In memoriam

Manuel Castillo

(Por Paula Coronas Valle)

Manuel Castillo

Llegó la "coda final" en el último cuadro biográfico del maestro andaluz: Manuel Castillo (Sevilla 1930-2005).

Hace ya casi diez años decidió alejarse de la existencia humana, despidiéndose en vida de toda repercusión social o artística. Poco a poco fuimos perdiendo la presencia erudita del músico sevillano, al que la melancolía le arrebató poco a poco su dinamismo.

Castillo fue sustituyendo el entusiasmo por la tristeza y la indiferencia. En el mes de noviembre de 2005 el cuerpo sin vida del maestro fue hallado en su domicilio privado de los Remedios. Las tinieblas y la soledad elegida se apoderaron de su ser, y la fatídica noticia nos empapaba a todos de dolor. A pesar de la terrible enfermedad depresiva que padecía nuestro compositor, quienes le conocieron en plenitud cantan sus excelencias: Elegancia, sencillez, exquisitez, sensibilidad y nobleza de alma.

La desaparición de Manuel Castillo nos deja un vacío estético y artístico de gran calibre. Setenta y cinco años de trayectoria musical nos permite repasar la continuada sucesión de méritos y reconocimientos que le distinguen como a uno de los músicos de gran talla que han existido en nuestro país.

Nace el día 8 de Febrero de 1930 en Sevilla, ciudad en la que recibió su primera etapa de formación de la mano de los profesores Antonio Pantion y Norbert Almandoz. Posteriormente se trasladó a Madrid donde estudió con Antonio Lucas Moreno y Conrado del Campo. Tras perfeccionar y ampliar conocimientos en París bajo la dirección de Lazàre Levy (piano) y Nadie Boulanger(Profesora auxiliar de la clase de Paul Dukas en la École Normale parisina), regresa a la capital hispalense para ejercer la docencia (Profesor de Historia y Estética del Conservatorio de dicha ciudad).

En 1956, haciendo gala de su magnífica formación pianística, obtiene la Cátedra de Piano, estrenando dos años más tarde (1958) el Primer Concierto para piano y Orquesta con la Sinfónica de Madrid.

La calidad conceptual de su mensaje sonoro es incuestionable, y su obra, reflejo de tal pulcritud creadora

En el año 1956 culmina también la vocación religiosa de Castillo, quien ingresaría en el Seminario, profesando el sacerdocio hasta el año 1970, en que decide abandonarlo. Posiblemente encontremos en esta decisión de índole espiritual una parte esencial en la raíz de su posterior crisis existencial. Las luchas internas entraron a formar parte de los conflictos que atormentaron la mente de este artista profundo y de enorme calado humano.

Premiado por dos veces con el Premio Nacional de Música (años 1959 y 1990), el andaluz ha ofrecido siempre muestras de rigor artístico. La calidad conceptual de su mensaje sonoro es incuestionable, y su obra, reflejo de tal pulcritud creadora.

En 1962 fue nombrado Académico de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, y desde 1964 al 78 ostentó la Dirección del Conservatorio Superior de Música de Sevilla, que hoy lleva su nombre.

Es difícil imaginar, desde la oscuridad de su última etapa, la entrega y el gran impulso activado por Castillo durante sus mejores años profesionales, desplegando hacia la vida cultural de su ciudad natal, una amplia labor cultural-musical. En efecto, su experto consejo y sus continuos desvelos por mejorar la infraestructura musical sevillana (recordemos su papel decisivo en la creación de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, por ejemplo) fueron una constante en esta etapa de la vida de Manuel Castillo por aquellos años. Contagiando a todos de ilusión, con firmeza y buen criterio, logró obtener el privilegio del unánime respeto.

