacó como Figaro, demostrando poseer buenas tablas en el escenario y un sólido instrumento. El tenor Marc Sala estuvo especialmente lucido en su escena del seminarista don Alonso, dando muestras de buen estilo canoro. La soprano Laura Sabatel fue una Rosina de voz pequeña y poco timbrada en el registro grave, aunque su prestación escénica fue más que destacable. El Doctor Bartolo de Xavier Mendoza supo sacar buen partido cómico de su rol, servido con buenas dotes canoras. Joan Sebastià Colomer rubricó una más que correcta aria de “La calunnia” como Don Basilio y una lograda interpretación en el quinteto del tercer acto. Pablo López explotó al máximo el carácter bufo de sus breves intervenciones como Svegliato y Notario, mientras que Albert Cid  fue mejor actor que cantante.

Xavier Puig dirigió con aplomo y buen sentido de las dinámicas, a pesar de estar detrás del escenario y no ver a los cantantes. La Orquesta de la Acadèmia del Gran Teatre del Liceu sonó ajustada aunque faltada de cierto brillo. La escena, de escenografía prácticamente inexistente, tuvo el mejor aliado en la sugerente iluminación de David Pujol.

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