Ópera

"I Capuleti e i Montecchi" en Bilbao

(Por Otis B. Driftwood)

I Capuleti e i Montecchi
55 Temporada de Ópera de OLBE-ABAO. Palacio Euskalduna. Bilbao, 20 de Febrero de 2007. I Capuleti e i Montecchi, ópera en dos actos. Música: Vincenzo Bellini. Libreto: Felice Romani. Estrenada en Venecia, Teatro La Fenice, el 11 de marzo de 1830. Giulietta: Inva Mula. Romeo: Daniela Barcellona. Tebaldo: Ismael Jordi. Lorenzo: Filippo Morace. Capellio: Giovanni Battista Parodi. Produccion: Ópera National de París. Director Musical: Riccardo Frizza. Director de Escena: Robert Carsen. Dirección Escénica en Bilbao: Emmanuelle Bastet. Escenógrafo y. Figurinista: Michael Levine. Iluminador: Davy Cunningham. Iluminador en Bilbao: Philippe Albaric Orquesta Sinfónica de Navarra. Coro de ópera de Bilbao. Director del Coro: Boris Dujin

No me va a quedar más remedio que repetirme. Pero es que, una vez más, tengo que poner de manifiesto mi admiración por Inva Mula, la gran triunfadora, junto a Daniela Barcellona, en este montaje de I Capuleti e i Montecchi, título que regresaba a los Festivales de OLBE-ABAO tras casi 15 años de ausencia. Como ya comenté con motivo de su intervención en el Rigoletto de esta misma temporada de Bilbao, Inva Mula, que sustituía a la inicialmente anunciada Stefania Bonfadelli, no es la típica soprano lírico-ligera. Su voz tiene más peso, cuerpo y "carnalidad". Tal vez carezca de las agilidades que se le suponen a una belcantista, pero en las actuaciones que le he visto hasta ahora, en ningún momento se echan a faltar esas "acrobacias" canoras. Con una espléndida forma de cantar y sin recurrir en ningún momento a excesos "veristas", una gran tentación en la que caer para reemplazar la falta de coloratura pero a la que, con gran inteligencia, no sucumbe, la soprano francesa nos sirvió una Giuletta emocionante y delicada, con pianos prodigiosos y emotivos, pero sin evitar los agudos potentes que le piden los números de conjunto.

Junto a ella, Daniela Barcellona, de voz poderosa y gran presencia escénica, sirvió un también magnífico Romeo, un papel que domina absolutamente, teatral y musicalmente. Quizá se encuentre más apurada -tampoco demasiado- en el registro agudo, pero su línea de canto es excelente y sabe regular su impresionante voz para expresar, también sin excesos "veristas" y dentro de la más estricta ortodoxia belcantista , todos los matices delicados de los momentos más íntimos de la partitura y resultar sencillamente apabullante, por volumen y emisión, en los momentos más "agresivos" y guerreros.

El hecho de tener que cantar junto a la mezzo todas sus intervenciones, salvo la del primer acto, ensombreció el trabajo del tenor Ismael Jordi Su voz es muy ligera y fue eclipsada en todo momento por la de la Barcellona, mucho más poderosa. No obstante, Jordi demostró buen gusto musical, y un precioso color vocal aunque sin llegar a emocionar, algo, en todo caso, realmente difícil -cuando no imposible- para un cantante con su tipo de voz

Inva Mula y Daniela Barcellona

Es cosa sabida que los cantantes que suelen asumir los papeles secundarios pueden ser de una u otra clase. Los que encarnaron a Lorenzo y Capelio en Bilbao eran claramente…… de la otra. Y mejor no me tiren de la lengua. ¿De verdad hay que recurrir a cantantes italianos para "esto"?

Rutinaria labor al frente del conjunto de Riccardo Frizza. Tan rutinaria que en algunos momentos del segundo acto llegó a percibirse una cierta sensación de caos musical y desconcierto, que afortunadamente duró poco. Aceptable trabajo de la Orquesta Sinfónica de Navarra, que no obstante sonó algo "áspera" en ocasiones. Bien el Coro de Ópera de Bilbao, en su labor tanto musical como teatral.

Me gustó mucho la producción diseñada por Robert Carsen para la Ópera de París. La escenografía de Michael Levine es esquemática pero sugerente. Con elementos escénicos mínimos, basados sobre todo en el color, la iluminación y el vestuario, se consigue un ambiente dramático original e interesante, desde un punto de vista teatral, pero que no rompe con la época de la acción ni introduce elementos extraños en la trama. En definitiva, un montaje que deja bien claro que cuando un director de escena imaginativo y solvente investiga adecuadamente la ópera que monta y huye de las fáciles soluciones "creativas" al uso, no necesita hacer un estropicio en la intención primitiva del autor para ser original.

Y no quiero terminar sin hacer mención de una extraordinaria iniciativa de ABAO, para conmemorar en estas funciones de I Capuleti e i Montecchi, el Día Europeo de la Ópera. La Asociación Bilbaina puso a la venta entradas para las cuatro representaciones al precio de 1 euro, destinadas a jóvenes menores de 26 años. La iniciativa tuvo una espléndida acogida y, gracias a ella, unos cuantos jóvenes han podido asistir, por primera vez, a una representación operística de primera fila.

 

Fotografías © 2007 by E. Moreno Esquibel
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