Editorial

La música: cultura, espectáculo...y formación

Las fronteras entre la recepción por parte del público de la música clásica como cultura o como espectáculo son difusas y cambiantes; dependendiendo del tipo de evento musical, el porcentaje existente de cultura y de espectáculo varía y se inclina de una lado o de otro. Pero además de cultura y espectáculo la música desarrolla un importante papel en la formación y educación de las personas. En anteriores números de OpusMusica nos hemos hecho eco de proyectos como la 'Orquesta del Diván de Oriente y Occidente' (West-Eastern Divan Orquestra), creada en 1999 por el ya fallecido Edward Said y por Daniel Barenboim e inspirada por la capitalidad cultural de Weimar, ciudad en el que vivió y murió Goethe, para unir a través de la música a personas pertenecientes a culturas en permanente conflicto. Jóvenes árabes e israelíes colaboran en una misma orquesta en uno de los proyectos más democráticos posibles: hacer música juntos compartiendo en la responsabilidad del resultado final y aprendiendo a escuchar al otro para reaccionar a dicha escucha que influye a su vez en la propia aportación de cada miembro de la orquesta.

Otra iniciativa que ha llamado la atención internacional en los últimos años es la 'Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela' (FESNOJIV), sistema fundado 1975 por el maestro José Antonio Abreu que representa un esfuerzo para mejorar las vidas de jóvenes venezolanos de bajos ingresos por medio de oportunidades artísticas e intelectuales que normalmente están fuera de su alcance. Mediante la formación y la práctica colectiva de la música, así como la capacitación de jóvenes artesanos en la fabricación y reparación de instrumentos musicales, esta organización contribuye al rescate pedagógico de la infancia y la juventud; las orquestas ofrecen a los jóvenes, sin distinción de clase social, una salida de la marginación, habiendo formado a cerca de 400.000 jóvenes procedentes tanto de zonas deprimidas, como de poblaciones de indígenas y de zonas marginadas -muchos de ellos provenientes de centros de detención juveniles, de la calle o de hogares fragmentados- en zonas rurales y urbanas en cada uno de los 24 estados del país. La FESNOJIV ha sido reconocida por la UNICEF, destacando el papel importante que la música juega en el desarrollo humano de las personas desde su más temprana edad y en la reducción de los riesgos que generalmente encuentran en su entorno, como el consumo de drogas, el alcoholismo o la prostitución.

Al igual que en la 'Orquesta del Diván de Oriente y Occidente' los miembros de este sistema nacional de orquestas se convierten en ciudadanos que aprenden a convivir y a conocerse a sí mismos, a la vez que se realiza una labor divulgadora de la música para acabar con el mito de que ésta es elitista y minoritaria. Aunque en la FESNOJIV se han formado músicos venezolanos reconocidos, como el director de orquesta Gustavo Dudamel que actualmente graba para Deutsche Grammophon, el perfeccionamiento del talento musical no es la meta principal de este programa que busca más fomentar el desarrollo social y humano a través de la educación musical e inculcar a los niños nociones de responsabilidad, trabajo y respeto. El mayor logro de la FESNOJIV no es tanto que algunos de sus alumnos aventajados hayan obtenido puestos en orquesta extranjeras como el hecho de que los niños de barrio tocando en las orquestas mejoren sus vidas a través de la música. Todo un ejemplo que los responsables de elaborar y desarrollar nuestros planes y sistemas educativos deberían tener presente para tratar de otorgar al estudio y a la práctica musical la importancia que merece en el desarrollo de niños y jóvenes.