Crítica de libros
Manuel de Falla y la Alhambra
(Por Manuela Mesa)
Título: Manuel de Falla y la Alambra. Autor: VV.AA. Editorial: Fundación Archivo Manuela de Falla. ISBN: 8493194271
La Alhambra posee enormes valores de evocación y creación artística, y es ésta una de esas líneas fundamentales que el Patronato de la Alhambra y el Generalife ha definido como marco de investigación propio. Es esta evocación artística la que contagió el portentoso talento de Manuel de Falla, convirtiéndose Granada en su espacio vital durante más de veinte años y que, estando ya en el exilio, seguiría recordando con nostalgia.
Manuel de Falla y la Alhambra es una obra que nos ofrece una oportunidad para recomponer el relato de una fascinación compartida por muchos artistas de la época, y particularmente de los que vivían en París para hacerse un hueco en el principal centro artístico del mundo occidental. Isaac Albéniz, quien siempre había proclamado una profunda admiración por Granada, por ejemplo, comenzó allí en París una longeva amistad con el maestro Falla.
La relación de Manuel de Falla con la Alhambra fue una relación emotiva: el maestro ya había situado la acción de "La vida breve" en Granada cuando, en 1916, participó como concertista de piano en el ciclo sinfónico del Palacio de Carlos V con motivo de las fiestas del Corpus, ofreciendo su versión de "Noches en los jardines de España", y acompañándole entre el público Diaghilev y Massine y más tarde, en 1919, viajaría allí con el pintor Vázquez Díaz alojándose en un hotel de la Calle Real.
Durante más de veinte años de su faceta creativa su vida y su obra van a permanecer unidas a la Alhambra, y ahora, con esta obra, podemos reconstruir esta relación física y espiritual que el maestro mantuvo con el Monumento. Parte esencial de las obras de Falla y otros músicos contemporáneos suyos, como Debussy, son espacios como los Jardines del Generalife, el Peinador de la Reina o la Puerta del Vino. Sin embargo, en la Alhambra además también sucedieron felices momentos para la historia de nuestra música autóctona, como fue la celebración del Primer Concurso de Cante Jondo en la Plaza de los Aljibes en 1922, animado por buena parte de la intelectualidad granadina, y siendo este concurso un sueño compartido mano a mano con el gran poeta granadino Federico García Lorca.
Este recorrido por la memoria musical de Falla en la Alhambra nos proporciona una ocasión única para reconocer el valor de un patrimonio intangible a través de los objetos y documentos que han dejado constancia de este encuentro, pero además nos anima a seguir profundizando en el valor añadido que presenta la conservación y difusión de este importante legado cultural.
Este libro, dividido en cuatro secciones, "La mano y la llave", por Lily Litvak, "Alhambrismo musical español de los albores románticos a Manuel de Falla", por Ramón Sobrino, "Manuel de Falla y la Alhambra: medio siglo de fascinación" por Yvan Nommick, y "Manuel de Falla y la Alhambra", con textos introductorios de Francisco Baena, es el resultado de una exposición dedicada a Manuel de Falla, inaugurada en la Alhambra. Para ello, tuvieron que trasladarse al Palacio de Carlos V los documentos que dan testimonio de su vida y su obra, para completar un círculo que nos recuerda que la Alhambra está en Manuel de Falla, y él le consagró –incluso antes de conocer el Monumento- gran parte de su trabajo, con rigor, cariño, y continuidad, e incluso con nostalgia tras abandonar su recinto aquel inicio de otoño de 1939.

