Crítica de discos

El órgano de Santa María de Cadaqués

(por Joaquim Zueras Navarro)

La cançó i la dança en la música hispànica d´orgue dels segles XVI, XVII i XVIII. Josep M. Mas i Bonnet, orgue barroc de Cadaqués.. A de Cabezón, A.Carreira, A.Valente, F. Correa de Arauxo, J. Ximénez, J.Cabanilles, A. Soler, N. Casanoves. Sello: La mà de guido.. LMG2069
El órgano de Santa María de Cadaqués

En España se dan casos tan lamentables como el siguiente:

-¿Sabe?, han restaurado en órgano barroco de Las Arrepentidas.

-¿Y usted qué ha podido observar?

-Bueno, han vaciado la caja, se han llevado el material viejo y han puesto un órgano nuevo dentro.

-¿Y a esto ahora le llaman “restauración”?

-No se crea, han barnizado la caja.

-Ya. Y dígame, al menos el órgano nuevo estará construido siguiendo los criterios de la organería barroca. ¿O se trata de un órgano sin personalidad, de esos que tan pronto sirven para interpretar a  Cabezón como a Messiaen, sin que nada acabe de convencer al oyente?

-Pues, ejem, no sé, pero al menos suena.

-También suena un gato si se le pisa la cola.

-Mire, el domingo lo inauguramos con un breve concierto, ¿por qué no nos visita?

Entonces uno acude a la iglesia y, después de verificar lo que se temía, ve a los feligreses tan contentos que no se atreve a coger un hacha y  emprenderla contra la cosa. Afortunadamente hay felices excepciones, como la del órgano de Santa María de Cadaqués. En 1689 se le encargó al organero Josep Boscà, del cual sólo el instrumento de Cadaqués y el de Sant Sever en Barcelona han llegado hasta nuestros días sin importantes ni torpes intervenciones. Cierto que fue despojado de la tubería metálica durante la Guerra Civil, pero Gerhard Grenzing la ha ido reponiendo desde 1984 además de otros  materiales, respetando con rigor los elementos constituyentes originales. El resultado ha sido óptimo, como puede comprobarse en el CD “La cançó i la dansa en la música hispánica d´orgue”, del  interesante sello “La mà de Guido”.

Me gusta recordar a Antonio de Cabezón (1510-1566) con aquel prólogo que su hijo Hernando redactó para la edición de sus obras: “Son pocos los que en el cultivo de la música han tenido gran honra y entre esos pocos se puede afirmar haberla merecido Antonio de Cabezón, de cuya fama aún queda lleno el mundo, y no se perderá jamás entre los que apreciaren la música. Fue natural de la Montaña (Burgos) y ciego desde muy niño. Con ello se le acrecentó la delicadeza del sentido del oír el lo que faltaba de vista. Antonio de Cabezón enderezó siempre los estudios en invenciones del arte de la música, sin tener otro fin, no ensoberbeciéndose por lo que de ella alcanzó, ni teniendo en menos a los que menos sabían, sino honrándolos a todos y alabando lo que en sus obras había. No se alzó con su talento maravilloso, ni dejó de comunicárselo a cuantos pudo enseñar. Alcanzó ser universalmente querido de cuantos le conocían, por sus virtudes. Y ninguno hubo tan loco, que no se le rindiese a la grandeza de ingenio que en él se conocía. Esto se entendió así, no sólo en España, sino en Flandes y en Italia, por donde anduvo sirviendo al Rey Don Felipe, nuestro señor, de quien fue querido y estimado”. Encontramos para empezar dos obras de Cabezón: Pavana con su glosa y Diferencias sobre la gallarda milanesa; a destacar la pureza del registro de nasardo, en absoluto gangoso.

Posiblemente sean del maestro de capilla portugués António Carreira (s.XVI) las Variaciones de La Cançao a 4. Cada una de sus voces se escucha con una nitidez sorprendente.

El Ballo dell´antorcha, del organista napolitano Antonio Valente (s. XVI), con su solemne principio y final, sirve para mostrarnos el registro de trompeta española, recio, bien timbrado y sin asperezas.

Las composiciones del sevillano Francisco Correa de Arauxo (1584-1654) gozan en la actualidad de notable aceptación, sobre todo por su obra Facultad Orgánica, escrita con un gran dominio de la expresividad barroca. Aquí está representado por su Tiento de IV tono a modo de canción y por las Glosas sobre la bella canción Un gay berger, de T, de Crecquillon, empleando el suave y pulido registro de tapadillo.

Sigue a las Folias 20 diferencias de Jusepe Ximénez  (1601-1672), alumno de Aguilera de Heredia y organista también de la Seo de Zaragoza. Mencionar aquí la fineza de la corneta, en otros órganos a menudo estridente y excesivamente nasal.

Una prueba del cuidado con el que Gerhard Grenzing ha tratado la restauración de este órgano es que ha respetado el efecto “ocells”

Juan Cabanilles (1644-1712) nació en Algemesí (Valencia) y puede ser considerado como uno de los más grandes organistas europeos del periodo anterior a Bach. Conocía a fondo toda la técnica de la imitación, de la modulación y de la variación temática, tal era su inagotable inventiva contrapuntística y su maestría expresiva. A los 21 años fue nombrado organista de la catedral de Valencia, cargo que alternó dando conciertos por Italia y Francia en donde fue muy solicitado. No tuvo la suerte de ver sus obras publicadas en vida debido al atraso de la imprenta española y a la tradicional indiferencia ibérica hacia la música. Con el musicólogo Iñigo Anglés se inició a mediados del siglo XX una recopilación de sus manuscritos para irlos editando, pese a la irrecuperable pérdida de otros. Aquí constan dos Pasacalles, una Gallarda, un Paseo y la Corriente Italiana de primer tono.

Una prueba del cuidado con el que Gerhard Grenzing ha tratado la restauración de este órgano es que ha respetado el efecto “ocells”, que imita el trino de varios pájaros a la vez. El efecto se consigue mediante unos cuantos tubos labiales en posición vertical, que están soldados por la parte superior a un conducto de donde viene el aire y sumergidos ligeramente por la parte inferior en un recipiente con agua. Podemos disfrutar de este simpático efecto en la Pastoral de la Sonata en sol mayor, de Antonio Soler (1729-1783).

Finalmente,  con el Paso  en re mayor, que es una sonata de clarines de Narcís Casanoves (1747-1799), se pone a prueba el registro de clarín, resultando brillante sin ser chillón. Tanto Casanovas, benedictino de Montserrat, como el Padre Soler, jerónimo en el Escorial,  componen una música galante, de influencia italianizante, que apunta más a un hedonismo complaciente que a la estética algo severa de los demás compositores citados.

El organista intérprete de este CD es Josep M. Mas i Bonet, catedrático de órgano y de bajo continuo en el Consevatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona. Obtuvo el Grand Prix du Disque por su CD en la colección “Los órganos históricos de España” editado por Audivis-Valois en 1992. Es de admirar, entre otras cualidades,  su claridad en el fraseo y su buen gusto en cuanto a la registración escogida, tanto más que en este tipo de partituras no suele haber indicaciones al respecto.

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