Manuel Castillo en un concierto

Su extenso corpus abarca todos los géneros y estilos: su significativa obra pianística, sinfónica, camerística, vocal, música aplicada... Así citemos algunas de sus composiciones más relevantes: Sonatina para piano(1949), Tocata para piano (1952), Quinteto (1955), Suite para órgano (1957), Missa Brevis (1957), Tres canciones del mar (voz y piano- 1958-), Sonata para violín y piano (1962), Concierto para piano y orquesta nº 2 (1966), Sinfonía nº 1 (1969) por encargo de Radio Televisión Española, Antífonas de Pasión ( coro mixto a capella-1970), Impromptu (flauta y piano-1971), Sonata para piano (1972), Sonata para violoncello y piano , (1974), Quinteto con guitarra (1975), Cantata del Sur(Soprano, coro y orquesta- 1975) Homenaje a Falla con motivo del centenario de su nacimiento, Trazos (flauta solo –1976), Balada de Septiembre ( voz , clarinete y piano-1976), sobre textos de Luis Cernuda, Concierto para piano y orquesta nº 3 (1977) que se da a conocer en el Festival de Granada por la Sinfónica de RTVE bajo la dirección de García Asensio y Manuel Castillo al piano, Invocación (para cinco percusionistas –1978), Tempus (para piano-1980), ofrenda musical que satisface los deseos de Radio Nacional de España en la organización de un concierto-homenaje al músico con motivo de su 50 cumpleaños; Sinfonía del mar (Preludio-Episodio trágico- 1982), Cuatro Cuadros de Murillo (para orquesta de cuerda-1982), Trío nº 1 (piano, violín y violoncello- 1983), encargo de la Universidad de Wyoming (Laramie.EE.UU), Concierto para dos pianos y orquesta (1984), estrenado en el Teatro Lope de Vega de Sevilla por Ángeles Rentería y Jacinto Matute con la Orquesta Bética Filarmónica dirigida por Luis Izquierdo, Concierto para violoncello y orquesta (1985), dedicado y estrenado por Pedro Corostola y la Orquesta Municipal de Valencia dirigida por Manuel Galduf, Cinco Sonetos lorquianos (Tenor y orquesta-1986), Cantata a la Conquista de Málaga (para coro y orquesta-1988), encargo de la Universidad de Málaga con motivo del V Centenario de la conquista, Concierto para guitarra y orquesta (1990), encargo del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, estrenado por José María Gallardo y la Orquesta de Cámara Reina Sofía, dirigidos por Max Bragado, Cuarteto nº 1 ( 1991), Sinfonía para órgano (1991), Perpetuum ( piano, 1992),encargo del Centro para Difusión de la Música Contemporánea como obra obligada en el programa del Concurso Internacional de Piano de Jaén convocado por la Diputación Provincial de Jaén, Sinfonía nº 2 (1992), Sinfonía nº 3 "Poemas de luz" (1994), Alborada (para violoncello y piano-1994), Sinfonietta homenaje a Manuel de Falla (para orquesta-1996), Concierto Sacro Hispalense (para órgano, conjunto de metales-1997).

La naturaleza de su producción artística intuyó siempre con certeza el paradero de la música actual

Su nombre, indiscutiblemente ligado a la Comunidad Andaluza,(es nombrado Hijo Predilecto de Andalucía y Premio Andalucía de la Música en 1992) engrandece la estirpe de ingentes creadores españoles como Turina, Falla o Albéniz, cuyo lenguaje se adhiere casi necesariamente a su temática inicial. La naturaleza de su producción artística intuyó siempre con certeza el paradero de la música actual. Desde el ámbito de la moderación sus partituras nos invitan a la reflexión, al buen gusto, al equilibrio de las proporciones. Manuel Castillo es un referente de máxima calidad para la estética sonora contemporánea. Jamás necesitó apartar la tradición para poder comunicar, su discurso es ejemplo vivo de libertad creadora:"Quisiera ser recordado como un músico que no ha querido ni romper con el pasado ni cerrar los ojos al futuro", según palabras del propio maestro.

Su actividad compositiva es cultivada con intensidad a partir de 1990, como ya hemos podido comprobar, y este mismo año es nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.

Manuel Castillo recibe en 1994 de manos de su Majestad el Rey D. Juan Carlos la Medalla de Oro de Bellas Artes, importante distinción a la que se suman otras tantas como " Premio Cervantes de la Música"(1995), "Premio Guerrero" (1995), otorgado "por su aportación relevante y significativa al enriquecimiento de nuestro patrimonio musical". En 1997 su ciudad natal, Sevilla, le nombra Hijo Predilecto.

Desde entonces la retirada del músico sevillano comienza a producirse con lentitud pero con convencimiento. Manuel Castillo inicia un adiós largo, silencioso, meditado...

Entre comentarios y ausencias repetidas, su imagen pública fue desapareciendo. Mientras tanto el artista se marchó. Nos queda el prestigioso vínculo de su obra, la prestancia de su arte, grandeza sin más.

Paula Coronas Valle, es concertista de piano, profesora de piano del Conservatorio Profesional de Málaga y directora de la Revista Musical Intermezzo.

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