Congreso
Primer Congreso Nacional de Artistas en México
(Por Enid Negrete)
Los virulentos cambios políticos en México, así como la situación que el sexenio del presidente Fox dejó en el arte y la cultura de ese país, fueron los principales motores para que la representación sindical de los grupos artísticos del Instituto Nacional de Bellas Artes convocara al Primer congreso Nacional de Artistas de México.
Este evento estaba dirigido a la comunidad de artistas profesionales de la nación, a los docentes y alumnos de las escuelas de arte del país, así como a todos los integrantes de grupos artísticos de México y al sector cultural al completo. Sus objetivos principales fueron reflexionar sobre las iniciativas y acciones gubernamentales en torno a la política cultural, además de un estudio sobre la situación laboral y musical que existe en diferentes regiones del país y las perspectivas de las instituciones del sector cultura.
Una de las ponencias más sobresalientes fue la del músico Julio Briseño miembro de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, que trató sobre el tema del desplazamiento injustificado de los músicos mexicanos por extranjeros en las orquestas del país, que desgraciadamente es cada vez mayor y cada vez menos apegado a las leyes. Las irregularidades de este fenómeno en México se dan desde las diferencias salariales, pasando por la corrupción en el manejo de los contratos, hasta el ilógico racismo de los directores de orquesta contra los propios mexicanos. Dada la importancia de este tema para el desarrollo profesional de los músicos nacionales, ésta ponencia será presentada a la LX Legislatura de la Cámara de Diputados, para su discusión legal.
Por otra parte, la intervención del Arquitecto Iván Franco hizo un balance sobre el presente y el futuro de las instituciones culturales ante el cambio de gobierno, donde se dejó claro que la principal preocupación es tomar medidas urgentes en la política cultural para salir del nivel irracional en el que se manejó durante el sexenio anterior. Entre esas medidas la más repetida fue simplemente obedecer la legalidad vigente.
Conmovedoras narraciones de las condiciones de trabajo de los artistas de provincia y de quienes tienen por misión llevar las artes a las secciones más alejadas de la ciudad de México o del país en general, fueron el leit motiv de las intervenciones espontáneas de los participantes de este congreso.
Un país que tiene tantos y tan grandes talentos, con una tradición musical y artística cuyo origen se pierde en los primeros tiempos de las culturas precolombinas, que tiene comunidades indígenas cuyos niños primero aprender a leer notas musicales que letras del alfabeto, de pronto, en este congreso, se retrata como un amasijo de ignorancia, huecos legales y desastres organizativos que llevan a la pérdida de lo más importante en pos de resolver sólo lo urgente. ¿Cómo lo hicimos?
Una opción es esperar los resultados de la creación de la Organización Nacional de Artistas, como consecuencia de este congreso.

