Reseña de libros

El legado de Enrique Franco

(Por Hertha Gallego de Torres)

Enrique Franco, Escritos Musicales, Edición a cargo de Tomás Marco, Ed. Fundación Albéniz, Madrid, 2006
Enrique Franco, Escritos Musicales

Leyendo los “Escritos Musicales” de Enrique Franco, recopilación de sus notas al programa para las temporadas completas de 1971 a 1979 de la Orquesta de Radiotelevisión Española, de las que este libro constituye una selección, he experimentado lo que debió de sentir Proust al comerse su famosa magdalena. Una nostálgica sensación de vuelta al pasado al repasar tantos nombres conocidos de excelentes intérpretes vinculados a aquellos conciertos que yacían adormecidos en mi conciencia: Theo Alcántara (cuya encantadora madre nos regalaba juguetitos a mis hermanos y a mi cuando éramos pequeños), Josefina Cubeiro, Genoveva Gálvez, Angeles Gulín (mi primera ópera, con ocho o diez años, un Attila verdiano, fue con ella)... Y, luego, claro, al mirar el álbum de fotos que venía con el libro, empecé a recordar mi propia relación con Enrique Franco, al que conocí siendo muy niña en la vida musical madrileña pero con quien trabé amistad teñida de admiración por mi parte al participar ambos en el montaje de la exposición “Rubinstein y España”que él comisariaba, hace ya ¡ay! muchos años.

Cualquiera que haya tratado con Enrique Franco se habrá sentido anonadado por su extensa cultura, que él sabe hacer amena porque posee un inconfundible y regocijante sentido del humor. ¿Qué decir de lo que ha representado en el panorama musical español? Ha sido, es, una figura imprescindible. Como destaca Alvaro Guibert en la acertada y cariñosa introducción al libro, las iniciativas que Enrique Franco llevó a cabo en los años cincuenta y sesenta del siglo XX, tales como la creación de lo que hoy es Radio Clásica, la presencia española en foros como la Unión Europea de Radiodifusión o la Tribuna de la UNESCO, los encargos a compositores y la difusión de obras recientes, consiguieron, hacia fuera “inscribir a España en el mapamundi de la música y, hacia dentro, hacer de la música un espacio de libertad y modernización”. Mención especial merece su actividad, en Madrid, en torno al Grupo Nueva Música, que reunía a los entonces jóvenes compositores de más pujanza (hoy autores consagrados) y que no se puede entender sin su figura. Y todo ello compaginándolo con una dilatada actividad como escritor, conferenciante, crítico…que le ha valido el prestigio de los principales músicos y pensadores del momento.

El genio de Enrique Franco, esa riqueza de matices y finura literaria que tan bien se adaptan a su pensamiento, se expresa especialmente bien en la nota de programa, esa pieza breve, comentario de las obras que se van a escuchar, que se publica en el programa de mano de los conciertos. Este género peculiar, apreciado sobre todo por los buenos melómanos, mereció en su día el elogio de Eugenio d´Ors. En España ha dado tres cuerpos importantes, por su continuidad y rigor, de notas al programa de un mismo autor: las que escribió Cecilio de Roda para la Sociedad Filarmónica, las de Adolfo Salazar para la Sociedad Nacional de Música y, por supuesto, las de Enrique Franco para las temporadas completas de 1971 a 1979 de la Orquesta de Radiotelevisión Española, que Tomás Marco ha seleccionado con acierto para reunir en estos “Escritos musicales”.

Nos quedamos con ganas de más “Escritos musicales” de Franco –sabemos que los hay e innumerables

Leyendo las “notas de programa” de Enrique Franco se siente uno como cuando (h)ojea la obra selecta de Cyril Connolly, el que fuera respetado y temido crítico del Sunday Times. Idéntico placer, ya no sólo por la erudición demostrada (que en los dos casos se da por supuesta) sino por las asociaciones increíbles que ambos son capaces de hacer con una idea, con una sensación, con un estado de ánimo o con un ensayo en toda regla. Las hermosas palabras que Enrique Franco dedica a la Misa en Si menor –“Sucede, entonces, como en la construcción de las grandes catedrales. Para nosotros, ahora, pueden parecer como un símbolo de unidad estética –y muchas veces aún estilística- pero tras las piedras se ocultan esfuerzos de muchos años, aportaciones de varia procedencia, enfrentamientos que, por vía de contraste, refuerzan la unidad del conjunto” testimonian una intuición que se apoya en todo un saber artístico y estético.

No hay mejor definición que la que da del padre de la sinfonía “En cuanto a su concepto del orden como regularidad y exacta medida, Haydn, como Domenico Scarlatti, sabe, a la vez, guardarlo y rehuirlo, de donde se deduce buena parte de la originalidad que resplandece en sus obras”. He aquí otra perla hermosa cuando habla de Mozart, bella alusión a nuestros clásicos: “La gracia variada y exacta del tiempo final, hacen de la sinfonía Praga un auténtico “capolavoro” una herencia sonora que –cual a Fray Luis la de Francisco Salinas- incitan a desear que “suene de continuo”. “ Y así seguimos leyendo, deleitándonos en esta verdadera fiesta de hallazgos expresivos, musicales ¡y literarios! porque la literatura, la buena literatura, no está sólo en las novelas…

El libro, que cuenta con una emotiva introducción de Paloma O´Shea, ha sido acertadamente dividido por Tomás Marco, el compilador, en tres grandes apartados: El gran repertorio, Maestros del siglo XX, y Música Española. El tercero tiene el pálpito vivo de lo que está sucediendo en el momento, contagia toda la emoción. Nadie como Enrique Franco para desbrozar una obra, hacer un sutil análisis, desmenuzar la importancia de un creador, decir siempre cosas nuevas, enlazar con la tradición. Emerge ahí además del comentarista, el elegante crítico que siempre ha sido y el resultado son unas páginas de interés musicológico permanente. Se trata de historia viva. Y bien contada.

Nos quedamos con ganas de más “Escritos musicales” de Franco –sabemos que los hay e innumerables. ¿Para cuándo una recopilación de su crítica –entre la que se cuentan hallazgos importantísimos? Todas las iniciativas que en este sentido vengan de la Fundación Albéniz, (que ha hecho una buena edición, muy manejable, y de enorme interés para todos los músicos y aficionados cultos) o de otras editoriales interesadas, cuentan con nuestros parabienes.

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