Ópera en Barcelona
Una frustrada Manon Lescaut
(Por Ovidi Cobacho Closa)
MANON LESCAUT: Dramma lírico en cuatro actos; libreto de D. Oliva i L. Illica, entre otros, basado en la novela L’histoire du chevalier Des Grieux et de Manon Lescaut del abbé Prévost; música de Giacomo Puccini. Maria Guleghina (Manon Lescaut), Hugo Smith (R. Des Grieux), Robert Bork (Lescaut), Enric Serra (Geronte), Israel Lozano (Edmondo), coro y orquestra del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Renato Palumbo. Dirección escénica: Liliana Cavani. Producción: Teatro alla Scala de Milán. Gran Teatre del Liceu, Barcelona, 7-I-2007.
En estos días de celebraciones navideñas y del nuevo año, el coliseo lírico de Barcelona llevaba a escena el primer gran drama lírico pucciniano, basado en el célebre relato de Antoine-François Prévost motivo de tantas adaptaciones i revisiones escénicas, muchas de las cuales podrán verse i escucharse en esta temporada liceística. La presente producción, procedente de la Scala de Milán y firmada escénicamente por la directora y cineasta Liliana Cavani, se mantenía fiel a la ambientación del relato, sin transgredir sus indicaciones escénicas. Pudimos ver, por lo tanto, una Manon Lescaut al gusto de la época, con una escenografía bien lograda, aunque no excesivamente suntuosa, y una dirección escénica ajustada al libreto y siempre eficaz.
No tan ajustado estuvo, pero, lo que pudimos escuchar. Debido a la indisposición del tenor titular en el papel de Des Grieux, Sergej Larin, el papel del enamorado chevalier tuvo que correr a cargo del tenor estadounidense Hugh Smith, en un precipitado y no muy afortunado debut en el teatro de Les Ramblas. Sin duda hay que considerar su disposición y entrega, pero tanto su poca adecuación escénica como su canto, acusado de una afectada dicción, un fraseo tosco y unos agudos con más estridencia que brillo, acabaron por despertar el abucheo final de un buen sector del público, quizás algo desproporcionado aunque sin duda decepcionado con razón del rendimiento de uno de los roles fundamentales de esta obra. Exuberante, en cambio, estuvo Maria Guleghina en el otro papel protagonista como Manon –a pesar de que su instrumento acuse un excesivo calado dramático para este rol-; conmovedora en sus principales páginas del segundo y cuarto actos, aunque en los dúos se resintiera en parte por su compañero de reparto. El Lescaut de Robert Bork lució una línea de canto impoluta y una emisión y timbre impecables, rubricando una interpretación francamente notable. Muy lograda también la elegante interpretación del veterano Enric Serra en el rol de Geronte, así como también la intervención de Israel Lozano como Edmondo, de grato timbre y generoso estilo. Más que correctos también el resto de secundarios: Alberto Feria (Hostelero y Comandante de Marina), René Kollo (Maestro de baile), Josep Ruiz (Farolero), Riccardo Ferrari (Sargento de los arqueros reales) y la deliciosa Agata Bienkowska (Músico).
La dirección musical de Renato Palumbo realzó la partitura del maestro de Lucca con un ajustado cuidado del matiz y una lectura enfática de sus pasajes más dramáticos, ofreciendo un a deliciosa versión del emotivo intermezzo. La orquestra titular del teatro rindió a buen nivel y sonó bastante compacta y cohesionada, a excepción de algún pasaje del metal. Al final, la blanda interpretación del protagonista principal, unido al excesivo tiempo de descanso de los entreactos, hizo desertar parte del público y dejo una agridulce sensación general.

