Concierto en Mexico

Concierto Beethoven
con la ópera de Bellas Artes de México

(Por Enid Negrete)

El pasado domingo 11 de marzo se estrenó en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México el Oratorio Cristo en el monte de los olivos (Christus am Oelberge op. 85), acompañado por la obertura Leonora 3 también del mismo autor.

Oratorio Cristo en el monte de los olivos

Éste es el único oratorio escrito por Beethoven, fue compuesto en 1801 con el texto del poeta vienés Franz Xaver Huber, para tres voces, coro mixto y orquesta. Narra pasajes bíblicos que abarcan  desde la plegaria de Jesús en el Monte de los Olivos hasta la traición de Judas y el arresto en el huerto de Getsemaní. Se estrenó el 5 de abril de 1803 y fue recibido con escaso éxito tanto por la crítica como por el público en general, lo que convirtió a esta obra en una de las menos interpretadas  de la producción del famoso compositor.

En esta ocasión este programa fue interpretado por el coro y la orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la batuta del director concertador Francisco Savín, quien es uno de los mejores directores de orquesta del país con una larga trayectoria. Por su parte Rosa Elvira Sierra se hizo cargo del papel de Ángel donde demostró una enorme musicalidad. Esta soprano mexicana cuya educación vocal ha tenido lugar sobre todo fuera de México, ahora es parte del  Stadttheater Biel Solothurn en Suiza. Octavio Arévalo quien interpretó justamente a Jesús,  también trabaja sobre todo en el extranjero, sobre todo en Munich y la ópera estatal de Viena. Por otro lado Charles Oppenheim se hizo cargo de Pedro, pero demostró que no tiene un currículum que avale su participación en un concierto de este nivel, y su actuación tampoco tuvo la calidad que requiere una obra como ésta.

El coro del Teatro de Bellas Artes sorprendió por su fuerza y colorido vocal, pero la orquesta nos decepcionó mucho sobre todo con la sección de alientos madera (más específicamente flautas), que careció de afinación y fraseo.

La recepción del público fue sorprendente en su calidez, lo que nos obliga a pensar que merecía mucho más de lo que obtuvo.

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