Una propuesta de integración

Orquesta por la paz

(Por Antonio José López Domínguez)

Supongamos por una vez que lo que afirma Carl Czerny, discípulo de Beethoven, es cierto: que Beethoven sintió a posteriori que el último movimiento de su Novena Sinfonía era un error y que, por tanto, quiso escribir uno nuevo, esta vez sin voces. Y si imaginamos que Beethoven hubiera hecho eso y hubiera destruido todos los manuscritos que contenían el final coral, el Registro “Memoria del Mundo” de la UNESCO vería empobrecido su patrimonio, en Europa tendríamos otro himno, otra obra tendría que servirnos para nuestras celebraciones colectivas, y también para los Juegos Olímpicos, la literatura sobre Beethoven se vería diezmada de repente en varios metros, y esa apática y sombría Song of Joy, al faltarle el modelo, no habría podido nunca molestarnos.

 Orquesta por la paz

Desde entonces, generaciones de músicos, musicólogos y filósofos se han dejado la piel desentrañando la forma y el contenido de la Novena Sinfonía. De hecho, en la actualidad sigue estando lejos de quedar enterrada.

Al mismo tiempo, ningún oyente actual puede olvidar que la esperanza formulada por Beethoven y Schiller es algo que pertenece al pasado, que se ha visto refutada por la historia, por nosotros, que no ha resultado ser cierta, que los hombres nunca serán hermanos. Esa es la espina que la Novena nos clava, y vuelve a hacerlo con cada interpretación: oímos el fracaso.

Si esta música penetra incómodamente en nuestros oídos como una eterna protesta, demuestra una vez más su fuerza y su resistencia. Si la toca la “West-Eastern Divan Orchestra”, entonces se convierte casi en un rayo de esperanza.

Con el propósito de combinar el estudio y desarrollo musical y compartir el conocimiento y la comprensión entre culturas de supuestos enemigos, en 1999, Daniel Barenboim y Edward Said fundan esta orquesta. Una propuesta para integrar músicos israelíes, palestinos, egipcios, sirios, libaneses, jordanos y españoles bajo la bandera de la convivencia, el trabajo y la música.

El nombre de “West-Eastern Divan Orchestra” (“Orquesta del Diván de Oriente y Occidente) hace alusión a una colección de poemas homónimos de Goethe porque “Goethe fue uno de los primeros alemanes interesado en otros países, ya que empezó a aprender árabe con más de sesenta años”, dijeron los fundadores.

Un número idéntico de músicos israelíes y árabes constituyen la base de la orquesta. Se les unen un número considerable de instrumentistas andaluces. Otros treinta estudiantes de España y palestina asisten al taller en calidad de observadores. Todos los años el Diván concede becas a músicos de un talento especial para estudiar en Europa o los Estados Unidos. Algunos de los beneficiarios de estas becas ocupan ahora puestos en la Orquesta Filarmónica de Israel, la Orquesta Sinfónica de Damasco y la Ópera del Cairo, entre otras.

El “Diván de Oriente y Occidente” tiene lugar durante varias semanas todos los veranos en Andalucía. Con un plan de trabajo intensivo –cada sesión dura un día entero y se combinan diferentes actividades- los artistas jóvenes desarrollan sus aptitudes musicales dentro de un entorno pacífico y propicio.

En este taller, los músicos jóvenes refuerzan su conocimiento musical al tiempo que viven codo con codo junto a personas llegadas de países que pueden estar inmersos en un conflicto con el suyo. No consiste únicamente en un proyecto musical sino también un foro de diálogo y reflexión sobre el problema israelo-palestino.

Por medio de los contactos interculturales realizados por los artistas, el proyecto podría tener un importante papel a la hora de superar las diferencias culturales y políticas entre los países representados en el taller. En este modelo, una orquesta sirve como un buen ejemplo de democracia y vida civilizada.

Desde 1999 la orquesta ha tocado en Alemania, España, Francia, Reino Unido, Suiza y los Estados Unidos. En agosto de 2003 la orquesta tocó pro primera vez en un país árabe con un concierto en Rabat (Marruecos), que se vio seguido en 2005 de la primera aparición de la orquesta en Oriente Medio, donde ofreció un sobresaliente concierto en Ramallah filmado por EuroArts y emitido en Europa por Arte.

La propuesta social e integradora de la “West-Eastern Divan Orchestra” está por encima de lo que pudiera ser únicamente una intención meramente política, ya que se constituye como un foro en el que los jóvenes de Israel, Palestina y de los países árabes pueden expresar todo libre y abiertamente escuchando el discurso del otro. Se trata únicamente de reconocer su legitimidad.

Es una idea humanitaria, un proyecto nacido para dialogar en el marco de la convivencia, que hace posible el mundo de la música para ayudarnos a reflexionar. De hecho, es lo que reúne a las personas y hace que se conozcan entre ellas, es lo que derriba barreras que fueron consideradas infranqueables hasta ahora y es lo que nos sugiere a todos la posibilidad de construir puentes que alienten a las personas a acercarse.

Más información:
www.danielbarenboim.com
www.barenboim-said.org
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